¿Es caro el gas en la Argentina?

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Argentina tiene gas barato. La oportunidad para desarrollar Vaca Muerta, sin duda, está, y los países vecinos nos quieren recibir con los brazos abiertos.

El costo de producción del gas en Argentina sigue siendo una incógnita para la opinión pública. “Garantizar la seguridad energética” fue la meta del ahora ex ministro de Energía Juan José Aranguren, y aunque ya no se compra el gas en el mercado spot como sucedió hace algunos años, los valores del fluido que se pagan internamente distan bastante de la competitividad que necesita la industria para desarrollarse y el sector petrolero para exportar.

Por Maximiliano Taylor

No hay un único precio de gas, pero todos se mantienen muy lejos del Henry Hub. De acuerdo al análisis de Mauro Chávez, especialista de la consultora internacional Wood Mackenzie, la industria requiere un valor de US$ 2 por millón de BTU para alcanzar un desarrollo óptimo. ¿Qué tan lejos se está en la actualidad?

El valor de referencia es el del sector industrial, que paga el gas por encima de los US$ 4 por millón de BTU. El Estado Nacional estableció un precio para las compras de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) de US$ 5,20 por millón de BTU.

Los contratos gasíferos se fijaron a un promedio ponderado de US$ 4,68 por millón de BTU para el período de abril-septiembre de este año, que escalarán hasta US$ 5,26 por millón de BTU a partir de octubre. Eso incluye que a los hogares que entran en las categorías de R1 a R2.3 (hasta 1000 metros cúbicos de consumo anual) se les factura el gas a US$ 3,83 por millón de BTU, mientras que en la otra punta a los usuarios R3.4 (más de 1801 m3 de consumo anual) se les cobra US$ 5,98 por millón de BTU.

El Gobierno heredó del kirchnerismo un gas que estaba en promedio a US$ 1,29 por millón de BTU, con un subsidio del 73% que cubría la diferencia hasta US$ 4,70 que era el valor “real”, según las planillas oficiales.

La proyección inicial de las autoridades era que el gas se terminara pagando US$ 6,80 por millón de BTU desde octubre de 2019 (tres años más tarde en la Patagonia, la Puna y la ciudad mendocina de Malargüe), pero luego se reajustó a US$ 6,38. Para el analista Chávez, ese cálculo ya quedó obsoleto, y se puede aspirar a un valor en torno a los US$ 6 por millón de BTU.

Argentina abastece más de la mitad de su matriz energética con gas, que puede ser interno, o venir de Bolivia, Chile o los barcos regasificadores instalados en los puertos de Bahía Blanca y Escobar.

El contrato con Bolivia dura hasta 2026. El país conducido por Evo Morales tiene prioridad de abastecimiento con Brasil, pero la menor demanda de ese país ayuda a contrarrestar la declinación productiva de los campos bolivianos. El precio que pagó Argentina en el primer trimestre a Bolivia fue de US$ 5,46 por millón de BTU, de acuerdo a una fórmula que varía en función del valor internacional del gasoil y el fuel oil.

La particularidad es que en el verano austral la petrolera boliviana YPFB inyecta mayor volumen del contratado (entre 2 y 3 millones de metros cúbicos diarios), mientras que entre mayo y octubre ingresa en promedio 1 millón de metros cúbicos diarios menos que lo acordado. La importación de Gas Natural Licuado (GNL), en cambio, es más costosa. Según lo que describió el jefe de Gabinete, Marcos Peña, en su informe 111° al Congreso, el precio del GNL es de aproximadamente US$ 7,76 por millón de BTU. El año pasado ese valor estuvo en US$ 5,50, pero la extraordinaria suba del Brent de US$ 45 a US$ 80 por barril impactó fuerte en este precio. El costp de regasificación se estima en U$S 1,32 por millón de BTU, con lo que se alcanza un valor por encima de los US$ 9 por millón de BTU en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), incluyendo el gas proveniente de Chile. En este sentido, no parece absurdo el precio sostén que paga el Estado de US$ 7,50 por millón de BTU a la producción no convencional nueva en Vaca Muerta.

Para Carlos Ormachea, CEO de Tecpetrol (de Techint), ese valor está en línea con el mercado. De acuerdo a Wood Mackenzie, “este subsidio sirve para que producir cueste menos que importar”, haciendo viable la extracción local a un costo razonable. A la vez, Argentina tiene un gas más barato que el de sus socios regionales, excepto Bolivia. Según Miguel Gutiérrez, presidente de la estatal YPF, las empresas industriales del cordón de San Pablo, Brasil, pagan US$ 12 por millón de BTU, mientras que en Chile se abona entre US$ 8 y 9 por millón de BTU. Argentina se asegura el abastecimiento a la mitad de precio que Chile y a un tercio que Brasil, su principal socio comercial. La oportunidad para desarrollar la infraestructura que haga más competitiva a Vaca Muerta, sin duda, está, y los países vecinos nos quieren recibir con los brazos abiertos.

“Hay que apurarse, esto no es una maratón, sino una carrera de 100 metros”, indicó Chávez, de Wood Mackenzie. Desde este verano sobrará entre 5 y 10 millones de metros cúbicos diarios gracias a la producción de Vaca Muerta, pero la demanda local seguirá sin poder cubrirse totalmente en invierno. Las exportaciones de gas se harán esperar. El Gobierno hizo saber que espera un precio medio en los próximos años de US$ 4 por millón de BTU y que podría bajar recién a partir de 2023. La venta constante de gas natural al exterior llegaría aproximadamente en esa fecha.

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