Uruguay hacia la segunda transición energética

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Por Fernando Schaich

Si uno mira la “foto” del Uruguay energético al día de hoy, sin mirar para atrás, la primera impresión que parece dar es que este pequeño país (territorialmente hablando), tiene una larga historia de energía renovable en su mochila. Sin embargo, hace unos 10 años la cantidad de energía eólica y solar en la matriz eléctrica era casi cero. Si bien hablamos siempre de la “revolución renovable del Uruguay”, eso aplica por la velocidad en que se han llevado a cabo los cambios pero sin embargo, no fue una revolución traumática ni mucho menos. Eso nos lleva a la primer conclusión (si, es cierto, recién empiezo y ya estoy concluyendo algo): cuando las cosas se hacen con mirada de largo plazo y como política de Estado, todo es mucho mas fluido. No digo fácil, porque no fue un camino libre de obstáculos y desafíos. Y sí, digo Estado, en el sentido mas amplio, es decir públicos y privados trabajando codo a codo por más que estén por momentos (la mayoría de ellos) los lados opruestos del mostrador. Pero lo bueno, es que se trata del mismo mostrador.

Hasta aquí entonces la primera revolución renovable del Uruguay. O si queremos ponerle un nombre un poco menos radical: la primera transición energética del Uruguay (al menos la primera del Siglo XXI, porque transiciones energéticas ya hubo hace muchas décadas claramente).

Pero vayamos al hoy. Si volvemos a la “foto” actual veremos que la matriz de generación eléctrica es muy renovable (incluyendo basicamente hidroeléctrica, eólica, solar y biomasa). Ver figura 1.

Sin embargo la matriz primaria ya no luce tan renovable. Ver figura 2.

El transporte es el gran desafío

Claramente, el Uruguay tiene aún un trabajo no menor de ahora en más, para descarbonizar la matriz total. Pero a la vez, una oportunidad (parece obvia esa conclusión pero del dicho a la implementación, hay un gran trecho).
Ese 38% que figura en negro en la gráfica (no es casualidad ese color), aparece en el primero lugar de la libreta de deberes del país, cuando de energía se trata. La primera transición energética no digo que fue fácil pero al menos se basó en cambios a nivel de la generación desembocando en la instalación de no mucho más de dos decenas de grandes plantas generadoras (eólicas, solar fotovoltaicas y en base a biomasa). Pero el desafío ahora es diferente y podríamos resumirlo en pocas palabras: será necesario más bien un “trabajo de hormiga” para descarbonizar ese sector en negro de la gráfica ya que se trata basicamente de la industria y el transporte. Y eso necesita sin dudas, otro tipo de estrategia más desde abajo hacia arriba, es decir, más puerta a puerta.

Ver en la Figura 3 el gráfico donde se muestra el consumo energético (de cualquier tipo) del Uruguay, por sector.

Claramente la Industria y el transporte (en ese orden) son los mayores consumidores de energía del país.

Si uno mira esto apurado corriendo para llegar a tomar un taxi (si es eléctrico, mejor), la conclusión parece ser que lo primero que hay que atacar es la descarbonización de la industria.
Sin embargo, cuando ya estamos subidos al taxi (y aprovechando el silencio del motor eléctrico) y cruzamos esta figura con la de las emisiones por sector y con nuestra conciencia como país al nivel de los compromisos ambientales asumidos, vemos que la cosa ya no están así. Ver Figura 4.

El transporte, es el gran responsable de la emisiones de CO2 en Uruguay. Y con holgura.

Tenemos claramente una necesidad en el corto y mediano plazo de atacar ese sector para independizarlo de los derivados del petróleo no solo por un tema de sustentabilidad, sino, de independencia energética (recordemos que Uruguay no ha extraído ni una gota de petróleo de su territorio hasta el día de hoy).

Si bien algo se ha hecho, la lista de deberes aún es grande y hacia ahí vamos. Algunos hitos han marcado este camino que luce prometedor: incentivos a la compra de vehículos electricos (especialmente utilitarios, taxis y transporte colectivo), descuentos en el impuesto a las ganacias (IRAE), susbidios directos a la compra de vehículos eléctricos, entre otros.

Eso ya se nota en las calles de Montevideo en donde es realmente agradable ver (y no escuchar) pasar a los buses eléctricos (hay algunas decenas de ellos transitando la ciudad) y también los taxis (como el que tomamos hace un rato para poder escribir esto en silencio y sin contaminar).

Iniciativa H2U

Pero las acciones no quedan ahí, hace algunas semanas el Ministerio de Industria, Energía y Minería encabezado por su Ministro, el Ing. Omar Paganini lanzó la iniciativa H2U. Se trata de un llamado a interesados privados para diseñar, instalar y operar una planta piloto de producción de H2 a partir de energía eléctrica de la red (que como vimos más arriba, es casi 100% renovable) durante 10 años y fundamentalmente pensando en aplicarlo al transporte pesado (camiones o buses).

Ver las bases en el siguiente link:
https://www.gub.uy/ministerio-industria-energia-mineria/sites/ministerio-industria-energia-mineria/files/documentos/noticias/Bases_dataroom_Proyecto%20piloto%20H2U%20web.pdf

Descarbonizar la matriz productiva es un deber

Pero es suficiente atacar exclusivamente el transporte cuando tenemos otras actividades aún que generan emisiones de CO2? No deberíamos levantar un poco la mirada y buscar una descarbonización mas general? Luego de la obvia respuesta, lo que sigue es preguntarnos” ¿cómo?

La respuesta parece ser el H2 verde.

Cual es la lógica detrás de esto? Por que Uruguay debe apostar al H2 verde con esta antelación cuando aún parece algo lejano?

Por una simple razón: es necesario comenzar a rodar cuanto antes si queremos realmente eliminar el uso de los combustibles fósiles en la cadena productiva y por sobre todo, si queremos que la segunda transición energétcia se dé cuanto antes. Será una transición seguramente menos drástica pero quizás mucho más profunda (también a nivel mundial).
Es cierto que Uruguay no tiene ni el recurso eólico de la Patagonia Argentina, ni el recurso solar del norte de Chile, pero tiene algunos otros atractivos tales como: seguridad juridica, estabilidad política, reglas claras de largo plazo, índices de corrupción de los mas bajos de América y sobre todo, la voluntad política desde hace muchos años e independiente del color político del gobierno de turno. No descubrimos nada al decir que esto es más que suficiente para mantenerse como destino de inversionistas en general pero en particular del rubro energético y más aún del H2 verde y sus derivados que requieren visiones de muy largo aliento.

Uruguay: uno de los cuatro seleccionados entre más de 100 países

Como si esto fuera poco, Uruguay recibirá 10 millones de dólares de carácter no reintegrable del Fondo Conjunto de las Naciones Unidas para los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS), luego que la propuesta presentada por el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) fuera una de las cuatro seleccionadas entre 155 iniciativas de más de 100 países. El proyecto consiste en apalancar e implementar acciones que inicien la segunda transición energética nacional. El desarrollo del hidrógeno está específicamente incluido en este proyecto y seguramente será uno de los pilares fundamentales de esta herramienta. Puede verse más infrmación en el siguiente link: https://www.gub.uy/ministerio-industria-energia-mineria/comunicacion/noticias/uruguay-es-4-paises-del-mundo-recibira-financiamiento-del-fondo-conjunto

Y también aquí:
https://www.unido.org/news/innovative-finance-mechanism-support-uruguays-energy-transition-approved-joint-sdg-fund

En lo personal, estoy convencido que el H2 verde será el vector de la descarbonización de la matriz productiva uruguaya pero más estoy convencido que tenemos que trabajar mucho todavía (aunque no me gusta mucho esta expresión pero viene como anillo al dedo) “para que los astros se alineen” ya que somos nosotros que los tenemos que alinear. Por supuesto que el Uruguay parte de una base muy buena para hacerlo como vimos antes: energía eléctrica casi 100% renovable al día de hoy, espacio suficiente para multiplicar muchas veces la potencia renovables instalada, capacidades tecnicas locales suficienes y una imagen política fronteras afuera que es muy buena desde hace muchas décadas. Solo depende de nosotros.

Allá vamos!!

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