Se acaba la transición y se definen políticas para Energía

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Por Santiago Magrone

Cuando restan un par de semanas para que finalice la transición hacia la sucesión presidencial la tarea de conformación del gabinete de gobierno demanda gran parte de cada jornada de trabajo de Alberto Fernandez en un contexto de expectativas y ansiedades crecientes, en particular en el ámbito político y empresario.

Alejado de la función pública pero no de la política el ex canciller Rafael Bielsa advirtió al respecto que “el armado de un gabinete siempre es una cuestión compleja cuando se está buscando a los más capacitados para encarar tareas de enorme responsabilidad en un país que está atravesando una situación crítica en lo económico y en lo social”. “Desconfíe de los gabinetes que se arman en pocos días e incluso de la noche a la mañana”, respondió ante una consulta periodística.

El presidente electo procura no dejarse influenciar por quienes piden prontas definiciones públicas de nombres para cada área de gestión, y la nómina que por estos días se sigue conformando sería conocida recién a finales de la primera semana de diciembre, es decir tres o cuanto días antes de asumir el cargo.

En tanto, parece inevitable la ola de versiones, y así ocurrió que quienes un día fueron mencionados como presuntos “número puesto” para un ministerio o secretaría, al día siguiente se los da por descartados. También es el tiempo de las operaciones, claro, y de ello puede dar cuenta, por caso, Guillermo Nielsen .

En el entorno de A.F. se remarca que la tarea encarada es la de conocer el estado de situación de cada área para definir planes de acción que en general serán de ejecución inmediata, en lo social, en el ámbito de la producción, y en el financiero como consecuencia del impresionante endeudamiento ejecutado por la Administración Macri y las obligaciones contraídas con acreedores externos (privados y FMI).

El sector energético,  por su peso especifico en la economía del país, está entre los más importantes a atender dado los temas pendientes de revisión y de resolución (ratificatoria o rectificatoria) por parte del nuevo gobierno.

El rol del Estado y de las empresas privadas en el desarrollo de los hidrocarburos convencionales y no convencionales,  la política nuclear,  la hidroelectricidad,  las energías renovables ,  los biocombustibles,  las infraestructuras para el transporte troncal de gas y de electricidad,  las políticas tarifarias para los servicios de suministro de estos insumos a industrias y a usuarios residenciales,  la exploración on shore y off shore de petróleo y de gas natural,  y su exportación,  conforman el amplio espectro de rubros a atender.

En este sector han sonado nombres, y nombres habrían dejado de sonar con el paso de los días. “Energía será Secretaría,  se está trabajando a nivel técnico, han habido contactos con gobernadores, con empresarios y gremios del sector, se está definiendo el papel de YPF (de mayoría accionaria estatal) y la integración de un directorio federal, pero no se darán precisiones hasta dentro de unos días”, resumió a E&N una fuente que optó por el bajo perfil periodístico.

Otro con bajo perfil con la prensa es Sergio Lanziani, ingeniero nuclear y ministro de Energía de Misiones. Allegado al próximo presidente, es quien aparece con las mayores chances de conducir la cartera energética, que dependería del ministerio de Producción.

Lanziani trabaja hace meses en un plan para dinamizar la producción de crudo y gas en Vaca Muerta y para consolidar la participación de  YPF en esta formación de la cuenca neuquina. Su proyecto difiere del elaborado por Nielsen en el mismo orden, y que fue técnica y fiscalmente cuestionado a nivel interno.

En este contexto, los empresarios Carlos Ormachea, CEO de Tecpetrol; Sean Rooney, presidente de Shell Argentina; y Daniel De Nigris, presidente de ExxonMobil Argentina, coincidieron en señalar hace pocos días que Vaca Muerta tiene la capacidad para acelerar su desarrollo y que el próximo gobierno conoce esas potencialidades que permitirán bajar los costos de la energía a nivel local,  incrementar las exportaciones, y crear empleo.

"Necesitamos un marco regulatorio estable para evaluar los proyectos de forma competitiva, tenemos pozos muy competitivos en su productividad comparados con similares de los Estados Unidos, podemos transferir en tiempo real la tecnología necesaria, pero existen situaciones desafiantes de financiamiento ya que se necesitan U$ 1.000 millones para el nuevo gasoducto (a bajo costo) para transportar el gas desde Vaca Muerta al consumo interno y para su exportación”, enfatizaron.

El gobierno saliente deja pendientes no sólo la licitación del tendido del gasoducto troncal Vaca Muerta-Salliqueló (primera fase del proyecto, que podría ser revisado), sino también paralizada la construcción del reactor Carem 25, y la ampliación de redes de transmisión eléctrica en alta tensión.

En materia de precios y tarifas, son pasibles de revisión los criterios vigentes para la actualización de los precios de los combustibles y de suministro de gas y de electricidad, estos últimos enmarcados en una suerte de acuerdo social amplio que planea activar la Administración Fernandez.

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