Es hora de parar la pelota y reordenar la estrategia energética

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Presidente del IAE y referente del radicalismo en materia energética -principal aliado político en la Alianza Cambiemos- analiza el momento y llama a la reflexión y a generar cambios en la estrategia energética sin incurrir en los errores del pasado.

Escribe Jorge Lapeña (*)

Han transcurrido 3 años del Gobierno de Cambiemos. En Energía dos equipos se han sucedido en el manejo del área; en este lapso hubo cambios en el enfoque y en el discurso oficial energético. Algo es muy concreto: no hay todavía “Estrategia Energética nacional” consensuada con la oposición, y por ende no hay “Planeamiento Estratégico de largo plazo para la Energía”. Corolario: la Argentina no tiene una “Política de Estado” que era el postulado básico de los acuerdos impulsados por el Grupo de Ex Secretarios de Energía desde 2009 hasta que fueron acordados por la mayor parte de los candidatos a la Presidencia de la Nación, en la “Declaración de Compromiso sobre Política Energética” en 2014.

La Energía, el problema más importante de la Infraestructura en 2015

Algo queda claro, la Energía ha sido uno de los sectores de gestión más difícil que generó a la administración más dolores de cabeza políticos que otras áreas.

En el IAE Mosconi habíamos previsto ya en 2015 en la Revista ¨Proyecto Energético” que la gestión del kirchnerismo dejaba terreno minado y que no sería fácil acomodar la pesada herencia:

1) tarifas retrasadas habían llevado a las empresas de servicios púbicos energéticos virtualmente a la quiebra;

2) los subsidios energéticos crecieron en los 12 años hasta los 20.000 millones de u$s/anuales y eran insostenibles para la hacienda pública;

3) las petroleras habían logrado ejercer su poder corporativo fijando precios para sus productos por encima de los internacionales con dos instrumentos ad hoc: “el insólito barril criollo” que obligó al universo de consumidores a pagar por la nafta y el gasoil precios por encima de los internacionales; y el Plan Gas que fijó precios exorbitantes y divorciados de los costos totales de producción, para el gas natural en boca de pozo para el gas excedente financiado con fondos públicos.

Un punto que siempre se soslaya: el gobierno de Cambiemos recibió en 2015 un sector con empresas petroleras con economía floreciente, pero con un inventario de Reservas Comprobadas de gas natural que eran apenas el 40% de las que existían en 2000 y con la producción petrolera y gasífera en baja; y además con una dependencia energética creciente y desestabilizante de toda la economía nacional. Un error no menor del gobierno, y no explicado fue soslayar la explicitación de este problema.

Diciembre de 2018: indefiniciones que requieren precisiones

El estado de cosas en Diciembre de 2018 es que si bien no se dispone de un Plan Energético integral y de largo plazo que hubiera sido lo ideal se dispone de aproximaciones al mismo. Por un lado el primer equipo energético, que gestionó el sector hasta mediados de 2018, se limitó a confeccionar “Escenarios Energéticos hasta 2030”, mientras que el equipo energético actual publicó y difundió “Lineamientos de un Plan Energético Nacional” que difiere substancialmente del anterior fundamentalmente en los pronósticos de producción petrolera y gasífera, y en la prácticamente todavía inexistente prognosis del desarrollo real del sector eléctrico. Todo parece indicar por ahora líneas de pensamiento divergentes que posiblemente se aclaren en 2019.

Dentro de lo que creo que será necesario redefinir o por lo menos aclarar en lo que resta del gobierno de Cambiemos se encuentra el conjunto de grandes indefiniciones en el sector eléctrico con vistas al largo y mediano plazo, lo que hace imposible predecir su futuro desarrollo y constituye una importante deuda de la actual gestión. En este punto ya no hablamos de conocer cuál es el Plan, solamente deberíamos contentarnos con saber cuáles son las ideas- fuerza concretas que se van a aplicar.
En lo que sigue hago un listado de los pendientes que considero más urgentes:

1) La redefinición realista de las metas anuales de incorporación de Energía Renovable en la ecuación energética argentina toda vez que las metas anuales de participación de energía renovable en el total de generación eléctrica establecidas por la ley 27191 están notoriamente atrasadas y han demostrado ser incumplibles. Sugiero que esto se modifique por una nueva ley del Congreso o eventualmente por un Decreto reglamentario si ello fuera legalmente posible.

2) Se realice la modificación del Decreto del Poder Ejecutivo 882/17 impulsado por la administración energética anterior por lo menos en aquellas cuestiones no resueltas hasta el presente.
Dentro de estas últimas considero que debe revertirse la decisión de privatización de la tenencia accionaria del Estado nacional en Transener por las razones que ha expresado el IAE MOSCONI en el Documento AGENDA ENERGETICA IAE 2018 .

Se debe explicitar un Cronograma de finalización de las Obras de la Central Termoeléctrica de Rio Turbio encomendada a la ex empresa ENARSA hoy IEASA. Se debe conocer el estado de avance de obra, la fecha de terminación, las erogaciones realizadas y las inversiones remanentes hasta su puesta en marcha.

Se debe explicitar el Cronograma de ejecución de las obras de las centrales hidroeléctricas Cóndor Cliff y la Barrancosa, las inversiones realizadas y las fechas de terminación de dichas centrales. Dentro de este tema, está pendiente, como ya lo afirmó el IAE Mosconi en reiteradas oportunidades la definición de la Trasmisión de la energía eléctrica generada en las centrales hacia el centro del país y el costo de la energía generada por las centrales.
Se debe informar los Cronogramas de puesta en marcha de las Centrales Ensenada de Barragán y Brigadier López. Ídem el estado de la Central Manuel Belgrano 2 contratada en 2012 y aún no iniciada.

3) Respecto al sector eléctrico es impostergable la toma de decisiones racionales y entendibles para el sector nuclear. El sector nuclear más que ningún otro necesita ser previsible. No es posible que Argentina no haya logrado aún hacer una revisión de las decisiones sobre construcción de 2 nuevas centrales nucleares tomadas en 2015 por la anterior administración sin que se hayan conocido ni los estudios de Factibilidad que fundamentaron las decisiones de la Administración Kirchner, ni que tampoco se conozcan los Estudios de Factibilidad que hayan justificado su modificación.

4) Finalmente creo que es absolutamente necesario ser claro respecto a la decisión de paralización de las obras del Gasoducto GNEA y la futura importación de gas de Bolivia tanto en cantidades como en duración de los contratos futuros.

5) En el mismo contexto creo que es inmadura todavía la decisión de construcción del gasoducto Neuquén-Rosario, anunciada recientemente y del cual se desconocen los estudios que los fundamentan, incluido los volúmenes reales a transportar por año, las tarifas de transporte y los recursos públicos que se invertirán en el mismo.

Conclusión

No ha empezado la campaña electoral; es el momento de reflexionar y generar los cambios imprescindible de la Estrategia energética, clarificar ideas y exponerlas en lo que la Argentina no tiene por parte de ninguna fuerza política. No cometamos los mismos errores que en el pasado nos hicieron perder el rumbo.

1- Ver http://web.iae.org.ar/?s=declaracion+de+compromiso&submit=Ir#.XAVWnttKjIU
2 – Ver http://web.iae.org.ar/wp-content/uploads/2018/11/Agenda-energe–tica-2018_f.pdf

(*) Ex secretario de Energiá y presidente del Instituto Argentino General Mosconi

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