Opinión

Panorama de las energias renovables en Argentina

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Por Annika Wainberg

Para frenar el ritmo del calentamiento global, gobiernos y empresas de todo el mundo se han comprometido a alcanzar la neutralidad de carbono para 2050 (COP 26), lo que implica reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático. El sector energético convencional, basado principalmente en el uso de combustibles fósiles, es el principal responsable de las emisiones. Por lo tanto, para lograr una reducción significativa, se requiere llevar a cabo una transición energética a gran escala.

Así pues, la electrificación se posiciona como una herramienta clave para llevar a cabo la transición y establecer un modelo de desarrollo sostenible. En esencia, dicho proceso se refiere a la sustitución de las fuentes de energía fósiles (carbón, petróleo, gas), por electricidad a partir de fuentes renovables. Estas últimas, se obtienen a partir de diferentes fuentes naturales y brindan beneficios tanto ambientales como económicos y sociales.
Argentina, por su parte, ha mostrado un interés y un compromiso creciente en el desarrollo de las energías renovables. Aquello se evidencia en su ratificación en 2016, del Acuerdo de París (2015), acuerdo internacional más reciente dedicado a abordar y mitigar los efectos del cambio climático. Para alcanzar las metas establecidas, nuestro país ha ido adoptando soluciones personalizadas ajustadas a los recursos y necesidades de cada región.
Para lograr adentrarnos en dicho progreso energético, resulta fundamental entender de qué hablamos cuándo nos referimos a energías renovables.

“Se denomina “energías renovables” a aquellas fuentes energéticas basadas en la utilización del sol, el viento, el agua o la biomasa vegetal o animal -entre otras-. Se caracterizan por no utilizar combustibles fósiles –como sucede con las energías convencionales-, sino recursos capaces de renovarse ilimitadamente.” Su impacto ambiental es de menor magnitud dado que además de no emplear recursos finitos, producen una cantidad mínima o inexistente de contaminantes.
Además de los beneficios previamente mencionados, las energías renovables ofrecen numerosas ventajas adicionales tales como, una creciente competitividad, una reducción de la dependencia energética, un fomento de la industria nacional, generación de empleo o impulso al turismo.
Actualmente, existen diversas fuentes de energías renovables, entre las cuales se incluyen: la energía eólica, la energía solar, la biomasa, el biogás, los biocombustibles, los pequeños aprovechamientos hidroeléctricos y la geotermia.
La energía eólica aprovecha la energía cinética del viento, utilizando molinos o aerogeneradores para generar electricidad. En segundo lugar, la energía solar se obtiene mediante la conversión de la radiación solar en calor o electricidad, a través de sistemas de colectores térmicos o paneles fotovoltaicos. Por otra parte, se denomina biomasa a toda porción orgánica procedente de plantas, animales y actividades humanas que, al usar como combustible a los residuos forestales, agrícolas, biogás y biocombustible, genera calor o electricidad. Aunque el biogás también sea considerado biomasa, se lo distingue y se lo clasifica como el producto gaseoso que se obtiene de la descomposición de la materia orgánica en un medio con carencia de oxígeno. Este gas se compone principalmente de dióxido de carbono y metano, siendo este último el responsable de generar energía eléctrica. Seguidamente, los biocombustibles, como lo son el bioetanol, el biodiesel y hasta el biogás, son producidos a partir de materias primas de origen agropecuario, agroindustrial o desechos orgánicos, y pueden ser utilizados tanto en la generación de electricidad como en la mezcla con combustibles convencionales. Por otro lado, la fuente referida a los pequeños aprovechamientos hidroeléctricos hace referencia a la conversión de energía cinética y potencial del agua, en energía mecánica y eléctrica. Por último, la energía geotérmica se basa en la extracción del calor procedente de la corteza terrestre a través de la utilización de turbinas de vapor, generando así electricidad o calor para diversos usos.

SITUACION EN ARGENTINA

El despliegue de las energías renovables en la Argentina se asienta sobre un marco jurídico y regulatorio que lo vuelve una verdadera política de Estado que se materializa a ritmo creciente.
La sanción de la Ley N° 27.191 del Régimen de Fomento Nacional para el Uso de Fuentes Renovables de Energía Destinada a la Producción de Energía Eléctrica, en octubre de 2015, conforma la normativa principal del sector y contribuye a la consecución de las metas obligatorias establecidas.
Para ilustrar el progreso en la adopción de las energías renovables, nos detendremos en el análisis de distintos datos. Comenzaremos por estudiar, en primer lugar, la evolutiva proporción de la demanda total de energía abastecida por fuentes renovables, para luego, detallar el porcentaje de participación de cada una de las fuentes de energía renovable.
En los últimos años, se ha observado un aumento notable en la proporción de la demanda total de energía eléctrica abastecida por fuentes renovables. De hecho, en 2017 dichas fuentes representaban tan solo el 2% del sistema eléctrico, pero para el año 2021, habían alcanzado un 13%. Luego, en el año 2022, el porcentaje de la demanda total abastecida por fuentes renovables aumentó a un 13,9%, y en abril de 2023, llegó al 14,8%.

A continuación, presentaremos un gráfico que expone el porcentaje de participación de cada fuente renovable. Este mismo, destaca que, en los últimos años, el mayor crecimiento ha sido impulsado por la energía eólica. Según los datos de Cammesa, un 23% de la energía renovable provenía de esa fuente en 2017, mientras que ese porcentaje se triplicó en 5 años y alcanzó un 74% en 2021. Al día de hoy (año 2023), la energía renovable que más uso tiene en la Argentina es la eólica que representa el 71%, seguida de la solar (17%), los pequeños aprovechamientos hidroeléctricos (6%) y la biomasa.

En cuanto a la distribución de la potencia instalada por regiones, la Patagonia se destaca como el principal contribuyente de energía renovable al Sistema Argentino de Interconexión Eléctrica (SADI), principalmente a través de proyectos de generación eólica. A continuación, le sigue la región de Buenos Aires + Gran Buenos Aires, donde la energía eólica también desempeña un papel destacado. Luego, se encuentra el NOA, que se caracteriza principalmente por la generación solar, seguido de Cuyo, donde también predomina la solar. Posteriormente, se encuentra la región del Centro, con una presencia significativa de la generación eólica, como en el Comahue que le precede. La siguiente región es el NEA, donde la principal fuente es la biomasa, tal como en el caso de la última región, es decir, el Litoral.

PERSPECTIVAS

En un futuro cercano, Argentina debe superar los desafíos para mantener el crecimiento constante en la producción de energía renovable. Estos desafíos incluyen la capacidad limitada de transporte eléctrico y financiación, así como la intermitencia inherente a las fuentes de energía renovable. Esta última, se refiere a la incapacidad de ciertas generadoras de electricidad de poder controlar cuándo operar, ya que dependen de la disponibilidad del recurso. Las tecnologías solares y eólicas son las más críticas, dado a que su variabilidad oscila mucho durante el día.
En el largo plazo, se presentan diferentes escenarios relacionados con las energías renovables. Uno de ellos es el REN30 (RenovAr 3.0), un programa establecido por el Gobierno lanzado en 2016, con el objetivo de aumentar la participación de las energías renovables en el sector energético del país. Dicho programa, busca actualmente que, para el año 2030, el 30% de la generación eléctrica provenga de fuentes renovables.

CONCLUSIÓN

Las energías renovables en Argentina han experimentado un crecimiento notable en los últimos años y presentan un gran potencial para transformar el sector energético del país. No obstante, es necesario seguir impulsando su desarrollo y superar los desafíos pendientes para alcanzar una transición energética aún más sostenible.


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