Hacia un país más eficiente

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Antes de su renuncia como Secretario de Estado de Energía, Javier Iguacel escribió esta columna para Energía&Negocios. Repasó las acciones políticas de su gestión. Marcó los puntos salientes en materia de petróleo, gas, electricidad, sectores regulados y en competencia y puso énfasis en atraer a las inversiones requeridas para el desarrollo de la infraestructura de toda la cadena de valor energética.

Javier Iguacel

Para llevar adelante estos dos grandes objetivos estratégicos que nos hemos trazado, debimos avanzar en la restauración y mejora de los marcos regulatorios energéticos.

Regulando lo que deba ser regulado y poniendo en competencia todo aquello que pueda competir, de modo transparente, creando un mercado de energía con abundancia, para que esa abundancia termine transformándose en bajos precios, estos son los ejes de acción principales.

Tenemos enormes ventajas competitivas para lograr estos objetivos. En primer término, poseemos los recursos no convencionales de Vaca Muerta — se trata de un yacimiento word class— además de todas las  shales de nuestro territorio argentino.

Nos hemos convertido en el tercer productor mundial de no convencional  —Estados Unidos, Canadá y Argentina— pero ninguno que lo haga de forma más competitiva. 

En 2014, se realizaba una fractura por día y entre 2015 y 2016  se hicieron dos fracturas por día y hoy se hacen 6.  Tres equipos de un  mismo operador,  trabajando en simultáneo, dos hicieron 6 pozos y uno hizo 8 en el mismo día.  Con menor capital invertido multiplicamos por 6 la productividad entre 2014 y 2018, el promedio con el que esta operando EE.UU. que hoy es de 6/7 fracturas por día. 

En cinco años podremos duplicar la producción de petróleo y la producción de gas, es decir, que estaríamos exportando lo mismo que consumimos, generando 500 mil empleos en forma directa e indirecta en toda la cadena de valor en energía principalmente asociados a Vaca Muerta. 

Podemos dar un salto positivo y llegar a US$15.000 millones en exportaciones en el 2023, pasando de US$ 7.000 millones negativos en el 2013 a US$ 15.000 millones positivos en el 2023.

Uno de los logros más importantes de nuestra gestión, es que logramos revertir la curva declinante de 20 años gracias al aumento del 60% de la producción no convencional. Pasamos de 5.000 barriles de crudo en 2015 a 65.000 en septiembre de 2018 rozando los 70.000 y proyectamos crecer un 3% en la producción anual. Después de EE.UU. somos el mayor productor de petróleo shale.

Y en las renovables no nos quedamos atrás. Tenemos una altísima competitividad dado que son óptimas las horas de sol en el norte y una frecuencia constante e intensa del viento en la Patagonia y desde norte de la región y sur de la Provincia de Buenos Aires y toda la región del Comahue y toda la meseta Patagónica y también la la zona Atlántica. 

Esa son las ventajas competitivas que hacen que un dólar invertido en la Argentina en cualquiera de los rubros —tanto en renovables como en gas y petróleo no convencional— sea muy eficiente gracias a la prodigalidad de la naturaleza. 

Gracias a Vaca Muerta hemos mejorado considerablemente los costos de exploración, logística, eficiencia y competitividad  y  en el caso de las renovables a partir de los incentivos de las rondas Renovar tenemos 150 proyectos licitados, 90 en construcción y hemos empezado a desarrollar industrias locales sobre todo de las grandes columnas y partes de los molinos eólicos, es decir, desarrollar una cadena de valor. 

En petróleo y gas tenemos ya desde hace mucho tiempo una cadena de valor, pero que se fue adaptando a las demandas de la explotación no convencional.

Un dato relevante: el gas natural shale aumentó en Vaca Muerta 256% en la comparación interanual, medido  desde octubre de 2017 a 2018 y en petróleo un 60%. 

Estos aumentos de producción redujeron las importaciones y comenzaran las exportaciones, aunque todavía con insuficiencia en los inviernos pero con grandes excedentes en el verano. Este es el gran marco en el que estamos trabajando y en los últimos cuatro meses hemos avanzado muchísimo. 

Otra tarea relevante ha sido salir del esquema de precios del gas fijando un sendero de precios y hemos puesto en marcha el Mercado Electrónico de Gas (Megsa)  que es transparente y competitivo que ha hecho que: 

a) Bajen los precios en dólares considerablemente

b) Permitiésemos a los generadores comprar su propio combustible 

c) Comenzase a funcionar el mercado a término para las renovables, es decir, las transacciones privadas de energía de fuentes renovables

d) y reglamentásemos la Ley de Generación Distribuida para que todos los usuarios puedan generar en su casa y de este modo compensen mediante medidores bidireccionales la generación y la inyección de excedentes en la red. 

Comenzamos una negociación adulta y sensata con Bolivia para que el contrato, que nos obligaba a comprar gas que hoy no necesitamos se adapte a nuestras verdaderas necesidades. Producto de ese acuerdo ha disminuido el ingreso de gas de Bolivia y sustituirla por nuestra producción.

Otro hito importante de nuestra gestión: despedimos el barco de Bahía Blanca y comenzamos las exportaciones a Chile, con la reglamentación para las exportaciones por cada categoría y lo pusimos en marcha. También le dimos una mayor frecuencia a la mesa de hidrocarburos de Vaca Muerta y también lanzamos la primera y más importante ronda off-shore, que incluye bloques del talud continental con 38 bloques, son contratos muy interesantes que vamos a abrir en marzo. 

En los próximos meses nos abocaremos a concluir el esquema de funcionamiento para que los distribuidores y los grandes usuarios eléctricos puedan contratar la generación directa y no pasen por CAMMESA.

Esamos trabajando también en terminar de definir la reglamentación para las inversiones en infraestructura del mindstream, sobre todo el transporte de gas y de petróleo y publicarlas. Sabemos que van a atraer a inversores que no son productores ni refinadores, sino que, simplemente invierten en infraestructura ofreciendo capacidad, recuperando su inversión —que es importante— en el corto plazo . 

Otro aspecto que no quiero dejar pasar: en biocombustibles estamos avanzado, después de que la ley de Presupuesto dejó algo de lado, pero tenemos algunas ideas para avanzar y que todo estas ideas que tenemos tomen dinámica  y contribuyan a bajar el costo de la energía eléctrica. 

En definitiva pretendemos tener tarifas previsibles del gas para el próximo invierno ofreciendo un sistema del tipo “flat” para que a la gente pueda prever cuánto va a pagar y que le llegue una factura mas o menos pareja todo el año, sin los sobresaltos del invierno.


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