Hacia un cambio de paradigma

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La electromovilidad ya es parte del presente en la región y finaliza un año donde se ha vuelto tangible en Argentina.
Si bien los autos eléctricos tienen más de 100 años de existencia en el mundo, la historia nos ha demostrado que la tecnología de los motores de combustión interna tomó el mercado masivo y así ha perdurado hasta la actualidad. Sin embargo, esto está cambiando: se estima que para el año 2025 – falta muy poco – el comprador de un auto podrá optar entre uno a combustión y uno eléctrico, ya sin diferencias significativas en el precio, por una decisión meramente tecnológica.

Escribe Mariano Jimena

Las virtudes de los autos eléctricos son verdaderamente impactantes, dadas sus mejoras en las emisiones contaminantes, en su eficiencia energética, en sus capacidades dinámicas y en el confort de su marcha. Quien haya tenido la experiencia de conducir un eléctrico, seguramente, ya sabe qué tecnología quiere para su próximo vehículo.

La electromovilidad no pasa solo por los autos eléctricos, sino también por las ebikes, motos eléctricas, monopatines eléctricos y todo tipo de vehículos propulsados con electricidad. Debemos considerarla como un sistema dinámico que avanza a velocidades similares a la del mundo de la electrónica.

Estos avances deben contemplarse en toda la cadena de valor, desde la extracción del mineral de litio, la fabricación de celdas y el armado de baterías, hasta la infraestructura de recarga entre otros. En este sentido, lo buscado por todos (usuarios, gobiernos y empresas) debería ser que el sector de la movilidad se torne más sostenible, tanto desde el punto de vista ambiental y su impacto en la salud, como en la economía productiva y el uso de la energía.

Actualmente, el cambio tecnológico hacia esta sostenibilidad se está dando por reemplazo de motores a explosión y tanques de combustible, por motores eléctricos altamente eficientes y baterías de litio. Este periodo de transición llevará muchos años, quizás más de 50, hasta que veamos reconvertido el parque automotor casi en su totalidad.
Sin perder de vista que cuanto más rápida sea esta transición tecnológica, más rápido mitigaremos los efectos del transporte y la movilidad en la contaminación ambiental, debemos ser responsables e impulsar los procesos de cambio de manera firme pero planificada y paulatina, garantizando así la sostenibilidad de los mismos en el tiempo.

La actualidad global indica que el crecimiento es exponencial y que los autos eléctricos llegaron para quedarse. Hay tres catalizadores de este proceso: la llegada de TESLA al mercado de la industria automotriz mundial, el aumento de las exigencias en los controles de emisiones contaminantes y el fuerte empuje de China por descarbonizar el transporte. Estos factores han hecho que los cambios y la evolución inicialmente pronosticados se den en un lapso más corto. Adicionalmente, influyen las mejoras en las tecnologías de almacenamiento y la baja de los costos de las baterías de litio, entre otras variables. Los números hablan solos; las estadísticas indican que en 2017 el parque automotor de autos enchufables en el mundo superaba las 3 millones de unidades y que, cuando finalice este año, alcanzará una cifra superior a 5 millones. Según la IEA (Agencia Internacional de Energía, por sus siglas en inglés), en 2017 se vendieron más de 1 millón de autos eléctricos, un 50% más que en 2016, y más de la mitad de las ventas se produjeron en China.

Argentina, al igual que la región, lleva algunos años de retraso con respecto a mercados como Estados Unidos, Europa o China, pero el despegue ha sido casi simultáneo con países vecinos, como Chile, Colombia o Brasil. Algunos nos llevan ventaja, citando el ejemplo del país transandino, que ha incorporado el mes pasado una flota de 100 buses 100% eléctricos, o Brasil, que ya cuenta con más de 300 autos eléctricos. Mientras tanto, en nuestro país, este año tuvimos los primeros utilitarios 100% eléctricos patentados y rodando, el Renault Kangoo ZE y los híbridos enchufables de la alemana Mercedes Benz, la GLC 350e.

Entre ambos terminarán el año alcanzando las 50 unidades, a los que se suman los Toyota Prius, el híbrido japonés que ya lleva varios años de comercialización en el país. Para el 2019 se espera tener más marcas presentando sus propuestas eléctricas, por mencionar algunas, como las de Nissan, BYD y BMW, con los modelos Leaf, e5 e i3, respectivamente. Posiblemente puedan sumarse también el Bolt de GM y el Soul de KIA, como se han visto en el Salón del Automóvil de San Pablo el mes de noviembre pasado en Brasil.

Para que una nueva tecnología penetre en los mercados deben generarse mecanismos para impulsarlos, normas a largo plazo, como ser, leyes, reglamentos técnicos que regulen la seguridad en los vehículos y en la recarga, así como también medidas transitorias que aseguren beneficios que generen impacto y pongan a rodar la electromovilidad. Así es que Argentina, desde enero de este año a través del decreto 32/18, contempla a todos los vehículos eléctricos en la ley de tránsito nacional y, por el decreto 331/17, los autos con estas nuevas tecnologías de propulsión pueden ingresar al país con una baja en los aranceles de importación aplicados a un cupo total de 6000 unidades por un plazo de 3 años.

Estas medidas, junto con los proyectos de ley que ya se encuentran en el Congreso de la Nación, la ley de promoción de vehículos eléctricos de la Provincia de Santa Fe y la exención del pago de patente para vehículos eléctricos e híbridos en Capital Federal, son clara muestra que también hay decisión política para que esto ocurra. Otras formas de dar impulso, sumadas a las antes mencionadas, son los trabajos realizados por organizaciones del tercer sector. Así es la participación de AAVEA (Asociación Argentina de Vehículos Eléctricos y Alternativos) fundada hace más de 6 años y la reciente ALAMOS (Asociación Latinoamericana de Movilidad Sostenible) organismo creado este año en el Salón Internacional del Automóvil de San Pablo por las asociaciones de Argentina, Brasil, Colombia, Perú y México para coordinar e acelerar el crecimiento de la movilidad sostenible en la región.

Hay un capítulo que es imposible pasar por alto: la infraestructura de recarga. Es complementaria y esencial para la existencia de la electromovilidad y está acompañando la llegada de los vehículos eléctricos que se comercializan. Además de la instalación de puntos de carga en estaciones de servicio como es el caso de YPF, la recarga también se realizará en centros comerciales, estacionamientos y, en gran parte, en los lugares donde se estacionen los autos durante la noche. Sin dudas, la recarga es necesaria y generará nuevos negocios para la venta de energía. Tal es así que empresas como ABB, Cirlatina Argentina, Montero y Scame, ya están presentes en el mercado argentino ofreciendo estaciones de carga, de la cuales ya hay varias instaladas a nivel privado y público. El aumento de disponibilidad de éstas, impactará en hacer más atractivo el mercado y brindará tranquilidad a los usuarios que busquen puntos donde poder conseguir energía para cargar las baterías de sus autos.

Es seguro que, en este sentido, el 2019 será aún mejor año que el que está por terminar, donde se espera que la cifra de autos 100% eléctricos pueda alcanzar las 200 unidades comercializadas, y donde se verán buses 100% eléctricos, sea en programas piloto que ayudarán a definir las tecnologías que mejor se adaptarán a nuestro sistema de transporte de pasajeros, o en implementaciones definitivas.

Como país debemos ser previsibles y, sabiendo que los autos eléctricos serán la realidad, tenemos que empezar a prepararnos para generar el mercado, educar a nuestros profesionales y definir las condiciones para que puedan llegar las inversiones y proyectemos un país industrializado en materia de vehículos eléctricos, baterías e infraestructura de recarga, que promueva desarrollo y puestos de trabajo.

(*) Presidente y socio fundador de la Asociación Argentina de Vehículos Eléctricos y Alternativos.

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