La compra de Transener por parte de ENARSA, una decisión acertada

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Para Jorge Lapeña, del Instituto de la Energía  Mosconi, la compra de las acciones de la transportista es una decisión política y simbólica importante del gobierno de Mauricio Macri

La compra de Transener por parte de ENARSA, una decisión acertada

El 30 de septiembre el gobierno del Presidente Macri concretó una decisión  de alto impacto para el funcionamiento futuro del sistema de energético en particular y para la construcción de infraestructura en general. En ambos dominios donde Argentina y su Estado han tenido en los últimos lustros una performance pésima; y es allí donde por lo tanto hay que mostrar eficiencia y eficacia si se quiere superar ese pasado.La compra por parte del Estado del 50% de las acciones del control de la empresa Transenerha sido una operación mantenida en silencio, y por ello es en primer lugar sorpresiva. La decisión no estaba anunciada en las plataformas electorales, no formó parte de los discursos, y por decirlo de alguna forma, “nadie la imaginó ni la vio venir”. Es lógico que muchos se pregunten qué significa esto.La compra se distancia de lo que el imaginario colectivo  hubiera esperado del gobierno del presidente Macri. Para la izquierda tradicional —y por supuesto para el kirchnerismo— ese imaginario incluía más privatizaciones y no compras por parte del estado. En cierto sentido pasa lo mismo que ocurrió cuando se completó bajo su gestión como Jefe de Gobierno de la ciudad en tiempo récord la construcción del Metro Bus que fue la mayor innovación en materia de transporte público desde los años 40 en la ciudad de Buenos Aires. Acá está lo simbólico del  mensaje: Macri no vino a privatizar, sino a tomar decisiones racionales.  La compra de ENARSA de las acciones de Transener que poseía la empresa Electroingeniería y que esta empresa puso a la venta  permitió a la empresa estatal  erigirse en co controlante junto su  socio privado Pampa Energía. Ahora el paquete de control de TRANSENER —las acciones Clase A— son tenidas en igual proporción por PAMPA y por ENARSA. Para ello, ENARSA tuvo que ejercer la acción  de preferencia “first refusal”; y precisamente en ello estuvo la decisión política personalísima, racional y no ideológica del Gobierno.Un tema que me interesa destacar es que si se suma la participación de ENARSA como tenedor del 26% de las acciones Clase A, con las aproximadamente 26% de la acciones Clase B que posee el Fondo de Garantía de ANSES, se tiene que el Estado argentino —si bien a través de dos dependencias distintas— posee la mayoría absoluta de las acciones de la compañía. Esto, sin embargo no hace a Transener una Empresa del Estado al estilo de los 80, pero tampoco la hace una empresa de los 90. Si esto es bien analizado se verá que el gobierno del presidente Macri está generando algo nuevo: no hay vuelta al pasado en ningún sentido; se está, por el contrario, haciendo una fuerte apuesta el futuro. Bajo este punto de vista la operación de compra que mezcla la gestión  pública con lo privada se parece al Plan Houston del presidente Alfonsín; y a ninguna otra.Ahora, me interesa entrar en otras cuestiones más interesantes. TRANSENER es una verdadera perla. Es una empresa técnicamente muy sofisticada en razón de la materia en la cual se desenvuelve. El transporte de energía eléctrica en Extra Alta Tensión en todo el país. Es además tributaria de dos extraordinarias empresas nacionales argentinas: Agua y Energía Eléctrica e Hidronor que construyeron los grandes sistemas de Transmisión Eléctrica de Argentina. La empresa no tiene vicios burocráticos y exhibe una calidad de servicio excelente con indicadores técnicos certificados por el Ente Regulador de la Electricidad (ENRE) tiene la misión legal de controlarla. La compañía además presta un servicio público de transporte monopólico transportando el 65% de toda la energía que se consume en Argentina. Además, TRANSENER tiene una concesión cuya duración es 90 años y que nos sobrevivirá a todos.Transener es ahora una empresa mixta en el más amplio sentido de este término que presta un servicio público estratégico; y por lo tanto es lógico que el Estado haya optado por ejercer la opción de compra prevista en los acuerdos de accionistas. Con muy poco el Estado nacional logró algo importantísimo: el co-control de una Empresa estratégicay, además, vital para el funcionamiento de toda  la sociedad. De ahora en más una conjunción público-privada guiará la empresa, y lo debe hacer con la eficiencia del privado y con la visión estratégica del estado y bajo la vigilancia del Ente Regulador que asegure el cumplimiento fiel del marco regulatorio legal vigente.Una pregunta que podríamos hacernos es ¿Cuánto pagó el Estado Nacional por las acciones que compró? Respuesta: dentro de un entorno razonable cualquier precio hubiera sido bueno  tratándose del control de una empresa monopólica estratégica con un contrato de Concesión de una duración tan extensa como el que liga a Transener con el estado nacional en tanto Poder Concedente. Pero si cualquier precio razonable hubiera sido bueno, estamos en condiciones de afirmar que el precio realmente pagado es realmente extraordinario.Finalmente, quisiera terminar estas líneas con una corta reflexión. Si el gobierno de Cambiemos que encabeza el presidente Macri resultara,  como esperamos,  el Gobierno de la normalización de la Argentina y si esa normalidad incluyera —como lo postulamos los Ex Secretarios de Energía— la fijación por parte de Estado de Tarifas justas y razonables para los servicios públicos. Si eso ocurriera realmente en una Argentina normal y previsible: ¿Dónde estarían mejor invertidos los fondos de ANSES y otros fondos de bajo riesgo que en este tipo de empresas como a partir de hoy es la NUEVA TRANSENER?El futuro tendrá la última palabra, pero esta decisión se inscribe bien en ese futuro que todos deseamos promisorio.

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