Incertidumbres y advertencias del sector petrolero, que aguarda definiciones

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Los presidentes de las principales hidrocarburíferas que operan en el país  opinaron en el mayor foro del sector

El sector atraviesa el período de transición institucional del país procurando certezas acerca de la futura política sectorial, que no llegarán hasta tanto no se concrete el casi seguro cambio de Presidente y de coalición gobernante,  a partir de diciembre próximo. Los Ceos advirtieron sobre las condiciones requeridas para mantener las inversiones.

Escribe Santiago Magrone

Hasta “el día después”, léase el 28 de octubre si es que los electores repiten su voto de la PASO, el país seguirá en transición política y económica hacia un nuevo gobierno, de otro signo político, cuyas principales definiciones comenzarán a tomar forma inmediatamente después, aunque su puesta en práctica deba esperar al 10 de diciembre.

El estancamiento de la economía, si no el retroceso, el crecimiento de la inflación, de la desocupación, y de la pobreza -superior al 35 por ciento de la población- , y el gravoso endeudamiento externo, conforman el núcleo duro de la serie de problemas que deberá afrontar la futura administración.

Si hubiera espacio para la sorpresa electoral, la misma herencia recibiría Mauricio Macri, más acá de las bravatas discursivas.   

Estabilizar la macroeconomía como condición esencial para poder encauzar al país hacia el desarrollo productivo con inclusión social es el objetivo que dice tener claro la oposición que encabeza Alberto Fernandez si llega al gobierno. Y para ello impulsa la idea de un “acuerdo social” con la participación del Estado, del sector empresario, y de organizaciones sindicales y sociales, iniciativa respecto de la cual ya hay expectativas disímiles.

Mientras tanto,  la incertidumbre es el dato a soportar y con el cual hay  actores sociales más acostumbrados a convivir que otros.

Entre éstos últimos está el sector empresario de la industria de los hidrocarburos y ello fue manifiesto durante el reciente encuentro de la XII Oil&Gas realizado en Buenos Aires.

En varias exposiciones realizadas por importantes empresarios que participaron en los paneles organizados por el IAPG,  se trasuntó la incomodidad que genera la transición presidencial, pero también la advertencia respecto de la necesidad propia de contar con “reglas claras y sostenidas en el tiempo” para invertir en la actividad petrolera. Más  temprano que tarde los responsables de articular el futuro gobierno de la Argentina sumarán a la serie de importantes temas pendientes de resolución el de la futura política para el sector energético, clave para el desarrollo económico y social del país.

Al margen de las simpatías o antipatías que despiertan el actual oficialismo  y/o la principal oposición, los presidentes y los CEOS de productoras, transportadoras, refinadoras-comercializadoras, y proveedoras de servicios a la industria del petróleo y el gas querrían ver cerrado lo antes posible el paréntesis abierto en agosto y saber cuál será el rol a cumplir por el sector privado y por el Estado en esta actividad.

Se trata de una industria capital intensiva, aplicada a proyectos de mediano y largo plazos que requiere no sólo definiciones sino además de acciones articuladas para que, por caso, el desarrollo de los recursos hidrocarburíferos (y energéticos en general) no sigan perdiendo dinamismo como consecuencia de limitaciones en la infraestructura necesaria para su concreción. Mas acá de las innovaciones tecnológicas aplicadas por la industria en la exploración y producción de yacimientos convencionales y no convencionales de crudo y gas, las empresas aguardan medidas en procura de la restauración de expectativas favorables perdidas en el último año por la acción de un gobierno zigzagueante, por decir lo menos.

El congelamiento de precios para combustibles y para el crudo local generó resistencia de empresas y provincias hidrocarburíferas ante la Secretaría de Energía, cartera que no parece contar con las condiciones para avanzar con ninguna licitación de obra. Por caso del gasoducto troncal Vaca Muerta-Saliquelló, administrativamente postergado hasta noviembre.

En el transcurso de las jornadas de la Oil&Gas fue notorio un clima de incertidumbre entre muchos asistentes, imprevisible cuando comenzó a organizarse la exposición. Hubo pocos funcionarios y casi ningún referente político o energético del posible nuevo gobierno.

En las semanas transcurridas desde la PASO algunos de los principales empresarios del sector tomaron contactos reservados con dos o tres referentes de AF en procura de señales. Uno de ellos es Guillermo Nielsen, quien ha estado muy dedicado al tema Vaca Muerta, atendiendo a su potencial de desarrollo de reservas, y también de ingresos vía exportaciones. Otro que está trabajando en los diversos rubros del sector es Sergio Lanziani, actual ministro de Energía de Misiones.

En cualquier caso, los referentes han preservado el bajo perfil para el que fueron instruídos por el candidato presidencial.

En tanto, en la Oil&Gas Alejandro Bulgheroni, Chairman de Pan American Energy, sostuvo que “en el sector necesitamos políticas de Estado, no de gobiernos”. Con mucha experiencia acumulada,  abogó por generar consensos básicos para encarar  la nueva etapa.

“Hace algunos años discutíamos si éramos un país petrolero o un país con petróleo, y hoy no sólo no necesitamos importar más para cubrir el mercado interno sino que estamos en condiciones de exportar hidrocarburos, lo que traerá beneficios al país,  más allá del negocio petrolero”, puntualizó.

Bulgheroni hizo hincapié en que,  en lo inmediato, PAE concentrará sus esfuerzos en la producción de petróleo –convencional y no convencional- antes que en la de gas natural en razón de la falta de infraestructura en transporte del fluído.

Apeló al antecedente de los Estados Unidos y  la explotación no convencional para señalar que  “siempre hay un desfasaje entre las obras de infraestructura y los trabajos de desarrollo de yacimientos” que se va corrigiendo. Puso más énfasis en remarcar que para desarrollar Vaca Muerta hacen falta condiciones de largo plazo (contractual),  tomando como referencia el precio internacional del gas, y respecto a la posible instalación de una planta conversora de gas natural en Gas Licuado (GNL) señaló que “lo miro como un proyecto a cinco años, que debería estar anclado con el tomador del gas a través de contratos a 20 o 30 años”. En este sentido, consideró que China y otros países asiáticos deberían ser esos principales tomadores.

En este mismo escenario, el CEO de YPF, Daniel González, había comentado la decisión de “focalizar las inversiones durante el 2020 en el desarrollo de petróleo habida cuenta que hoy hay un exceso de oferta de gas durante 6 a 8 meses del año y falta desarrollar la infraestructura necesaria para su evacuación hacia los centros de consumo interno, y para su exportación”.

Gonzalez aludía al sistema de gasoductos troncales, y también a la viabilidad de la producción local de GNL para su colocación en terceros mercados, proyecto que YPF impulsa desde el 2018.

El CEO de la petrolera de mayoría accionaria estatal estimó al respecto que “faltan no menos de 12 meses para poder definir las características del proyecto y la inversión necesaria para su realización. Tenemos que asegurarnos que los números den precios razonables para instalar una planta que requiere una inversión no menor a los 4 mil millones de dólares, pensada para exportar GNL todo el año”.

Lo escuchaba el Presidente de YPF, Miguel Gutierrez, quien remarcó que “hay más de una compañía interesada en acompañarnos en este proyecto”.

Por su parte, y acerca de las perspectivas para el desarrollo de Vaca Muerta, el Director Ejecutivo de Pampa Energía, Horacio Turri, señaló que “los planes están, hay una oportunidad para el país, y se requiere estabilidad de reglas, por caso en materia fiscal y de señales de precio, que permitan invertir con la certeza de que se van a cumplir”. Asimismo, refirió que “no tener la infraestructura necesaria en las zonas de producción y aledañas para la instalación de la gente que trabaja en los campos retrasa las inversiones”

En el mismo orden, Daniel De Nigris, Country Manager de ExxonMobil en Argentina,  como “muy importante que en el largo plazo se mantengan estables las condiciones macroeconómicas y operativas (por caso laborales en el sector) para que mejore el acceso a los mercados internacionales de crédito”. “Estabilidad del marco regulatorio para el desarrollo del capital”, agregó.

El directivo refirió que el diseño de los proyectos de la compañía en la Argentina contemplan “un portfolio robusto, capaz de adaptarse a cualquier escenario y no quedar prisionero de un solo hidrocarburo”, apuntando de este modo al desarrollo de shale gas y shale oil dado que, afirmó, “no sabemos bien cual será el futuro del mercado”.

En cuanto al GNL, De Nigris destacó que, por sus características, se trata de proyectos que implican una fuerte inversión inicial hundida, de modo que se torna necesario generar contratos de venta de largo plazo para hacerlo viable.

El presidente de Shell Argentina, Sean Rooney, también aludió a la condición de “contar con una economía estable para viabilizar las inversiones necesarias en el sector”.

Destacó las condiciones geológicas de la formación Vaca Muerta, “igual o mejor que la Permian” (en Estados Unidos) donde también opera Shell,  pero planteó que “falta la infraestructura de gasoductos necesaria para transportar y exportar GNL en base a contratos de suministro por 20 años”.

Rooney se manifestó interesado en develar el “misterio” de “por qué la Argentina todavía no desarrolló campos off shore”. Elogió la Ronda licitatoria de áreas realizada por el gobierno actual, donde Shell se adjudicó dos áreas en la cuenca norte del mar continental,  y dijo que en la fase exploratoria se aplicarán nuevas tecnologías para ver que resulta en los próximos años.

Thilo Wieland, responsable para Argentina de la alemana Wintershall también participó de la Oil&Gas y sobre un posible cambio de rumbo en materia económica de la Argentina a partir del 10 de diciembre, manifestó en rueda de prensa que “esperamos un marco económico estable y mejoras en las condiciones comerciales, especialmente en tiempos difíciles. Argentina dispone de recursos abundantes, tanto offshore como onshore y sentimos un profundo apego al país”

Manfred Boeckmann, Director de Wintershall Dea Argentina, sostuvo que las decisiones de inversión “requieren un contexto político y económico previsible y acá hay cierta incertidumbre”. A mediados del año entrante evaluarán la situación antes de definir sus inversiones para el mediano plazo en los bloques Bandurria Norte y Aguada Federal en Vaca Muerta, donde son operadores.

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