INTERNACIONALES

Hay que pasar el invierno

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La frase es conocida tanto por los argentinos que peinan canas como por los viejos europeos que tiene en su memoria las más cruentas guerras que recuerde la humanidad. A las puertas del invierno, Europa se enfrenta a una restricción del suministro de gas sin precedentes, ya que Rusia ha reducido progresivamente los flujos después de que EE.UU. y la U.E impusieran sanciones a Rusia en respuesta al conflicto armado.

 La crisis política desencadenó una serie de ajustes en el mercado internacional, que tiene como principal consecuencia un invierno boreal que arranca con mucha volatilidad y altos precios del gas natural. La inseguridad del suministro energético de Europa que puso el asunto en el centro de la cuestión política convirtiendolo en alta prioridad para el viejo continente y otras regiones importadoras, ya que no se puede descartar un corte total en los flujos rusos.

Además de la suba de los precios, otra consecuencia relevante es el desplazamiento de la demanda hacia otros proveedores de líquidos, con el GNL como protagonista. Todo esto explica. en parte, el fenómeno de la enorme cantidad de barcos repletos de GNL boyando en las costas europeas. Otro efecto inesperado de la carambola mercantil, son los beneficios de inesperados para los productores de GNL que incluye sustanciales mejoras en las condiciones de los contratos.

A medida que el verano termina en el hemisferio norte, retornan los picos de demanda invernal con un importante aumento de la incertidumbre, de la inseguridad en el suministro y de las tarifas. La situación no es ajena a las propuestas económicas extremas que propuso la primera ministra del Reino Unido y que ocasionaron su rápida salida del 10 Downing Street.

Otro efecto de la escasez es el acaparamiento, fenómeno que se está produciendo frente a las costas de España (y otras europeas), donde decenas de Carriers que transportan gas natural licuado (GNL) se encuentran fondeados por  insuficiente infraestructura para descarga. Hay más de 35 buques cargados de GNL fondeados en el Cantábrico y el Mediterráneo, con al menos ocho buques anclados sólo en la Bahía de Cádiz, según fuentes familiarizadas con la situación.

Un comunicado emitido por la estatal Empresa Nacional del Gas (ENAGAS), titulado “declaración de situación operativa excepcional”, dice que podría tener que rechazar descargas de GNL debido a un déficit de capacidad de regasificación. El comunicado señala también que se espera que los altos niveles de ocupación en las plantas de regasificación se mantuvieran al menos hasta la primera semana de noviembre.

Es posible que la mitad de los metaneros sean españoles, ya que la empresa distribuidora Naturgy posee 12  buques con una capacidad de carga que ronda los 2 millones de toneladas, mientras que Endesa, propiedad de la estatal italiana Enel, es propietaria de 4 buques más, con una capacidad de alrededor de 650 mil toneladas. Entre los 18 buques transportarían un total de 6,4 millones de m3 de GNL, unos 3.800 millones de m3.

España tiene la mayor capacidad de regasificación de la Unión Europea, representando el 33% de todo el GNL y el 44% de la capacidad de almacenamiento de GNL. Las plantas de regasificación españolas se ubican en Barcelona, Huelva, Cartagena, Bilbao, Sagunto (Valencia), Mugardos (Coruña) y hay una próxima a inaugurarse próximamente en El Musel, Guijón.

Según fuentes especializadas, hay buques de GNL anclados cerca de otros países europeos, lo que podría significar que docenas más están esperando para despachar.

Interior de un metanero con sistema de membranas “Technigaz”

Acaparar y especular

La escasez de plantas de regasificación que conecten los países que cuentan con esas instalaciones con otros mercados europeos, hace que el GNL que flota en alta mar ndeba esperar.

“Hemos visto una gran cantidad de cargamentos esperando en alta mar en el sur de España o dando vueltas en el Mediterráneo, así como algunos cargamentos esperando frente al Reino Unido”, dijo Alex Froley, analista en GNL de la firma de inteligencia de datos ICIS.

Los cuellos de botella se vieron agravados por una menor demanda industrial a medida que la economía de Europa se desacelera, así como por un consumo interno menor al esperado en España debido al clima inusualmente cálido.

Froley de ICIS dijo que otra razón de la congestión es que se espera que los precios aumenten a medida que se acerca el invierno y aumente la demanda de calefacción, por lo que algunos barcos están esperando para vender sus cargamentos a un precio más alto que pueda compensar los costos de envío adicionales incurridos por permanecer en alta mar.  El precio de un cargamento de GNL ronda hoy los US$ 10/11 para entrega a fines de noviembre o principios de diciembre.

“Esta estrategia funciona en parte porque algunas empresas tienen flexibilidad en sus carteras de envío debido a interrupciones como el cierre de la planta de Freeport en EE. UU.”, dijo Froley. Se refería al segundo mayor exportador de GNL de EE. UU. que detuvo sus operaciones en junio después de una explosión y un incendio. “Si se produjeran más cargamentos, es posible que las empresas no puedan dejar sus barcos esperando tanto tiempo”, dijo.

Por su parte China detuvo las ventas de GNL a compradores extranjeros para garantizar su propio suministro, lo que, según los actores del mercado, podría impulsar a más buques a dirigirse a Asia.

Esta semana se reunieron los mandatarios de Francia, Alemania, España y Portugal para tratar de llegar a un acuerdo sobre el gasoducto MidCat que podría llevar gas español -y en un futuro hidrógeno- a centroeuropa. MidCat crearía una tercera conexión de gas entre Francia y España, que según sus principales patrocinadores, Madrid, Lisboa y, más recientemente, Berlín, ayudaría a Europa a reducir su dependencia del gas ruso.

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