Biocombustibles: Todo el mercado posible y todo el Estado necesario

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Lic. Agustín Torroba*

Hace 13 años, se aprobó la ley 26.093 de promoción de biocombustibles. Luego de más de una década, Argentina se encuentra en un selecto grupo de países, junto con Brasil e Indonesia, donde las mezclas de ambos biocombustibles (biodiesel con gasoil y bioetanol con naftas) superan al dígito.

Como se ha destacado en artículos anteriores, nuestro país ha desarrollado una industria competitiva en ambos segmentos de biocombustibles, con algunas heterogeneidades particulares. La ley de promoción vence en los primeros meses de 2021 y es importante empezar a diagramar cómo funcionará está industria y bajo que lógica.

Cabe destacar, que bajo el régimen actual, el Estado asigna cupos (cantidades), precios, calidades y seguridad, es decir regula todo el segmento interno de los biocombustibles.

Como principio general de funcionamiento de un nuevo esquema de biocombustibles, me gustaría traer a colación la frase de Konrad Adenauer, ex canciller de Alemania Occidental. El líder de la reconstrucción alemana, solía expresar que la economía debía regirse bajo el principio de “Tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario”.

Traducido al siglo XXI, y específicamente a la industria de los biocombustibles, dicho precepto podría tener las siguientes implicancias: Los biocombustibles debieran desarrollarse en un ambiente de mercado donde se garantice sus externalidades positivas, especialmente las medioambientales. Este primer punto es perfectamente cuantificable, ya que el dióxido de carbono, está impositivamente gravado, y se puede determinar a ciencia cierta que las emisiones relativas de los biocombustibles respecto a sus sustitutos son menores.

En este sentido, probablemente sea conveniente recalibrar el impuesto al CO2 para que el mismo esté más en línea con las recomendaciones de la Comisión de Alto Nivel sobre los Precios del Carbono.

Dado que los biocombustibles presentan una realidad heterogénea (grandes plantas integradas de biodiesel vs plantas pymes y regionales; bioetanol de maíz vs bioetanol de caña de azúcar), puede resultar necesario incentivar mecanismos de mercado pero con un Estado que segmente parcialmente la competencia dentro de los diferentes estamentos de la industria para asegurar un plazo razonable en la convergencia hacia una competencia más pura y resguardando la participación regional y de las pequeñas y medianas empresas.

Un mecanismo similar se utilizó en el programa RENOVAR de licitaciones de Energías Renovables, donde cada recurso (solar, eólico, biomasa) compitió dentro de su segmento, para asegurar la diversificación de la matriz.
En materia de participación de mercado e integración vertical de los productores de combustibles líquidos, resulta fundamental observar la ley y normativas de defensa de la competencia, para evitar las situaciones de posición dominante en el mercado, de modo que pueda resultar en perjuicio para el interés económico general.

El establecimiento de un Fondo Compensador de Carbono, que permita atenuar los bruscos movimientos relativos de la materia prima de modo que permitan a los biocombustibles tener una mayor previsibilidad para competir en estado puro con sus sustitutos fósiles. Ello resultará en un aporte fundamental para ampliar la oferta y competencia dentro del mercado de combustibles: naftas-GNC-bioetanol y gasoil-GNL-biodiesel.
La generación de valor agregado exportable de proteína animal y biocombustibles, la cual le agrega hasta 5 veces valor respecto a la producción primaria de proteína vegetal.

Estos cuatro puntos forman parte de una lógica general, donde los agentes tienen que converger e interactuar dentro de todo el mercado que sea posible, delimitado por la intervención que sea necesaria por parte del Estado. Este principio rector debe servir para la formulación de políticas de largo plazo que nos permitan superar las urgencias cortoplacistas que enfrenta nuestro país. En el proceso de definición de políticas de largo plazo de biocombustibles, deben estar muy claros las metas y objetivos principales, recordando, que como decía Séneca: “No hay viento favorable para el que no tiene rumbo”.

Con el principio general de “tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario”, permanentemente en su accionar, Adenauer fue uno de los grandes líderes de la posguerra, que ayudó a superar la división y a consolidar el “milagro alemán”. Tal vez, su principio rector nos pueda servir para pensar la formulación de políticas de Estado superando cualquier grieta.

*Economista, ex Director Nacional de Biocombustibles.
El artículo fue publicado originalmente en la “Carta Energética 41” del Estudio Montamat y Asociados

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