Las nuevas alianzas internacionales desestabilizan al petrodólar

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EE.UU. tiene varios frentes abiertos que constituyen una amenaza real a la economía de la Unión y en todos los casos un mismo tema: el precio del crudo y su moneda de cambio. China intentando cotizar en Yuanes, Rusia y Arabia Saudita a paso cansino formando una potente alianza mientras que Trump no logra consolidar su influencia en Medio Oriente.

El petróleo ha comenzado a subir la escalerita, tal como lo predijeran los más preclaros analistas a principios de 2015, cuando rondaba los 45. El West Texas Intermediate, crudo de referencia para Estados Unidos, ya ronda los U$D 68, mientras, el Brent, marcador del mar del norte anda por los US$ 74 por barril, para entregas en junio.

Según el presidente de EEUU, Donald Trump los precios del petróleo impulsados por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) son “artificiales”. El mandatario criticó acarte el “supuesto” avance de los precios del petróleo y aseguró que no tolerará dichos resultados.

La mayor parte de los inversores sabe que, desde el punto de vista estratégico, el petrólero es uno de los mercados de materias primas más importantes del planeta, por lo que el comentario de Trump ha sido tomado como una amenaza real en el mercado hidrocarburífero. Se incluye en la amenaza presiones geopolíticas nuevas la sanciones contra Irán, otro de los grandes y potenciales productores.

La expectativa será despejada el próximo 12 de mayo. Ese día , Donald Trump dará información al Congreso estadounidense sobre el grado de cumplimiento del pacto nuclear que Irán suscribió con Reino Unido, Francia, China, Rusia y Alemania, además de EE.UU.

El presidente de Francia, Emanuel Macron encendió las alarmas ante el retiro de EE.UU. del acuerdo nuclear Las declaraciones de Macron, alimentaron más aún el movimiento alcista de los precios del petróleo.  “Creo que acabará (Trump) con el acuerdo por razones domésticas”, comentó el mandatario galo a periodistas en Washington. Pero aclaró que no tiene “información privilegiada sobre la medida a tomar por el presidente estadounidense.

Entretanto, expertos prevén que el retiro de Estados Unidos del acuerdo pondría en riesgo más de 350.000 barriles diarios. Todo en el entendido de que Irán no podría colocar su producción en el mercado, pues sería sancionado nuevamente por Estados Unidos.

Alianza

Por su parte Arabia Saudita busca integrar a Rusia en un nuevo cartel de países productores de crudo. La razón es que Vladimir Putin, busca estabilizar los precios a largo plazo a diferencia de la OPEP que busca con los recortes aumentar el precio. Rusia es el segundo país exportador de crudo, esto indica que la alianza, de llegar a efectuarse, tendría per sé mucho más peso que el propio cartel.

En enero los sudíes lanzaron públicamente la idea de perpetuar el acuerdo de cooperación alcanzado a fines de 2016 entre los miembros de la OPEP y otros 10 países productores para reducir la producción y presionar al alza los precios.

Como es costumbre, los países miembros de la OPEP tienen previsto reunirse en junio en Viena. La reunión servirá para decidir los próximos pasos, después de haber decidido sistemáticamente reducir la producción desde enero de 2017.

Uno de los temas a tratar será la imprevista caída de la producción venezolana —casi 700.000 barriles en el último año— pasando de los 3,5 mmbd en 2004 a 1,6 mmbd en 2018. A esto debe sumarse que las reservas de crudo estadounidenses —según un informe del  Instituto Americano del Petróleo— cayeron un millón de barriles. Dicha cifra ubica los stocks en 428 millones de barriles.

Otro frente

Mientras tanto, por donde sale el sol, el presidente chino, Xi Jinping tras lograr la reelección indefinida, apunta a convertirse en el hombre más poderoso del mundo. Eso ocurrirá cuando el gigante asiático logre su difícil objetivo: liquidar el sistema del petrodólar, implantado por EE.UU.

Para conseguir su meta,China busca realizar las transacciones de compraventa de crudo en yuanes.

De lograr su objetivo, sustraerá de la órbita del dólar una buena parte  del crudo transado en el mercado mundial que además, arrastrará a otros países a la nueva órbita del yuan.

Esta jugada la intentó Irak en 2001 al acordar con Alemania y Francia cotizar sus reservas en euros, la consecuencia fue la invasión y ocupación durante 10 años. No será lo mismo con China, y eso explica el semblante de Washington. Tímidamente, Venezuela ha lanzado la cotización de crudo en euros, aunque los volúmenes no mueven el amperímetro. Pero la mayoría de los países productores no tiene fortaleza para imponer tales cambio.

Si China avanzase en la misma dirección, podría significar el comienzo del descalabro en las finanzas norteamericanas.

Poco a poco, Pekín está ubicándose en posiciones centrales y para evitarlo Trump ha dado los primeros pasos hacia una guerra comercial, con un memorando dirigido contra una supuesta agresión económica de China.

El documento prevé elevar las tarifas a las importaciones chinas con destino a EE.UU.  valuadas en unos 60.000 millones de dólares, además de imponer restricciones a las inversiones chinas.

La estrategia de Pekín

Uno de los planes maestros de largo plazo de China que también entra en competencia con Moscú es la implementación del proyecto de la Nueva Ruta de la Seda. Dicho proyecto fue lanzado por el país asiático en 2013 e incluye el aumento del comercio desde Pekín hasta el Mediterráneo a través del desarrollo de infraestructura ferroviaria y carretera.

Busca de este modo crear una plataforma de cooperación económica que conecte a decenas países de Asia, Europa y África, reeditando las antiguas vías comerciales de la Ruta de la Seda. No es infundada la preocupación de Trump y del stablishment estadounidense.

La Unión entiende que con las gigantescas importaciones chinas está transfiriendo ingentes cantidades de dólares para financiar el proyecto de infraestructura más grande en la historia. Su principal objetivo es cambiar por completo el mapa económico mundial.

Algunos observadores opinan que la Administración Trump subestima las posiciones fijadas por el gigante asiático en lo referido a su desarrollo a corto y a largo plazo y en caso de que China tenga éxito, de lo que no caben dudas, se convertirá en la potencia dominante en Eurasia.

Este nuevo equilibrio de fuerzas parece inevitable, las proyecciones indican que la economía de China será el doble que la de EE.UU. en 2030. Las declaraciones y las medidas consecuentes encaradas por Donald Trump no son infundadas.

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