Una lupa sobre el mercado de hidrocarburos

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La Comisión de Defensa de la Competencia ordenó un estudio del mercado de los combustibles líquidos. El documento comenzó a elaborarse a fines de diciembre con un exhaustivo pedido de información a las empresas refinadoras. Eso dio lugar a suspicacias y algunos medios presentaron la información como “una investigación” sobre las tres principales petroleras, cuando en realidad se trató de un pedido formal de data a los actores para “medir” el mercado, determinar el grado de competitividad y analizar los márgenes de refino y comercialización o Crack Spread.

El  estudio, apunta conocer el mercado  —industrialización y comercialización de los combustibles obtenidos— y sin dudas revelará los altos niveles de concentración. Lógicamente, este contexto se muestra como una amenaza objetiva a la hora de propiciar un mercado competitivo y abierto.

Lo que sí es cierto, es que la investigación sobre prácticas oligopólicas o abuso de posición dominante podrían efectuarse sólo en el caso de que el informe-estudio muestre la existencia de dichas actividades y en ese caso, podría derivar en la elaboración de recomendaciones pro-competitivas o en la apertura de una denuncia por conductas anticompetitivas.

Detalles

El informe realizado de cara a un mercado abierto y competitivo supone precios internos similares a los internacionales si los productos  importados al mercado local lo hacen con costos eficientes, sin subsidios ni dumping.

Si bien es cierto que el estudio tendría como objetivo identificar potenciales restricciones a las prácticas competitivas en el mercado de combustibles líquidos, sería un nuevo punto de partida hacia un mercado más abierto, en un sector de alto impacto en la economía del país. Según el estudio, la coyuntura exige recrear condiciones de competencia, frente a un escenario donde las importaciones de crudo y refinados se imponen como complemento inevitable a la insuficiente oferta interna de insumo y producto en esa cadena de valor.

La apertura representa un verdadero desafío para los actores locales donde la comercialización de combustible debe ser realizada por traders independientes y es por ello que un cálculo teórico busca emular los costos conocidos por los importadores.

Sin embargo no se descarta la amenaza que significa la apertura de la industria refinadora, sin que afecte también al upstream y a toda la cadena de bienes y servicios en torno a ella, porque se señala también, la posibilidad de que la modificación del modelo de negocio podría inducir a la importación pura de productos terminados excedentes de otros mercados convirtiendo al mercado argentino en un negocio de oportunidad para los grandes jugadores internacionales.

Medidas que traen cola

El documento realizado en base a información del mercado, permitiría a la CNDC la elaboración de un índice de Paridad de Importación y su seguimiento, permitirá monitorear si se produce algún tipo de práctica colusiva o de abuso de posición dominante en el mercado.

Ese mecanismo de determinación de precios de paridad de importación permitiría comparar el precio en el mercado local de productos terminados con similar calidad a la de los producidos importados.

El índice tendría en cuenta todas las variables: productos, servicios, cadena de valor, perfiles de los agentes económicos, precios, márgenes, participaciones de mercado, vinculación con el mercado internacional y barreras de entrada, así como el marco normativo relevante para el mercado. Ese mecanismo incorporaría además los costos teóricos de refino y comercialización además de la remuneración de la infraestructura logística (portuaria, almacenaje, tarifas de poliducto)  tributos, margen de distribución, costo del flete y seguros, costos por alije, margen por actividad de importador, costos financieros y administrativos, además de factores de ajuste y tasas de fiscalización y control.

Otro costo que seguramente se incluirá es el costo de financiación de las inversiones y fijar también la frecuencia y regularidad de la actualización de los parámetros y establecer también, cuáles serán los mercados de referencia para los distintos productos.   Con acceso transparente, abierto y accesible –publicados en la web–  a todos los consumidores que asegure precios justos y razonables y protegiendo también el trabajo y la industria local.

Mercado Mayorista de Combustibles

A partir de los datos recabados, existe la posibilidad de que la Comisión establezca un mercado mayorista de combustibles líquidos (MMC) donde puedan concurrir tanto oferentes locales como internacionales, además de grandes consumidores, usinas eléctricas e industrias locales.

Cabe recordar que durante el período de precios desregulados, los generadores adquirían su propio combustible. Pero la demanda creció y se sustituyó parte  del gas natural local por importado.

Es por eso que el rol de CAMMESA como comercializador podría abrir el debate acerca de la conveniencia de crear un mercado que agregue grandes volúmenes y mantenga deprimidos los costos, tal como sucede en los mercados de referencia internacional.

Por otra parte, la capacidad de procesamiento está casi al límite, por lo que la oferta de productos refinados no muestra un horizonte con cambios sustanciales. De allí la importancia que tendrá a corto y mediano plazo el suministro de combustible importado y la presencia de actores dinámicos cuyo objetivo central sea el trading y la construcción y uso de la logística de importación y almacenamiento disponible para sí o para terceros.

El estudio pondrá de manifiesto la necesidad de contractualizar los mercados energéticos con el objetivo de dar seguridadd y garantía a las transacciones

Este es un punto relevante y delicado, porque involucra directamente a toda la cadena energética que incluye a los combustibles para generación, incluso al gas natural, y por ende a los costos de la energía eléctrica.

Según el Monitoreo que realiza Montamat & Asociados, desde mediados del año 2006, la distorsión de los precios de los combustibles se inicia a comienzos del año 2002, donde son desvinculados de las referencias internacionales, al igual que el conjunto de los precios del sector energético, a pesar de haber pasado por una instancia de precios desregulados y haber gozado de un ambiente competitivo durante los años 90’.

El informe señala que la desregulación del mercado de combustibles líquidos no podrá ser efectiva ni podrá dar paso a una plena competencia mientras se mantenga regulado el sector gasífero y el eléctrico.

Barreras

La Argentina carece de excedentes para la oferta local de corto plazo de combustibles líquidos; por tanto para obtener mejores costos, debe generar competencia en el suministro de energía abriéndole paso a los traders internacionales. Para derribar las barreras a la competencia, en el informe se propone que los activos de logística sean de acceso abierto con tarifa regulada, como ocurre en el caso de los oleoductos y algunos poliductos. El acceso al mercado argentino de crudos se realiza a través de las terminales marítimas dedicadas a la actividad y están todas bajo administración privada.

El acceso abierto resulta crucial para el cumplimiento de la premisa de un mercado interno abierto y competitivo, porque es preciso disponibilidad pública y abierta de capacidad de almacenamiento y logística, tanto con la incorporación de activos nuevos como los activos que están amortizado hace largo tiempo y permanecen “cautivos” de algunas empresas. Este último punto —logística y almacenamiento— podría dar lugar a cuestionables aspectos ambientales en algunas áreas muy densamente pobladas.

Por dónde entrar

Oiltanking EBYTEM es la empresa que administra Puerto Rosales con 18 tanques con una capacidad de almacenamiento de 480.000 m3. Tiene dos monoboyas, Punta Ancla y Punta Cigüeña, con capacidades de 106.000 y 67.500 DWT respectivamente. La importancia de esta terminal marítima radica en que recibe los crudos de otras cuencas (San Jorge y Austral) y los inyecta en el oleoducto Puerto Rosales-La Plata, trasladándolos hasta la refinería de La Plata.

Por su parte TERMAP está a cargo de la administración de Caleta Olivia (336.000 m3 de capacidad de almacenaje) y Caleta Córdova (265.000 m3 de almacenaje). Ambas terminales poseen monoboyas con capacidad de 160.000 DWT. TERMAP además posee 3 monoboyas, lo que permite que cuando la monoboya de una terminal necesite mantenimiento se dispone de otra que la reemplace casi automáticamente, sin la necesidad de detener la actividad de la terminal donde la boya está prestando el servicio.

Pampa Energía administra la terminal petrolera de Punta Loyola con 5 tanques de almacenamiento (representando una capacidad de 140.000 m3 de almacenaje). A diferencia de las demás terminales, en Punta Loyola no hay una monoboya sino que el buque carga y descarga crudo en el muelle del puerto. La francesa Total Austral, por su parte, opera la terminal de Río Cullen (80.000 m3 de almacenaje) e YSUR (YPF), antiguamente Apache, la de Cruz del Sur (70.000 m3 de almacenaje) en Tierra del Fuego.

En el informe, además de analizar las barreras de entrada sugiere la posibilidad de apertura a los actores del mercado a las facilities, previa tarificación por el uso de los ductos y poliductos, tanques de almacenaje, boyas de carga descarga, alije etc.

Downstream

El downstream argentino está compuesto por nueve refinerías y cinco terminales de crudo. Las refinerías de la estatal YPF son tres: Luján de Cuyo, Plaza Huincul y La Plata, una de Petrobrás en Bahía Blanca, una de Oil M&S, ex Petrobrás en San Lorenzo, una de Shell (Dock Sud), una de Axion del Grupo Bulgheroni adquirida a Esso, en Campana, Refinor de Pluspetrol en Salta, y Renesa (Plaza Huincul).

La producción de crudo viene cayendo de forma sostenida. Debido a ello el sector se encuentra refinando más petróleo del que se produce localmente, cubriendo el excedente con importaciones de crudos livianos.

A excepción de la refinería de La Plata de YPF S.A y Plaza Huincul, el resto de las plantas han reducido el volumen de crudo local procesado y se encuentran operando a capacidades altas, con la excepción de Refinor (Campo Durán),  que por su estrecha dependencia del crudo de la cuenca madura del Noroeste, también en franca declinación, reduce su producción a un ritmo sostenido.

 Comercialización

En 2017, la comercialización de naftas alcanzó los 9.298.501 de metros cúbicos, lo que representa un crecimiento de 7,3% en comparación con el 2016, donde YPF registró una suba de 7,7% en sus ventas del combustible.

Según la Asociación de Operadores de YPF, en base a los números que registra el Ministerio de Energía, la petrolera estatal cerró el 2017 con una participación de mercado de 55%, por encima del 54,8% del año anterior.

Shell fue la compañía que más creció en ventas, con 10,22%; Oil subió 6,56%; Esso, 3,26%; Refinor, 2,81%; y Petrobras, 0,66%.

En participación, Shell fue la segunda con 20,1%; Esso, 14,3%; Petrobras, 4,8%; Oil, 2,9%; y Refinor, 2,1%.

Las ventas de gasoil se mantuvieron en niveles similares respecto a 2016, con un leve descenso de 0,1%, y se ubicaron en los 13.582.979 metros cúbicos.

En el caso del gasoil, YPF creció 1,1% en ventas, y su participación de mercado se ubicó en el 56,7%, por encima del 56% de 2016.

Refinor fue la que encabezó este rubro, con un crecimiento de 8,29% en los despachos; seguida por Oil, con 2,01%.

En tanto, Petrobras cayó 12,64%; Esso bajó 5,23%; y Shell, 2,49%.

En cuanto a participación, Shell se ubicó en 14,7%; Esso, en 14,6%; Petrobras, 5,6%; Oil, 4,8%; Refinor, 1,4%.

Como dato adicional es preciso señalar que durante 2016 y 2017 cerraron unas 144 estaciones de servicio –alrededor de un 3,3% del total– y el 60% se produjo en el interior del país.

Puede atribuirse este cierre a varios factores: aumento del parque automotor a GNC en casi un 4%, donde las estaciones de GNC –duales o sólo gas–  pasaron de 1.723 a 1.800, un cierto enfriamiento de la economía, aumentos en la eficiencia vehicular  y ahorros en el consumo. Todo ello pese al crecimiento del parque automotor.

Resulta a todas luces evidente que el mercado de las naftas es un mercado de alta complejidad tanto por sus características intrínsecas como por su rol en la economía del país. El mercado de combustibles líquidos es sin dudas un mercado donde la actividad de refinación tiene varias características que lo distinguen: economía de escala y baja desafiabilidad, es decir que tiene fuertes barreras de acceso tanto técnicas como económicas. Ésta última es consecuencia de los enormes costos hundidos, lo que hace que el número de actores que operan en el mercado sea reducido.

Esta actividad tiene un marcado predominio de YPF en todos los segmentos. En este mercado, la asignación de los recursos por vía de la oferta y la demanda es naturalmente ineficiente porque la mayor rentabilidad se obtiene con una menor producción a un precio mayor.

Esto provee a las empresas integradas una posición de dominio del mercado donde no tienen posición tomadora de precios sino formadora, por lo que queda abierta la posibilidad de abuso de esa posición. Entre los órganos de control se encuentra la Comisión de Defensa de la Competencia para impedir tales conductas.

Sin embargo, la liberación del precio de los combustibles resulta preocupante, tanto para los consumidores ubicados en zonas aisladas o localidades donde hay una sola estación de servicio como para toda la cadena de la industria. Obtener precios adecuados será todo un desafío.

 

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