La Asociación Argentina de Oncología Clínica asegura que no hay evidencias de que las termoeléctricas produzcan cáncer

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Según un informe de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC), las termoeléctricas como las que se pretenden instalar en Villa Rosa, en medio de un fuerte rechazo vecinal, no generan cáncer.

En un informe enviado al edil Sebastián Neuspiller expusieron que no hay datos epidemiológicos que indiquen que este tipo de plantas genera esas patologías.

Allí se están construyendo las centrales Matheu II y Matheu III, a cargo de las empresas APR Energy y Araucaria Energy, pero por decisión judicial, luego de una presentación de un grupo de vecinos, se frenó la obra en una de las plantas, APR, hasta tanto se analice si en efecto son dañinas, como sostienen los vecinos, o no.

En un estudio solicitado por el edil Sebastián Neuspiller, de Cambiemos, el titular de la AAOC, Juan Ángel Lacava, expone que no hay evidencia científica que indique el aumento de este tipo de patologías en las zonas cercanas a las usinas, como temen los habitantes de área.

Pero además, los vecinos apuntan al uso intensivo del agua, los ruidos molestos y el potencial peligro que significa el almacenamiento de grandes cantidades de combustible líquido en el lugar.

Lacava explicó que el informe se basa en “condiciones operacionales normales” de las termoeléctricas, y también se basó en el funcionamiento a gas natural y con gasoil sin azufre, como aseguran las empresas trabajarán APR y Araucaria.

Pese a que han instalado enormes tanques para el almacenamiento de gasoil, las empresas aseguran que ya tiene aprobado la utilización de gas natural, por lo que el gasoil, que será sin azufre, solo se usará en casos “extraordinarios”, como cuando la red de gas no tenga presión, lo que creen que no será más del 5% del tiempo.

Lacava comienza señalando que las plantas se están erigiendo en cercanías a centros poblados, como Matheu, 250 metros; Los Pilares, 400 metros; Campo Chico, 750 metros;  Campo Grande, 950 mts., La Pradera, 1.000 mts., Saint Matthews, 1680 metros. Y en un radio de hasta 4 mil metros, en donde también se ubican Lagartos C.C., La Lomada, Ayres, Highland, y Farm Club.

Lacava expuso que el estudio se basa además en que “las centrales de ciclo combinado funcionan a gas natural, y como última instancia con Gasoil (sin contenido de azufre); (y) que “cuando se utilicen combustibles líquidos será con inyección de agua desmineralizada en la cámara de combustión de cada turbina para disminuir las emisiones de óxidos de nitrógeno”, argumentos que también esgrimió APR.

También menciona que las firmas informan que devolverán “el agua tratada no utilizada a temperatura ambiente (30% de la extraída); con controles por parte de la Autoridad del Agua; con evaporación del agua utilizada sin generar efluentes; y con normativas de Seguridad e Higiene reglamentada”.

En cuanto al impacto en la salud, y sobre todo al proceso de carcinogénesis, que se da cuando las plantas emiten “azufre, óxido nitroso, materiales partículas, monóxido de carbono, dióxido de carbono (efecto invernadero), metales pesados e hidrocarburos no quemados”, Lacava opinó que “la utilización de usinas de ciclo combinado que utilizan gas se asocian con baja emisión de óxido nitroso, óxido de azufre y materiales partículas”. “No hay ninguna evidencia categórica que estas emisiones aumenten el riesgo de cáncer de cualquier tipo”, expuso.

En cuanto a descargas de residuos líquidos, con un tratamiento previo y evitando desechos directos, “no hay ninguna evidencia categórica que se aumente el riesgo de cáncer”, agregó.

La misma postura expuso para los desechos sólidos, que en este caso aseveró que “no son generalmente residuos peligrosos”.

“La incidencia de cáncer se asocia a lugares urbanos en general (existen más de 400 agentes carcinógenos en cualquier ciudad populosa). En las ciudades hay contaminantes aéreos varias veces por encima de niveles aprobados. Según la OMS la contaminación ambiental del aire, el agua y el suelo con productos químicos carcinógenos causan entre el 1% y 4% de todos los casos de cáncer. La exposición a productos químicos carcinogénicos presentes en el ambiente puede producirse a través del consumo de agua o de la contaminación ambiental. La sola presencia de una sustancia carcinógena no causa cáncer, ya que depende de muchos factores (niveles, tiempos de exposición) incluyendo factores genéticos propios e individuales”, se explayó Lacava.

“La incidencia de tipos de cáncer asociados a contaminación ambiental como el cáncer de pulmón ha ido disminuyendo en países en desarrollo y con alta utilización de usinas termoeléctricas, como Estados Unidos; Canadá y España, por ejemplo. En el 2014 hay niveles de incidencias equiparables a 50 años atrás, y con franca disminución respecto al pico máximo observado en 1998. Fue categórica la disminución de la contaminación aérea con la no utilización de centrales termoeléctricas con base a carbón. Las centrales termoeléctricas de estas características fueron cerradas o convertidas. La contaminación del aire por cualquier agente (carcinógeno o no) tiene la propiedad que se transporta a largas distancias, por lo que los efectos pueden manifestarse en otras regiones (u otros países por ejemplo) más allá del sitio de origen. En Estados Unidos hay hospitales que generan su energía con usinas termoeléctricas adecuadas in situ”, agregó Lacava.

El titular de AAOC aseguró que para emitir el informe se realizaron “consultas a diversos expertos oncólogos de varios sitios del país”.

“Coincidiendo que no hay datos epidemiológicos comprobables que fundamenten una mayor incidencia de cáncer por centrales termoeléctricas; no hay sospecha epidemiológica en la práctica asistencial de una mayor incidencia de cáncer asociado a esta centrales; existe una opinión no científica y popular de una mayor incidencia, como se manifiesta también cuando se consideran otros agentes potenciales diversos”, enumeró.

El titular de la AAOC, de todos modos, sí recomendó “la obligación de declarar emisiones, la utilización de normas para evitar contaminantes atmosféricas, el sistema de monitoreo continuo, con análisis periódicos, el uso de medidas de mitigación, el registro del consumo de combustible, en consonancia con la extensa reglamentación existente sobre el tema a nivel nacional, regional e internacional (Comunidad Europea, Corporación Financiera del Banco Mundial, Agencia Protección Ambiente (EPA), y entendiendo la compleja evaluación de factores de riesgo en estaciones termoeléctricas; además de la promoción de establecer Registros de Incidencia de Cáncer, con base institucional y/o poblacional en la región, con vigilancia epidemiológica”.

“No existe al momento actual ninguna evidencia científica categórica que avale una mayor incidencia de cáncer como consecuencia del uso adecuado de usinas termoeléctricas con las características mencionadas. Medidas de control para minimizar la contaminación del ambiente son imperativas, así como la implementación de registros de incidencia de cáncer adecuados”, insistió Lacava.

Impacto ambiental

Neuspiller explicó que el informe fue solicitado por escrito días atrás, lleva fecha del 12 de diciembre de este año, pero que de manera informal ya se había contactado con la AAOC previo a la aprobación de los cambios de zonificación que permitieron que las plantas se erijan allí, en predios que eran complementarios club de campo y pasaron a industrial exclusivo.

“Antes de la votación, que fue por unanimidad (de los ediles presentes), ya tenía esta información de la AAOC, pero ante las dudas de los vecinos se las solicité por escrito. Además, hay que aclarar que el cambio de zonificación que nosotros hicimos fue con la condición de los estudios de impacto ambiental aprobados y actualizados”, concluyó Neuspiller, quien por otro lado adelantó que continuará en su banca como edil, al mismo tiempo que estará frente a la Superintendencia de Servicios de Salud de Nación.

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