ELECTRICIDAD

Dos potencias se saludan

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La energía atómica de cara al futuro

Acuerdos para la historia

 

De Vido

EL PLAN NUCLEAR, INICIADO EN 2003, PREVÉ UNA INVERSIÓN DE 31.000 MILLONES DE DÓLARES ENTRE LOS AÑOS 2015-2025
Argentina y Rusia firmaron acuerdo para construir la sexta central nuclear. NASA y Rosatom Overseas desarrollarán el proyecto base de una planta con un reactor de uranio enriquecido y agua liviana con tecnología VVER-1000, y una potencia de 1.200 MW.

El ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, suscribió con el presidente de la empresa nuclear rusa Rosatom, Sergei Kirienko, un convenio preliminar entre Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA) y Rosatom Overseas para la construcción de la sexta central nuclear en la Argentina.

Este convenio forma parte de los acuerdos firmados en Moscú en el encuentro bilateral de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su colega ruso, Vladimir Putin.

En ese contexto, las empresas NASA y Rosatom Overseas se comprometen a desarrollar el proyecto base y los acuerdos comerciales para el diseño de ingeniería y construcción de una planta nuclear con un reactor de uranio enriquecido y agua liviana con tecnología VVER-1000, y una potencia de 1.200 megavatios (MW).

El acuerdo establece un cronograma de actividades para la preparación e implementación de los contratos para el diseño y construcción de la sexta usina nuclear en territorio argentino, como resultado del trabajo bilateral llevado a cabo desde 2003 por los presidentes de ambos países, y del Convenio Suscripto en 2014 en Buenos Aires para la Cooperación en Usos Pacíficos de la Energía Nuclear.

Ambas empresas estatales analizarán la asociación en el desarrollo conjunto para el diseño y construcción de centrales con esta tecnología en otros países, en especial Latinoamérica y África.

El acuerdo prevé la complementariedad y sinergia entre los organismos y empresas de ambos países, lo que permitirá establecer pautas de trabajo y elaborar el Proyecto Ejecutivo de diseño y la posterior construcción.

La Empresa Rosatom presentará una propuesta integral que contenga todas las cuestiones relacionadas con la transferencia de tecnología, y una oferta de financiamiento a partir de un esquema de crédito concesional con tasas y plazos preferenciales.

Rosatom Overseas, cuyo capital accionario pertenece a la Corporación Estatal de Energía Atómica Rusa, posee en su territorio 10 plantas nucleares en operación, con 34 reactores y una potencia total de 25.000 megavatios, generando el 17% de energía eléctrica demandada en la Federación Rusa.

Para la construcción de esa central “se maximizará la provisión de componentes nacionales, lo que garantiza una importante participación de empresas y trabajadores nacionales”, destaca el comunicado de la cartera de Planificación.

En este sentido, se señala que a partir de la terminación de la Central Néstor Kirchner ya se encuentran calificadas en el sector nuclear más de 129 empresas argentinas para trabajar en la construcción de centrales, a diferencia del 2003 cuando no había ninguna empresa argentina en esa condición.

La VI Central Nuclear demandará 6.000 puestos de mano de obra local, con gran movilidad económica para las más de 129 empresas argentinas calificadas en el sector, industrias locales y Pymes que surgieron en el marco de la ejecución de las inversiones en el área nuclear desde el 2003.

Asimismo, la sustitución de combustible fósil generará un ahorro neto de devolución del financiamiento superior a los 20.000 millones de dólares en un plazo de 20 años.

Investigación y provisión de combustibles nucleares

También se firmaron dos acuerdos de cooperación en materia de combustibles nucleares. El primero de los convenios fue entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa rusa TVEL -productora de combustibles nucleares subsidiaria de Rosatom-, y consiste en un memorando de entendimiento para profundizar la cooperación bilateral, principalmente en las áreas de investigación y desarrollo de combustibles nucleares para reactores de investigación y potencia, materiales y aleaciones de circonio.

En tanto, el segundo fue suscripto en la empresa Invap y también TVEL, y se trata de un memorando para la cooperación técnica entre ambas empresas, con especial interés en la provisión de uranio metálico que la firma argentina utilizará en proyectos a nivel nacional y destinados a la exportación de tecnología argentina a diversos países tales como Egipto y Argelia, entre otros.

Entre 2003 y 2014 se invirtieron en el país más de U$S 11.000 millones en materia nuclear y para los años 2015-2025 el Plan Nuclear prevé una inversión de U$S 31.000 millones con la construcción de tres centrales nucleares, las extensiones de vida útil de Embalse y Atucha I y la Federalización de la Medicina Nuclear con la construcción de 11 centros de diagnóstico.

No es la primera vez que la Argentina firma convenios de carácter energético con Rusia. Gran parte de las turbinas hidráulicas que generan en el país son de origen soviético. Por esa época los poderes del mundo se centraban en dos polos divididos por una invisible cortina de hierro. Hoy las cosas parecen haber cambiado y los dos mayores polos comunistas se han convertido en grandes jugadores de un mundo plenamente capitalista.

Las transformaciones en la lógica del desarrollo y la estructura productiva demandan también una reconfiguración de las alianzas internacionales. Siguiendo la lógica de la diversificación de las fuentes, la Argentina viene firmando convenios con China y Rusia.

Entre los principales objetivos figuran la reducción al mínimo de los vínculos con economías no complementarias con la local, como Estados Unidos y la Unión Europea, ambas deseosas de que el país mantenga su lugar en la división internacional del trabajo, y por otro lado aumentar los intercambios con economías complementarias.

En este sentido se enmarcan los convenios de cooperación estratégica que Argentina firmó recientemente con China y con Rusia. En ambos casos, está involucrada la energía y la posibilidad de importar desde esos mercados. Una porción de los recursos financieros que actualmente aporta China, irán a la construcción de una central hidroeléctrica sobre el río Santa Cruz y esta semana en Moscú se firmó el financiamiento para la represa Chihuido, sobre el Río Neuquén, probablemente una de las obras más anunciadas de la Norpatagonia y en la que se fracasó repetidamente en obtener financiamiento de Brasil.

A diferencia de China, con quien existe un riesgo cierto de reproducir relaciones de meros proveedores de materias primas en caso de malas decisiones en el futuro, Rusia es un país fundamentalmente energético. Las posibilidades de obtener financiamiento para grandes obras son allí menos inmediatas que en el caso chino, pero existen amplias posibilidades para cooperar en materia petrolera y nuclear.

 

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