“Las medidas que tiene que tomar la próxima administración van a ser mucho menos traumáticas”

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Daniel Montamat no necesita mayor presentación. En este reportaje, el experto repasa desde el pasado cercano hasta la actualidad en materia energética. Plantea la necesidad de establecer, en materia de política energética,  puntos de consenso básicos que provean estabilidad en el largo plazo para lograr el desarrollo del sector hidrocarburífero -en particular los no convencionales- para permitir a la Argentina insertarse en en los grandes mercados internacionales.

En materia de política energética ¿dónde estamos parados?

Metafóricamente digo que el sector es como un enfermo que está en recuperación, pero cuidado con las recaídas y la energía no puede seguir entrampada en el corto plazo.

Eso es lo que le pasó en la década pasada. En esta década la energía ha recompuesto reglas, ha reinstitucionalizado entes, ha andado parte del camino de la reconstitución de los precios pero falta la estrategia de lago plazo.

¿Por qué no se implementa esa estrategia ya mismo?

La estrategia de largo plazo en una democracia republicana no depende de un gobierno, depende de una sucesión de gobiernos. Y ahí está el sentido de las Políticas de Estado.

Necesita horizontes de lago plazo, diez, veinte años pero ¿quién será el presidente de aquí a veinte años? Las definiciones en energía para acceder al mercado mundial del GNL son planteos para el 2030, pero si no los empezamos a articular estratégicamente ya y con una Política de Estado sin barquinazos, no vamos a llegar.

Creo, entonces, que resurge la necesidad entre los que creemos en la alternancia republicana del poder de generar consensos básicos. Ya hubo y un grupo en el cual tengo pertenencia, el de los ex Secretarios de Energía que, en el 2015, armaron un núcleo de coincidencias básicas y que se tradujo en un documento que firmaron casi todos los presidenciables menos Scioli, por las restricciones que tenía debido a su postura oficialista.

Pero en las circunstancias actuales nosotros entendemos que de aquel núcleo de coincidencia básicas del 2015, algunas siguen siendo importantes y hay otras nuevas. En 2015 Vaca Muerta no era lo que es hoy. No estaba el planteo del desarrollo gasífero intensivo que ya es una realidad después de lo de Fortín de Piedra.

No estaba el planteo de que teníamos que desarrollar nuevas demandas para el gas natural porque en esa época todavía éramos fuertes importadores y el tema era cómo armábamos mayor producción de gas doméstico.

Ahora tenemos que desarrollar nuevos mercados. Tenemos el mercado doméstico, el mercado regional. Vienen nuevos desafíos de integración energética regional que nos son convenientes y viene para más adelante el del GNL ¿vamos a jugar o no en este mercado?

Todas estos temas exigirán un núcleo de coincidencias básicas en las cuales estamos trabajando de nuevo como el grupo de ex Secretarios de Energía a partir de un documento básico. La idea es que este documento básico sea sometido a la comunidad política.

Lamentablemente, en las elecciones del 2015 no se discutieron estos temas pero creemos que, aún cuando no se discuta, la comunidad política que pretende gobernar a la Argentina debe ser consciente de las necesidades de estas políticas de Estado sobre todo en este sector que es por definición capital intensivo.

Hay un documento del IAE donde se realiza una balance y crítica de los puntos acordados, lo que e hizo y lo que falta por hacer, ¿usted se refiere a esos puntos?

Ese documento expresa lo que se hizo y lo que falta hacer, esa es una posición del IAE Mosconi, que está dirigido por el ingeniero Jorge Lapeña y el ingeniero Lapeña forma parte de este grupo  de ex-secretarios. Me refiero a un nuevo documento de consensos básicos, que refleje a este grupo donde hay gente de las distintas administraciones dentro de la democracia salvo alguna excepción, de distintos colores políticos.

Pensando en un futuro mediano de cinco o seis presidencias necesariamente se deberá incluir a todo el espectro peronista para lograr en un consenso de esta naturaleza …

Absolutamente. Cuando hicimos el documento en 2015 estaba la oposición peronista.

Pero el peronismo está en permanente ebullición, ¿hay referentes en el amplio espectro peronista para un acuerdo de tan largo plazo?

Creo que este es uno de los activos intangibles que tiene la Argentina. En este grupo hay peronistas que son respetados dentro de las distintas vertientes que tiene el peronismo hoy. A lo mejor falta incorporar a alguien de la vertiente cristinista.

En el anterior grupo de ex secretarios del 2009, le enviamos el documento a la Presidenta pensando que las Políticas de Estado son políticas de gobierno y oposición. La respuesta fue la no respuesta. Ni siquiera lo derivó a alguien y entonces quisimos hacer el planteo en la Facultad de Ingeniería. El acto fue proscrito y entonces hicimos la presentación en el Instituto Mosconi. Si queremos Políticas de Estado no tenemos que ser excluyente para que la Argentina de un mensaje hacia adentro y hacia afuera.

Una reflexión que siempre hago para todo el sector energético: no va a haber largo plazo energético si no hay largo plazo argentino. Es decir, aquellos que creen que se puede blindar al sector energético de los vaivenes de la política argentina esta equivocados. Tarde o temprano esos vaivenes arrastran a la energía.

La Argentina tiene que tener políticas de Estado para el sector energético, tiene que tener una primera política de Estado. Dejemos de discutir la República. Esto es democracia republicana. Sumemos la alternancia política y a partir de ahí aunque no seamos quién va a gobernar en lo próximos diez años, pero los electrones y las moléculas y el capital fijo necesitan ciertos andariveles que no se pueden estar sujetando a los vaivenes del corto plazo.

¿Cuáles serían esos puntos de consenso comunes a todos los sectores?

Primero: definir a la Energía como Política de Estado y formalizar una política energética que se va a ir nutriendo y cambiando en función de los inputs que recibamos del mundo. No podemos tener una política energética a contrapelo de las tendencias mundiales y para eso el programa debe ser sometido y aprobado por las fuerzas con representación parlamentaria y revisada por ellas y a partir de ahí surgen varios puntos.

En materia de petróleo necesitamos una política de largo plazo que nos permita desarrollar el potencial de Vaca Muerta pensando en las tres ventanas. Una es la del shale oil que se está desarrollando porque los precios nos favorecen, hay una ventanita de gas líquido, pero la más importante es la de gas seco. Esta última exige que miremos al largo plazo porque tenemos que tener una serie de medidas que habiliten los costos porque vamos a ser receptores de precio de ese largo plazo.

Cuando estamos hablando de petróleo, no estamos hablando de precios políticos sino de precios que reflejen los costos económicos que en materia petrolera y de combustibles son las referencias de los mercados internacionales. Los mercados del mundo pueden estar intervenidos pero nos condicionan. Y para acceder a esos mercados en esta ventana de gas seco tenemos que tener costos que nos permitan competir en el mercado asiático con el gas que va a colocar EE.UU.

Todo esto exige directivas. Tenemos que seguir promoviendo la exploración en el Mar Continental. Están  bien esas licitaciones adjudicadas, pero tenemos que sembrar de derechos el mar territorial argentino en la plataforma continental ahí en el talud que desciende hacia aguas profundas, por las expectativas que crea. ¿Porqué? porque en materia de hidrocarburos convencionales tenemos una base de recursos que está declinando.

Ahí se requiere una política de largo plazo, más exploración no convencional. El Mar Continental depende de la Nación, en el on-shore depende de articular políticas entre Nación y provincias.

Tenemos que tener políticas de exploración y vender un paquete conjunto al mundo a partir de las experiencias licitatorias más exitosas de la región. Es otra cosa importante en el tema de los convencionales dar la idea de una política energética coherente para afianzar la inversión en recuperación asistida para aumentar la tasa en recuperación de los yacimientos en explotación porque eso reduce las tasa de declinación y aumenta las reservas.

¿Cree que realmente la clase política les asigna importancia a ese tipo de documentos?

Creo que a veces se subestima el valor que tuvo el documento de consensos básicos del 2015. El valor que tuvo, aunque no se discutió de energía en el 2015 y aunque en el debate Macri-Scioli no se tocó el tema energético, ambos lo habían visto, y además Massa, Stolbizer, Binner.

Lo habían suscrito también Cobos y Sanz. Esto flexibilizó bastante la necesidad de cambios en la política energética, porque había sectores que transferían una de las peores herencias a la nueva administración. Y es cierto que en muchos temas se avanzó parcialmente, pero se avanzó mucho más que en otros sectores porque ese documento generó conciencia de las transformaciones estructurales que se debían hacer.

¿Hay coincidencia entre todos los sectores políticos de que los precios de los hidrocarburos deben estar acoplados a los precios internacionales?

Ahí repetimos la formula del 2015, que las tarifas tanto del gas y electricidad deben reflejar costos de producción competitivos y se tiene que llegar a un set —luego de un período de transición— que refleje los costos económicos del servicio. En transporte y distribución, la tarifa  que es regulada debe recuperar los costos de inversión con una utilidad razonable.

En los segmentos que son competitivos, referencias internacionales en donde existe, o precios de competencia que están fijados en función de la abundancia o de la escasez, o por el combustible sustituto que es el GNL, o si no por la competencia inter cuenca. Por ahí hay manifestaciones cortoplacistas de oportunismo político. Maximo Kirchner dijo “si nosotros somos gobierno vamos a congelar las tarifas energéticas”.  No tuvo repercusión ni en su mismo espacio.

¿Porqué lo cree?

Porque los argentinos nos damos cuenta de que no hay energía gratis. La energía tiene un costo. Si ese costo no lo recupero en la tarifa lo tengo que pagar como contribuyente de impuestos y si los impuestos no alcanzan y viene el deficit fiscal, y viene la inflación y la inflación grava mi salario. Creo que hay más conciencia de que no se puede jugar con las tarifas de energía.

Hay más conciencia de que el sector energético como otros, necesita señales de precio y reglas de largo plazo. Los distintos sectores políticos vienen asumiendo de que no se puede someter a este sector al cortoplacismo. Ni Intervención discrecional ni precios políticos, porque nos quedamos sin energía y si nos quedamos sin energía tenemos que importar y los precios internacionales se nos meten por la ventana.  Me parece que, en general, que en las posturas  políticas, cuando se deja de lado el oportunismo de corto plazo se trabaja mejor que 3 o 4 años atrás.

¿No debemos aprovechar la ventaja competitiva que nos da la abundancia de energía? 

En la Argentina existen varios sofismas. Uno de ellos es “si tengo energía abundante la tengo que usar como ventaja comparativa interna” Eso es lo que hace EE.UU.

Estamos hablando de un país de 300 millones de habitantes, todavía la primera economía del mundo y la guardó. La guardó porque tenía un mercado interno impresionante, por eso ellos pueden hacer más keynisianismo que nosotros. Pero cuando le entró a sobrar petróleo y gas comienzan a exportar.

El mercado interno con sus demandas facilitó todo ese desarrollo intensivo del recurso no convencional. En la Argentina con 40 millones de habitantes —mucho más pobres que los EE.UU.— para hacer un desarrollo intensivo de los recursos no convencionales no nos alcanza el mercado doméstico. Si le damos a Vaca Muerta la escala en el mercado doméstico hay que decirle a la sociedad y al productor “vamos a tener el gas más caro” no más barato porque descargar los costos fijos sobre pocas cantidades y producirlo en pequeña escala es mucho más caro.

Para que tengamos energía abundante y competitiva tenemos que tener una estrategia para acceder a los mercados internacionales.

¿A cuánto tenemos que sacar el gas si queremos ir a los mercados asiaticos?

2,80, 3 dólares. Vamos a tener que seguir la referencia Henry Hub de EE.UU. y entonces, si los colocamos en esos mercados, los consumidores internos se van a beneficiar.

El desarrollo intensivo de Vaca Muerta nos impone pensar en una estrategia para el mercado regional y el mundial. Si queremos conformarnos con el autoabastecimiento no vamos a sacar el gas. Y después van a venir las energías alternativas y nos vamos a quedar con el gas y el petróleo durmiendo el sueño de los tiempos. Hay que maximizar eso con muchísima inversión y abriendo ventanas de oportunidad en el mercado externo para que tengamos gas mas barato para las familias y las empresas argentinas.

¿Y en el caso de los combustibles líquidos?

Ya probamos. Cuando se fija el precio de las naftas, del gasoil y no se siguen las referencias internacionales, comienza a caer la producción de petróleo. ¿Qué hacen los petroleros? le ponen varias bombillas al mismo mate, es decir, sobreexplotan lo que ya está en producción y hacen mínima inversión exploratoria y ¿cuando cae la producción qué sucede? hay que ir a comprar al mercado internacional. Cuando vas a comprar al mercado internacional —al que le cerramos las puertas— los precios internacionales se meten por la ventana.

Uno pude divorciarse de los precios internacionales pero no es una buen política. Estuve asesorando, en sus comienzos vía Banco Interamericano de Desarrollo, a la administración de Chavez yo había salido de la Secretaria de Energía, y les decía que debían mirar los precios de referencia internacionales —ellos tenían precios políticos y aún los siguen teniendo y la nafta vale un infinitésimo de dólar, pero no la tienen. Entonces tienen que importar ¿y a qué precio importan? al precio de referencia internacional. Todas estas locuras que en Venezuela duraron muchos más años pese a tener petróleo ‘no es un país petrolero’. Vuelven a importar.

Yo creo que en materia de precios, y es uno de los puntos de los consensos básicos, que en aquellos productos que son transables internacionalmente tenemos que seguir las referencias internacionales.

Las políticas en la Argentina varían entre el desacople y acople permanente a esos precios internacionales…

Una de las cosas en las que estoy trabajando y que quiero traducir en un modelo econométrico — cuento con la asistencia de mi hija que es experta en econometría— es en la relación muy fuerte o correlación entre los vaivenes de la política económica y los barquinazos que tenemos en materia de política energética. Tenemos un modelo de sustitución de importaciones como modelo productivo y todavía seguimos, orientado al mercado doméstico que tiene una restricción externa, que cíclicamente se queda sin dólares, explotan las cuentas públicas y explotan las cuentas externas.

No estamos diciendo nada nuevo. Esto cada diez años o menos se viene reproduciendo. Y parecía que la energía, para algunos, podía tener una estrategia al margen de estos cimbronazos productivos. No es cierto. Y he llegado a establecer esta relación: cuando el modelo de sustitución de importaciones anda holgado de dólares porque los precios de la soja andan por las nubes o alguna otra circunstancia excepcional, entonces ahí sí se politizan los precios de la energía.

¿Por qué sucede esto?

Porque tomando los precios tope de la energía o divorciando del mercado internacional subsidio al consumidor y exacerbo el mercado interno.

Esto es el motor de la sustitución de importaciones, más consumo interno. ¿Qué sucede? la energía con precios políticos desinvierte, caen las reservas, cae la producción y empezaros a importar. Cuando empezamos a importar el modelo de sustitución de importaciones que ya perdió los altos precios de la soja empieza a faltarle dólares.

Entonces ¿qué tiene que hacer con la energía? establecer precios políticos por encima de los precios internacionales. El barril criollo… cualquier parecido con la realidad no es pura casualidad. Estoy describiendo lo que ha venido sucediendo en la Argentina. Entonces se pasa del subsidio al consumidor al subsidio al productor. Los vaivenes de este modelo que no va más, terminan traduciéndose en los vaivenes de este modelo energético que tampoco va más. En un modelo productivo de valor agregado exportable la energía no puede dejar de tener referencias de precios internacionales y en los sectores regulados costos económicos.

¿Qué propone en materia de electricidad?

Hidroelectricidad y energía nuclear, son proyectos que hay que desarrollar, que hay que apuntalar . En estos momentos el presidente Macri está negociando con el presidente de Brasil el relanzamiento de Garabí y las otras obras y está Corpus pendiente.

Todas esas obras tienen que pasar por un tamiz de evaluación económica, técnica y ambiental y tenemos que decidir criterios para adelante de con qué energía llegamos, de manera sustentable pero también con precios competitivos para hacer la selección de los proyectos entre la gama de proyectos que tenemos, como las renovables.

Tenemos que tener una estrategia en el mercado regional de gas y electricidad, porque tenemos recursos en común. Hay redes de interconexión, tenemos que ir a una agenda de convergencia regulatoria.

Te estoy hablando ya como de nueve puntos. Todo eso debe estar en documentos de consensos básicos porque son temas que trascienden a la política y aparte tienen mucho de tecnicismo. Entonces los candidatos, aunque no sean especialistas, asumen la idea de que tienen que haber largo plazo en la energía y que éste pasa por los andariveles señalados ya hemos logrado bastante.

¿Hay lugar para volver al despacho por costo marginal?

No todavía por las distorsiones de precios, eso quedaría para una etapa siguiente. Por lo menos se debe llegar a precios que recuperen los costos medios de la electricidad y habilitar contratos entre generadores y consumidores, si eso no sucede el generador no puede contractualizarse en la cadena de gas entonces ahí tenemos un problema. Hay que estudiarlo y hay que avanzar.

Creo que la próxima administración deberá institucionalizar más la estrategia, un plan energético que hasta puede ir variando en función de las circunstancias, los inputs que recibimos del mundo, pero que dé una idea a toda la comunidad política de que hay lineamientos energéticos de largo plazo.

Y se avanzó bastante en la reinstitucionalización de los entes reguladores este es otro capítulo saldado así que yo te diría que la terapia  para este paciente en recuperación para la próxima administración va a ser mucho menos traumática que la terapia que tuvo que llevar la actual administración.

¿Dónde estamos y hacia dónde vamos?

Este gobierno recibió un paciente energético en terapia y con pronóstico reservado, lo va a entregar en recuperación y con pronóstico de alta. Eso es bueno. Pero cuidado con las recaídas.

Las medidas que tiene que tomar la próxima administración en el sector energético van a ser mucho menos traumáticas que las que se han tenido que tomar hasta ahora.

Esta administración recibió una relación tarifa-subsidio de -promedio- 20% tarifa, 80% subsidio. Está entregando un poco menos en electricidad en una relación invertida: 80% tarifa, 20% subsidio.

En materia de precios hay que recorrer un camino para terminar con los subsidios generalizados y quedarse con el subsidio localizado que es la tarifa social. Pero el camino a recorrer ya no es traumático. Ha recompuesto el funcionamiento del mercado de hidrocarburos y combustibles a sus referencias internacionales.

El mercado gasífero esta recomponiendo los precios. Hay un mercado por el cual se hacen subastas, hay cuestiones para seguir definiendo, pero hay un mercado de gas más competitivo y se va tendiendo a un mercado de gas donde puede haber contractualizaciones, spot, y eso hay que seguir impulsando.

Donde había un gran problema es en el sector eléctrico, En este mercado —que todos lo queremos funcionando con un precio de electricidad mayorista única— en contratos y precios spot hay varias capas geológicas que se vienen sumando y que han determinado que casi los electrones esten funcionando a façón vía CAMMESA porque CAMMESA está intermediando en todo, entonces va a tener que avanzar en la reestructuración del mercado eléctrico guiándose por los lineamientos que están en el marco regulatorio eléctrico para ir a un funcionamiento más competitivo e institucionalizado

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