¿Dónde está el piloto?

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El despacho eléctrico del Sistema Argentino de Interconexión (SADI) es imbricado y complejo. Desde el punto de vista de la seguridad es similar al despacho de un aeropuerto. Se trabaja para que el abastecimiento sea seguro y confiable.

Sin embargo ocurrió lo que no debía ocurrir: a las 7 de la mañana del 16 de junio, Día del Padre, se produjo el apagón más importante del último siglo. El blackout alcanzó a la totalidad de la Argentina, Paraguay, Uruguay y parte sur de Brasil y se calcula que afectó a más de 50 millones de habitantes.

Desde la Casa Rosada los ejes comunicacionales tuvieron como premisa bajar los decibeles del acontecimiento y enmarcarlos como un hecho “anormal y extraordinario que originó una cadena de acontecimientos que terminó causando la desconexión total”. La red de transmisión SADI tuvo muchos cortes anteriormente, pero nunca había ocurrido un blackout total.

En un comunicado, la Secretaría de Energía atribuyó el hecho, a un “colapso del SADI” y anunció en su oportunidad que “en diez días tendremos el informe” pero hasta ahora no hay novedades. Ninguno de los responsables del sistema —Secretaría de Energía, Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa), Transportista y el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (Enre)— ha brindado información que permita saber con exactitud qué pasó.

El miércoles 3 Lopetegui asistirá a una audiencia con la Comisión de Energía del Senado de la Nación y, se espera, devele las incógnitas planteadas sobre este hecho.

La magnitud del corte mostró las diferencias existentes en el seno del Gobierno donde quedaron al desnudo una seria división de opinión y criterio entre los funcionarios de la Secretaría de Energía, los técnicos de la Compañía Administradora del Mercado Eléctrico Mayorista (Cammesa) y Transener, aunque es preciso recordar que Gustavo Lopetegui es secretario de Energía y también preside la Cammesa.

La primera denuncia en el fuero federal no se hizo esperar: invocando “gravedad institucional nunca vista en la Argentina” fue interpuesta rápidamente, pero el resultado estará atado a las conclusiones de las investigaciones técnicas.

La confección de un informe detallado requerirá de la recolección y cruce de datos registrados en los servidores de todo el sistema, transportistas, generadores y de la Cammesa y posteriormente, deberá hacerse una interpretación razonada de los mismos.

Agua va...

Los ríos Paraná y Uruguay tienen altos niveles hídricos. Es por eso que las hidroeléctricas binacionales de Salto Grande y Yacyretá al momento del blackout estaban turbinando al máximo, mientras que la demanda nacional de un domingo a las 7 de la mañana, era baja. El despacho rondaba los 3.700 MW.

Ambas represas son de paso —deben dejar pasar el agua generen o no— por lo que tienen el costo más bajo de producción y este no es un detalle menor.

Salto Grande es compartida con la República Oriental del Uruguay, sobre el río Uruguay y tiene una potencia total instalada de 1.890 MW y genera una media anual de 8.500 GWh, Por su parte el Complejo Hidroeléctrico Yacyretá-Apipé (más conocido como Yacyretá), es compartido con la República del Paraguay sobre el río Paraná con una capacidad instalada de 3.200 MW y una producción de energía media anual de 20.000 Gwh.

Según se informó, además de la generaciones ambas represas, al momento de la caída de la línea, se estaban importando a costo cero, alrededor de 1.000 Mw/h desde Brasil a través de Garabí, donde se encuentra una planta conversora de corriente alterna de 60 ciclos de uso en Brasil a los 50 ciclos de Argentina.

El sistema

El SADI es una red de transmisión de alto voltaje operada por Transener que transporta la energía producida por los generadores hasta redes de distribución que atienden a decenas de millones de usuarios. Se trata de un sistema complejo y su operación es costosa, requiere de alta tecnología y se opera con multiples y redundantes sistemas de seguridad.

Qué se dijo

Pese a las previsiones, lo impensable ocurrió. En medio de una tormenta en el litoral, una puesta a tierra sacó de servicio la línea de transmisión de 500 kV que va desde Colonia Elía directo hasta el barrio de Belgrano, en la zona norte de la Capital. Al parecer y de forma simultánea, el sistema desconectó la otra línea de 500 kV que transporta desde la ciudad de Mercedes a Colonia Elía.

Una tercera línea de 500 kV, que normalmente conecta las ciudades de Colonia Elía y Nueva Campana, estaba fuera de servicio por reubicación de una torre, por lo que se estaban transportando toda la demanda hacia el sur en las restantes líneas desde ambas represas.

Si bien las redes de extra alta tensión cuentan con sistemas automatizados que desconectan cuando hay exceso de carga —o cortocircuitos— el corte debió haber sido aislado, pero esto no ocurrió y esta es otra de las grandes preguntas de los investigadores: ¿por qué estos mecanismos no aislaron el evento que llevaron al apagón total del sistema eléctrico argentino?

El principal mecanismo automático de protección se denomina Desconexión Automática de la Generación (DAG) que en 200 milisegundos puede desconectar automáticamente a los generadores si detecta un problema. Pero algo falló, también en la DAG.

Tras la falla en la línea, que intenta un recierre no lo logra y queda todo el despacho en un solo circuito, las DAG no sacaron con suficiente velocidad las máquinas.

Algunos técnicos con mucha experiencia indican que puede haber quedado desactualizado el algoritmo o tras un mantenimiento puede haberse desconectado el vinculo de la señal DAG sobre el interruptor.

El DAG consiste en una estación maestra en un lugar secreto dentro de la red SADI y varios controladores lógicos programables ubicados en subestaciones a lo largo de la red.

Además, el DAG tiene un sistema de comunicaciones asociado, que es inteligente y se adapta continuamente (cada 10 segundos) a las condiciones del sistema previas a una eventual falla. Ocurrida la misma, se desconectan los generadores en 200 mseg, disminuyen la transmisión y posibilitan la eliminación de restricciones de transmisión y minimiza costos de producción.

Combinación

Para la mayoría de los expertos la combinación de condiciones y criterios fueron dinamita: mal clima, con tormentas y fuertes lluvias sobre las lineas de transporte y una línea fuera de servicio, por mantenimiento.

Se desestimó el aporte de generación desde el Comahue, así el sistema hubiese estado más balanceado, por cualquier eventualidad.

Además los técnicos señalan en particular, que hubo una gran osadía en la decisión de despachar una potencia tan elevada en relación a la demanda total y todo por un solo corredor (Litoral GBA) y con una línea de 500 kV fuera de servicio. Eso podría considerarse, una falla de criterio.

Son muchos los técnicos que consideran que las condiciones de depacho tenían un alto grado de inseguridad y con una caída de la línea, altas probabilidades de una desestabilización completa del sistema.

Dudas

A lo dicho se agregan las dudas planteadas por especialistas del sector consultados por E&N sobre que el domingo del blackout hubieran estado disponibles las dos líneas de transmisión restantes desde Yacyretá, dado que la tercera línea de transporte en Extra Alta Tensión ya se sabía que estaba fuera de servicio, desde el 18 de abril, por trabajos de traslado de una de las torres (412) que soportan el tendido.

Uno de los técnicos consultados dijo que “sí, es posible que sólo estuviera operativa una línea, y además podría haberse dado un error de diseño en la operación del sistema interconectado”. Es posible que se haya confiando demasiado que se trataba de un día con poca carga dada la menor demanda, propia de un fin de semana.

Sottovoce

Obtener información de fuentes primarias en este caso, fue una tarea difícil. Sin embargo, hay quienes confían en la prensa y se animan a comentar, al menos en off. “Hubo errores de criterio ¿Vale la pena intentar mínimo costo en el sistema recargando de hidráulica a las lineas bajo una tremenda tormenta con diluvio?” dijo un ex Cammesa con muchos años de experiencia.

Según los expertos cosultados, la transportista Transener, debió advertir sobre los riesgos del despacho en cuanto al límite de seguridad de cada corredor y debe informar también sobre el equipamiento indisponible, pero no tiene competencias para decidir qué generador debe despacharse. Eso es competencia exclusiva del despacho de cargas.

Seguridad vs. costos

La importación de energía desde Brasil significa un ahorro importante en subsidios para generación. El costo de producción de energía con GNL para un Ciclo Combinado está en torno a los US$ 50 por MW/h, mientras que la energía importada de Brasil sólo requería la obligación de devolución en primavera-verano.

El costo neto de una generación de ese tipo (incluído Yacyreta) hubiera sido de unos US$ 30 por megavatio-hora, de lo cual resulta ahora un mayor costo (por el GNL) de US$ 20 por megavatio-hora, que deberá asumir el Estado (subsidio) para no recargar las tarifas a los usuarios.

Es en este punto donde algunos expertos se detienen y se preguntan si se privilegió la reducción del déficit fiscal por sobre la seguridad del suministro, ese ahorro de costos pudo haber complicado la capacidad de reacción operativa.

“Hubo muchas térmicas que no estuvieron llamadas a entrar (en servicio), hasta después de ocurrido el incidente”, explicaron. Luego de la falla se decidió bajar la carga de energía desde Yacyretá (más barata) y activar más equipos térmicos (que utilizan GNL para generar).
“Resulta evidente que se impuso la consigna de mínimo costo. Domingo de mañana con poquísima demanda ¿qué puede salir mal como para tener que meter generación forzada?” “Sin embargo, es la baja demanda la que pudo haber inducido al error en el criterio. A esa hora, el corte de carga que iría a balancear el sistema, pero a la hora de cortar demanda había poca.”agregó ls fuente.

Otro de los detalles que llamó la atención, fue la demora de El Chocón en entrar en operaciones, “es cuanto menos extraño, 14 horas de demora, cuando no requiere más de media hora para despachar a pleno. Este asunto no es menor y requiere una auditoría” dijo la fuente consultada.
La demora de Embalse en entrar a despachar es más justificada, por la complejidad de las operaciones, incluso podría haber demorado muchos días más.

Investigación

Fueron consultados muchos técnicos del sector y hubo una coincidencia abrumadora, en que un hecho de esta naturaleza tiene múltiples causas que deben analizarse.

Entre otra decena de factores sostienen que debe investigarse si se priorizó un despacho económico frente a un suministro seguro.

También deberá estudiarse si la reducción de costos operativos que incluyó el despido de técnicos con muchos años de experiencia y la contratación de personal y con poca calificación, fue un factor determinante en las decisiones operativas.

Entre otras cuestiones, una de las preguntas clave es ¿Era inevitable que la mera salida de servicio de una línea de 500 kV del corredor Litoral GBA, aún con una parte importante de la demanda abastecida desde el NEA Litoral, llevara al colapso total del SADI? La respuesta es coincidente y abrumadora: un no rotundo.

Una de las fuentes consultadas consideró también que deberá explicarse técnicamente “porqué no se aisló la falla, que habría ocurrido en la línea al sur de Salto Grande, entre Colonia Elía (Entre Ríos) y Belgrano (Bs.As), lo que llevó al sistema a una desconexión total, en lugar de parcial, derivando el suministro por otro tramo de la red.”

“Se operó con bajas condiciones de seguridad al realizarse carga (de energía) sólo hidroeléctrica”, refirió la fuente, que insistió con un interrogante: “Al haberse cortado la línea proveniente del Litoral, ¿por qué no se abrió la conexión por Santa Fe con la línea que viene desde Yacyretá - Resistencia?”

Entre los puntos de la investigación, los técnicos señalan que debe revisarse el cumplimiento del reglamento de diseño y calidad del sistema de transporte, fundamentalmente en lo que hace a los criterios para las operaciones.

Entre sus postulados, el reglamento establece que la potencia transportada por línea de interconexión deberá permanecer por debajo de la potencia máxima de transmisión que se determina y que la potencia transportada por línea de interconexión deberá permanecer por debajo del límite térmico del equipamiento correspondiente.

También coinciden los expertos en que es necesario revisar la regulación del despacho de cargas (los procedimientos) para agregar criterios de seguridad al despacho de mínimo costo sujeto a restricciones.

Responsabilidades

Para los técnicos de la CAMMESA, las líneas operadas por Transener tuvieron una falla que no fue corregida correctamente por el DAG, que terminó provocando un corte total sin que los operarios de la transportadora eléctrica reaccionaran a tiempo para evitar la salida en cadena de toda la red nacional.

Los mismos técnicos manifestaron cierta preocupación por las movidas de los hombres de Lopetegui que buscaron descargar la responsabilidad del apagón en las operaciones de la Cammesa y por el excesivo tiempo de restablecimiento del suministro, que demandó casi cuatro horas en despachar algunas centrales térmicas que estaban en condiciones de entrar en servicio más rápidamente.

Cammesa es la responsable del despacho de electricidad en el país, ya que establece quién vende, cuándo y a qué precio. Es una empresa argentina mixta, publico privada, sin fines de lucro que también interviene en las importaciones de gasoil y fuel oil para reemplazar al gas en la generación eléctrica, con subsidios del Estado.

El objeto de Cammesa es la coordinación de los despachos económico-técnicos desde el Sistema Argentino de Interconexión (SADI), la supervisión de la calidad y seguridad de las operaciones del SADI, el monitoreo de las transacciones económicas en los mercados spot y futuro, y la gestión de las operaciones de facturación, cobro y finanzas de los fondos de mercado.
El PEN tiene a cargo la presidencia de la Cammesa (Gustavo Lopetegui) y el nombramiento directo de dos directores.

El Gerente General de la compañía es Mario Cairella, fue nombrado en su oportunidad por el ex secretario de energía, Javier Iguacel.

Pero en el sector apunta no sólo a Cammesa como responsables del corte. Transener y el Enre también están en la mira como los responsables de dar una explicación detallada y transparente de los sucesos. Por su parte el Enre es el regulador del sector eléctrico bajo el palio de la ley 24.065 y tiene entre otras funciones, controlar la prestación de los servicios y el cumplimiento de las obligaciones fijadas en los contratos de concesión y dictar los reglamentos a los que deben ajustarse los productores, transportistas, distribuidores y usuarios del sistema en materia de seguridad, normas y procedimientos técnicos, de interrupción y reconexión de los suministros, y de calidad de los servicios prestados. Y aplicar sanciones en caso de incumplimientos.

Denuncia

El hecho fue de tal magnitud que instó a una Ong a interponer una denuncia en los tribunales de Comodoro Py para que se investigue la responsabilidad de funcionarios del gobierno y empresarios por el gigantesco “blackout”.

En la denuncia se invoca “gravedad institucional nunca vista en la Argentina” y se pide investigar la responsabilidad de funcionarios gubernamentales —entre ellos al secretario de Energía Gustavo Lopetegui— y citar al empresario Marcelo Mindlin, de Pampa Energía por la administración de Transener, empresa de transporte de energía en alta tensión.

La presentación está firmada por el presidente de la Fundación por la Paz y el Cambio Climático, Fernando Miguez, ante la Cámara Federal porteña.

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