Rige la emergencia hídrica en la Cuenca Parana-Paraguay-Iguazú

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El gobierno nacional declaró el “Estado de Emergencia Hídrica” por 180 días corridos en aquellos sectores del territorio abarcado por la región de la Cuenca del río Paraná, que afecta a las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Misiones y Buenos Aires, sobre las márgenes de los ríos Paraná, Paraguay e Iguazú.

La medida obedece al persistente déficit de precipitaciones en las cuencas brasileñas del río Paraná, del río Paraguay y del río Iguazú, uno de los factores determinantes para la bajante histórica actual, considerada la más importante en nuestro país en los últimos 77 años.

El decreto 482/2021 publicado en el Boletín Oficial puntualiza que “la bajante extraordinaria de los ríos mencionados presenta eventuales afectaciones sobre el abastecimiento del agua potable, la navegación y las operaciones de puerto, la generación de energía hidroeléctrica y las actividades económicas vinculadas a la explotación de la Cuenca Hídrica” conformada por los ríos mencionados.

La norma consigna faculta al Presidente del Consejo Nacional para la Gestión Integral del Riesgo y la Protección Civil a delimitar las áreas sujetas a la declaración de “Estado de Emergencia Hídrica”, y activa a diversos Ministerios para establecer las medidas necesaria para atender a esta emergencia.

En lo específico del área energética el decreto instruye al ministerio de Economía y a la secretaría de Energía, actuante bajo su órbita, para que, “en el marco de sus respectivas competencias, adopten las medidas necesarias tendientes a asegurar el normal abastecimiento de la demanda de energía eléctrica en virtud del “Estado de Emergencia Hídrica”.

Para ello, deberán “disponer las acciones necesarias para procurar el abastecimiento de los recursos primarios críticos, como los combustibles, ante la potencial pérdida de oferta de generación eléctrica por la afectación de la bajante extraordinaria del río; recurrir a fuentes alternativas de oferta como importación de energía eléctrica y/o combustibles; coordinar acciones de gestión de demanda como la autogeneración y/o el uso eficiente”, entre otras.

“Dada la esencialidad que tiene la prestación de los servicios de gas natural y de electricidad, ante congestionamientos de logística producidos por la bajante se deberá, en conjunto con el Ministerio de Transporte, y el resto de los organismos intervinientes, dar prioridad a la navegabilidad del transporte de los combustibles”, puntualiza el decreto 482/21 .

Al respecto, se establece que “los organismos descentralizados, empresas públicas y/o sociedades anónimas del sector energético, en los que el Estado Nacional ejerza el control de las decisiones, deberán seguir las instrucciones que imparta la Secretaría de Energía con el fin de atender la emergencia dispuesta”.

La prolongada escasez de lluvias y la consecuente baja progresiva de los caudales del Paraná-Paraguay-Iguazú afectó a los embalses de todas la centrales de generación hidroeléctrica de la Cuenca del Paraná instaladas en territorios de Brasil y de Argentina.

Tal es el caso de Yacyretá, tema sobre el cual la EBY -Entidad Binacional argentino-paraguaya- vino advirtiendo hace muchos meses.

El menor aporte de energía hidroeléctrica al Sistema Interconectado derivó en la mayor utilización de fuentes alternativas y/complementarias que demandan un mayor uso de gas y combustibles líquidos para generar.

La brusca escasez de lluvias tiene carácter regional y aún cuando puede explicarse como producto de fenómenos meteorológicos cíclicos, diversos especialistas también la relacionan con los efectos negativos de la tala indiscriminada en la selva amazónica.

El informe de la EBY emitido el lunes 26 de julio detalla que “seguido a un segundo semestre de 2019 caracterizado por precipitaciones inferiores a lo normal en la cuenca del Paraná de aporte a Yacyretá, la tendencia se acentuó en el 2020, resultando ser el quinto año más seco desde 1961. El déficit de lluvia osciló mayormente entre el 20 % y 60 % respecto de los valores considerados como normales.

En términos de caudales, a la altura del Complejo Hidroeléctrico Yacyretá, en 2020 el caudal afluente medio anual fue igual al registrado en el año 1917, 9.300 m3/s, siendo este valor el octavo más bajo de la serie 1901-2020.

El primer mes de 2021 finalizó con un caudal promedio de 10.700 m3 /s, que representa apenas el 70 % del caudal medio mensual para enero considerando la serie 1901-2020. Febrero comenzó con caudales normales, debido a los incrementos generados por las lluvias de fin de enero, pero en su segunda quincena comenzó a descender y promedió los 13.300 m3 /s, es decir 79 % del caudal medio mensual de la serie 1901-2020.

El mes de marzo finalizó con un caudal promedio de 9.400 m3/s, siendo este caudal el séptimo más bajo, para el mismo mes, de la serie 1901-2020. En el mes de abril, el caudal promedio fue de 7.100 m3 /s, siendo el segundo valor más bajo para este mes, luego del correspondiente al año 2020, para la serie de caudales 1901-2020.

El mes de mayo promedió los 7.000 m3 /s. Este valor de caudal medio mensual resultó el segundo mas bajo de los últimos 120 años (serie 1901-2020) luego del registrado en mayo de 1914 (6.800 m3/s).

En junio el caudal afluente mensual promedió los 6.200 m3 /s, siendo este igual al registrado en 1934 y el segundo valor más bajo de la serie 1901-2020. Representó apenas un 6 % más de caudal que el mínimo registrado en junio (año 1944), 5.800 m3 /s.

La tendencia de valores de caudales registrados está asociada a la persistente escasez de precipitaciones ocurridas en la cuenca del río Paraná aportante a Yacyretá (del orden del millón de kilómetros cuadrados), donde se observaron fuertes anomalías negativas (por debajo de la normal) para el período julio 2020 – junio 2021.

El escenario climático estacional (trimestre Julio-Agosto-Septiembre de 2021), en términos de precipitación media trimestral esperable publicado por el Servicio Meteorológico Nacional (AR), prevé alta probabilidad de ocurrencia de valores inferiores a los normales para la porción argentina de la cuenca del Paraná de aporte directo a Yacyretá, advirtió la EBY.

Y agregó que "la previsión elaborada por CPTEC-INMET-FUNCEME (Brasil) marca también una tendencia con precipitaciones inferiores a lo normal en la cuenca en territorio brasilero. La probabilidad de ocurrencia de precipitaciones menores a lo normal se estima en torno al 40-50%, tanto en la porción argentina como brasilera". Así las cosas la escasez de agua se extendería hasta bien entrado el último trimestre del año.

La gran bajante afecta la navegación y en consecuencia el transporte por esta vía fluvial, el suministro de agua potable a las poblaciones aledañas, y también el suministro de aguas a industrias y usinas.

En tanto, el decreto 482 también instruye al Ministerio de Desarrollo Productivo y al Ministerio de Trabajo para que, en el marco de sus respectivas competencias “adopten las medidas necesarias para preservar la continuidad de la actividad productiva y la conservación de los puestos de trabajo en los sectores afectados”.

Además, instruye al Ministerio de Obras Públicas para que “se realicen las obras de infraestructura necesarias para mitigar los efectos de la emergencia en las zonas afectadas”.

También al Ministerio de Transporte para “posibilitar la navegación y los accesos a los puertos”, y al Ministerio de Ambiente para que “arbitre los medios necesarios para controlar los incendios en las zonas de islas y márgenes mientras dure la emergencia”.

El Decreto faculta al Jefe de Gabinete de Ministros para que efectúe las reestructuraciones presupuestarias que fueren necesarias para el financiamiento de las medidas que se dispongan por esta situación al tiempo que invita a las provincias afectadas “a disponer un régimen tarifario especial provisorio para los servicios de energía eléctrica, agua potable y transporte urbano para el sector productivo de las zonas afectadas”.

SM

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