Opinión

El reto de fortalecer las economías regionales

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La importancia de impulsar inversiones en todo el país con planificación, atendiendo al mediano y largo plazo. Incluyendo las regiones menos pobladas para que accedan a los servicios.

Por Oscar Dores *

Con las nuevas energías alternativas pujando por transformar el escenario energético argentino, deben reforzarse las redes de transporte para favorecer el desarrollo de la potencialidad local.

A fin de cada año y a modo de balance, es habitual volver la vista atrás para repasar los hechos y, entonces, poder mirar hacia el futuro. Sin embargo, en el ámbito de la energía, ese balance se vuelve esencial porque la industria requiere revisitar los objetivos planteados y replanificar estrategias de cara al corto pero, sobre todo, al mediano y al largo plazo.

En materia energética, la planificación es sumamente importante porque las inversiones y las acciones que se toman demoran mucho tiempo y un error puede implicar años de retraso. Y algo de eso se verifica, hoy, en Argentina.
En primer lugar, no hay en la percepción de la gente una real dimensión de lo difícil que es generar energía eléctrica ni extraer gas natural de las profundidades del suelo argentino. Esto implica, necesariamente, la creencia de que el gas o la electricidad sobran en un país en que, además y erróneamente, también se cree que abunda el agua potable.

Por otra parte, el ombligo de Buenos Aires, un federalismo mal entendido desde épocas inmemoriales, tironea a la industria en un desparejo asentamiento del mercado y obliga a direccionar las inversiones privilegiando a los privilegiados y postergando a los postergados.

De este modo, los recursos de todo un país están más al servicio de la capital del país y sus alrededores porque allí se concentra su mayor mercado. Esto se repite con algunas otras ciudades del resto del país que también concentran una densidad demográfica importante.

Pero Argentina es todo, de Ushuaia a la Quiaca, de la selva misionera a las alturas de San Antonio de los Cobres y del Atlántico a la Cordillera. Atravesando geografías diversas y, también, recursos naturales diversos. Pero todos habitados por ciudadanos con similares necesidades, ya sean básicas o de confort. Y alguien, más allá del mercado, debe pensar en ellos.

Una red para la economía

Siempre que se reclama por una estructura mayor para las regiones menos pobladas, algunos especialistas en energía reabren el debate eterno que discute si el origen está en el huevo o la gallina. Si no hay mercado, ¿para qué hacer obras?, sostienen. Sin embargo, son las obras las que, finalmente, van a generar el mercado.
Pero, más allá de esta discusión, lo que no se puede ignorar es que las regiones menos pobladas también necesitan poder acceder a los servicios públicos básicos, entendido esto por la posibilidad de conexión pero, también, a una calidad razonable en la prestación de ese servicio al que se accede.

Ello así, buscando tener una mirada superadora de la actual situación para poder progresar cada año más, creemos que Argentina necesita fortalecer sus redes regionales energéticas. Tanto en electricidad como en conexiones de gas natural. La historia ha demostrado la importancia de estos dos servicios para que las economías regionales crezcan y para que la gente tenga asegurada una mínima calidad de prestación en estos servicios esenciales. Y es una red energética sólida la que puede garantizar un mejor y más amplio servicio.

Con el vértigo que impone el desarrollo tecnológico, las nuevas fuentes alternativas de energía pujan cada vez más por un lugar más destacado dentro de la matriz energética. Las últimas licitaciones de energía eléctrica de fuentes alternativas demostraron el enorme potencial que tiene Argentina en cuanto a recursos naturales. Sin embargo y curiosamente, las limitaciones no vienen de la mano de la potencial geografía del país para el desarrollo de las energías eólica o solar sino por las redes de transporte.

En mismo sentido, podemos ver cómo la limitación en las redes de transporte de gas coarta la expansión industrial y el acceso de muchas viviendas a una red de gas natural que ofrezca más seguridad, limpieza y confort a sus hogares para el uso de este servicio público.

Argentina tiene en sus entrañas un potencial energético como pocos países en el mundo. Y también los recursos humanos que pueden impulsar un crecimiento significativo en esta industria. Solamente falta que se vuelva a tener una mirada de mediano y largo plazo para el desarrollo de las energías (nuevas y tradicionales) y un cambio de eje que permita volcar inversiones para favorecer las economías regionales. A partir de allí, Argentina podrá levantarse y volver a tener un país más integrado, más federal, más fuerte económicamente y con más consenso social.

*Oscar Dores es presidente de Fundelec

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