Libre mercado de combustibles líquidos, el verdadero “tour de force” de Energía

 -  -  3


“No creo que haya aumento de precios”, había advertido la noche del 28 de septiembre de 2017 el ex ministro Juan José Aranguren, tras explicar los cambios en el sistema de fijación de precios de los combustibles líquidos.

Por entonces, los precios de los combustibles locales eran pactados entre la industria y las provincias, con la participación del Gobierno nacional. En ese esquema, el sector fijaba los valores con revisiones en base a la variación del peso frente al dólar y el precio del barril “criollo”, de producción nacional. Pero a partir del 1° de octubre de 2017, ese pacto se disolvió y cada empresa pasó a fijar el precio según criterio propio.

Escribe Aldo Bianchi Alzugaray

En septiembre, el secretario de Energía, Javier Iguacel, anunció que el Gobierno comenzará a publicar el “precio indicativo de competencia” para el combustible en cada provincia del país, con el objetivo de evitar abusos, aunque encierra una medida que en cierta forma, contradice la intención de liberar el mercado de los combustibles líquidos.

Durante la “Jornada Nacional del Agro 2018”, que inauguró el presidente Mauricio Macri, en la sede del Palacio de Aguas Corrientes,  Iguacel declaró que “los precios en el interior están muy bien. En la Capital y el Gran Buenos Aires hay un desfasaje (de precios) todavía”. El ministro reveló también que tiene en pleno estudio elevar al “20% o 25%” el porcentaje del corte de biodiésel en el gasoil, actualmente en un 10% , lo que podría “mejorar el precio en surtidor”. Este anuncio ya había sido publicado en exclusiva por Energía&Negocios. (ver: https://www.energiaynegocios.com.ar/2018/08/10852/)

El “precio indicativo de competencia” que el Gobierno pondrá en marcha será un esquema de precios de referencia para que los usuarios estén atentos y puedan elegir la estación de servicio donde cargar en función de la cercanía de los surtidores con mejores precios.

“Vamos a empezar a publicar el precio indicativo de competencia, que es el precio en el surtidor de cada provincia”, informó Iguacel después de los doce aumentos de precios para las naftas y el gasoil en lo que va de 2018. Es decir, el Minem quiere dinamizar el mercado facilitando la información al consumidor.

El funcionario indicó que la iniciativa está en el orden de “cuánto es el precio razonable y  competitivo en función de los precios actuales del crudo y el dólar”.

El libre mercado 

Se afirma que todo mecanismo que intervenga para movilizar a la inquieta encrucijada entre la oferta y la demanda será un artificio que modificará la asignación de los recursos. Ahora bien, en mercados imperfectos o altamente concentrados ¿es el mercado el que asigna más eficientemente los recursos?

No resulta redundante repasar que el libre mercado es un sistema donde los precios de los bienes y servicios se fijan por la oferta y demanda en competencia perfecta. La competencia perfecta se produce cuando existe gran cantidad de compradores (demanda) y de vendedores (oferta), de manera que ningún comprador o vendedor individual ejerce influencia decisiva sobre el precio.

El mercado de los combustibles líquidos es el epítome del mercado de competencia imperfecta, porque la demanda no determina el precio y el producto ofrece muy baja elasticidad-precio: no es posible sustituirlo fácilmente.

Se dice que la demanda es inelástica cuando se muestra poco sensible ante un cambio en el precio. Así, ante un aumento en el precio, la cantidad demandada reacciona de manera menos que proporcional. Por ejemplo, si el precio aumenta en un 10% y como respuesta la cantidad demandada se reduce menos de un 10%, entonces se dice que la demanda es inelástica.

La economía argentina es los suficientemente compleja como para permitir una liberación absoluta del precio de los combustibles líquidos tan influyentes en la estructura de costos. Esta afirmación es comprendida por casi todo el espectro político-empresario (con excepción del ex ministro Aranguren) incluyendo a los refinadores con cimientos en territorio argentino.

La Argentina tiene desarrollada la industria energética, por lo que la liberación lisa y llana del precio de las naftas y del gasoil afectan directamente a la cadena productiva como el agro y el transporte, en tanto que dependan del precio internacional del crudo y el precio del dólar.

El mercado hidrocarburífero local —al igual que en el resto del mundo— se encuentra altamente concentrado en empresas que a su vez integran, verticalmente, los distintos eslabones de la cadena productiva y comercial. Esto responde a una característica intrínseca de una industria que es capital-intensivo, tanto en la etapa extractiva como de procesamiento.

En su oportunidad remarcamos que el mercado de los combustibles líquidos es un mercado de alta complejidad tanto por sus características intrínsecas como por su rol en la economía del país y porque tiene varias características que lo distinguen: economía de escala y baja desafiabilidad, es decir que tiene fuertes barreras de acceso tanto técnicas como económicas. Ésta última es consecuencia de los enormes costos hundidos, lo que hace que el número de actores que operan en el mercado sea reducido. (Ver: https://www.energiaynegocios.com.ar/2017/10/la-complejidad-del-mercado-de-naftas-plantea-enormes-desafios-tecnicos-y-politicos/

Los “precios indicativos” señalados por el ministro Iguacel parecen ser un indicio de las afirmaciones expuestas. La liberación del precio puede parecer a priori atractiva para el consumidor, sin embargo, la desregulación del mercado de los combustibles líquidos podría traer consecuencias indeseadas, incluso para los propios consumidores. La modificación del modelo de negocio podría inducir a la importación pura de productos terminados excedentes de otros mercados convirtiendo al mercado argentino en un negocio de oportunidad para los grandes jugadores internacionales.

El camino del medio

El “precio indicativo de competencia” parece ser una de las soluciones al complejo asunto.  Así como el control de precios es un camino ya transitado y que ha demostrado su ineficacia, los precios “sugeridos” también han tenido poco éxito.

El “precio indicativo de competencia” debería contemplar la determinación de un precio de paridad de importación, de este modo será posible comparar debidamente el precio del mercado local de productos terminados con los similar calidad de los producidos importados.

La elaboración de este índice es compleja y requiere de un alto nivel de transparencia. El mecanismo debería confeccionarse en base a los costos teóricos de refino y comercialización además de la remuneración de la infraestructura logística (portuaria, almacenaje, tarifas de poliducto)  tributos, margen de distribución, costo del flete y seguros, costos por alije, margen por actividad de importador, costos financieros y administrativos, además de factores de ajuste y tasas de fiscalización y control. Debería incluirse también el costo de financiación de las inversiones, éste punto es muy importante. Deberá establecerse también un la frecuencia y regularidad de la actualización de los parámetros y establecer también, cuáles serán los mercados de referencia para los distintos productos.  Transparente, abierto y accesible –publicados en la web–  a todos los consumidores que asegure precios justos y razonables y protegiendo también el trabajo y la industria local.

La respuesta no es simple, ni es sólo una y se requieren complejos mecanismos y de un Estado que lleve adelante controles de forma efectiva y transparente velando por el interés general.

3 recommended
138 views
bookmark icon