La pandemia deterioró más la caja de YPF, que desmintió licenciamiento de empleados

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Por Santiago Magrone

La energética YPF admitió que los ingresos de la compañía están siendo gravemente afectados en el marco de la pandemia del COVID-19, no obstante lo cual desmintió este lunes "que tenga en sus planes licenciar a sus empleados, como afirman ciertas notas publicadas en el día de la fecha".

A través de un comunicado la petrolera de mayoría accionaria estatal, que preside Guillermo Nielsen, puntualizó que "no existe en la compañía ninguna iniciativa en ese sentido y la empresa no recibió ninguna consulta periodística respecto de la cuestión".

Fueron declaraciones de Nielsen formuladas en una videoconferencia internacional (con Estados Unidos) la semana pasada, referidas a la situación operativa y económico financiera de la compañía y el desfasaje entre barriles producidos versus planta del personal, las que motivaron luego el interés periodístico acerca del futuro inmediato de la principal petrolera del país.

El mes pasado, pocos días después de asumir como CEO de YPF, Sergio Affronti activó fuertes cambios en la estructura operativa de la empresa para afrontar la tarea de recuperación productiva de la compañía, con muy especial hincapié en la actividad del petróleo y el gas. “Reorganizamos el equipo para volver a crecer".

"YPF debe volver a ser el líder de la industria”, remarcó, sabiendo la difícil situación económica y financiera que atraviesa la empresa, desde mucho antes de la pandemia, que llegó para agravar en extremo tal situación al provocar una abrupta caída de la demanda de combustibles por el freno global de la actividad económica.

Una consecuencia de ello fue la decisión adoptada por la empresa el mes pasado de reducir los salarios de todo el personal, en porcentajes que variaron entre el 10 y el 25 por ciento según el nivel de ingreso particular, siendo mayor en los sueldos mas altos. Esta medida se extenderá hasta agosto inclusive.

En el reciente comunicado, se detalló que "YPF llegó a un acuerdo con FSUPeH (Federación sindical) para que los trabajadores puedan seguir atravesando esta difícil situación". Se trata de un acuerdo que comprende a los trabajadores afilados que se desempeñan principalmente en las estaciones de servicio de la marca (red propia y de terceros) y en las refinerías de la compañía.

El comunicado oficial de YPF hizo hincapié en que "además, y con mucho esfuerzo de todo el sector, se alcanzó un acuerdo entre todos los sindicatos petroleros del país (de base y jerárquicos) y la Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos (CEPH), para que los trabajadores de las empresas de servicios petroleros puedan cobrar hasta el 60% de sus salarios mientras no prestan servicios efectivos".

Este punto alude a un acuerdo realizado en abril y que también comprende a las proveedoras de servicios nucleadas en la CEOPE, aunque algunas de estas firmas reclaman que la cobertura de YPF sea para todo su personal y no sólo para el que se venía desempeñando en las tareas específicas en campo.

El convenio se fundamenta en que la menor actividad de producción implica cubrir guardias mínimas para preservar las operaciones de suministro en curso. Quienes están ocupados en estas tareas cobran su salario normalmente, y quienes estén con tareas suspendidas cobran 60 por ciento de sus haberes normales.

Algunas proveedoras (varias de ellas no revisten en la categoría de pyme) dicen no poder afrontar el resto de los salarios a su personal, situación que excede al compromiso contraído por YPF, aclararon fuentes de esta empresa.

En otro punto del comunicado la petrolera señaló que "en el marco de la pandemia COVID-19 -que obviamente afecta gravemente los ingresos de la compañía- YPF busca eficiencias para mitigar sus consecuencias y mejorar en cada una de sus operaciones cuidando la salud y la seguridad de sus trabajadores".

Como petrolera integrada, que refina principalmente el crudo que produce, los mayores ingresos de YPF provienen de la venta de sus combustibles. El congelamiento de precios dispuesto desde agosto-setiembre de 2019, sumado a la menor demanda por la recesión de la economía durante todo el año pasado, complicó su flujo de caja, también afectado por menores ventas de gas.

La llegada de la pandemia derivó en que ya en abril se comunicara una caída estrepitosa de 70 por ciento en las ventas de naftas y gasoils.

Por estos días, de leve recuperación de la actividad económica en las regiones en las que la pandemia del coronavirus pareciera ceder, las ventas de combustibles de esta compañía (la de mayor participación en el mercado local) registra un repunte, que ahora ubica la merma de ventas en torno al 50 por ciento.

Con una planta del orden de los 20 mil empleados en todos los rubros del upstream y del dowstream, y también en el rubro de la producción de energía eléctrica, de mas reciente incursión, YPF deberá encarar una revisión exhaustiva de todos sus costos operativos y de administración para ajustar su ecuación productiva sin reducción del personal.

En el comunicado se puntualizó que "hace 98 años que para YPF lo más valioso es su gente y continuará trabajando para garantizar su seguridad y proveer de la energía que el país necesita para salir de esta situación".

En paralelo, habrá que ver cómo evoluciona la situación de precios y de la demanda en los próximos meses, de la mano de la economía general.

La reciente puesta en práctica del esquema del Barril Criollo por parte del gobierno para la comercialización del crudo local entre productoras y refinadoras-comercializadoras tendrá un impacto relativo en YPF ya que sus autoridades se encargaron de señalar que, por varios meses, sólo se abastecerán del crudo propio que la compañía tiene acumulado.

Distinto será el efecto del Plan Gas versión IV (de subsidio a la producción convencional y no convencional) que el Ministerio de Desarrollo Productivo está preparando. En esta cuestión Affronti ha fijado posición ante consultas del Ministerio, y también del Enargas, ocupado en preservar tarifas adecuadas para los usuarios.

El ministerio que conduce Matias Kulfas también encaró conversaciones sobre este esquema de subsidios a la producción incremental de gas natural con las operadoras privadas del rubro. El precio garantizado a las productoras para dicho gas incremental se ubicaría entre 3,20 y 3,50 dólares el millón de BTU.

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