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La crisis venezolana golpea también a cuba

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Raúl Castro llamó a los cubanos a ahorrar energía. Y advirtió que los apagones de los 90 podrían estar, otra vez, a la vuelta de la esquina

 

La crisis venezolana golpea también a cuba

EMILIO-CARDENAS-GRANDE

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Emilio J. Cárdenas (*)

Cuba ha vivido muy hábilmente “colgada” de Venezuela desde el año 2000, cuando Venezuela se comprometiera a suministrar a Cuba unos 80.000 barriles de crudo diarios, a precios subsidiados y con un financiamiento de larguísimo plazo e inusualmente blando. Además, buena parte de la provisión era de crudo que Cuba procesaba en su refinería y revendía luego en el mercado internacional, con una buena utilidad. Venezuela suministraba el 50% del consumo cubano de combustibles. No es poco. Pero, como las drogas, genera “dependencia”.

Para “pagar” lo que recibía de Venezuela, Cuba “exportó” a Venezuela unos 30.000 hombres y mujeres con capacitación profesional que todavía prestan servicios en Venezuela, como médicos, entrenadores deportivos o simplemente espías o agentes de policía o seguridad. Así generó ingresos desmedidos, con los que, por compensación, abonaba parte de la provisión de hidrocarburos que recibía de Venezuela. Los cubanos expatriados no recibían sino una pequeña fracción de los dineros que Venezuela pagaba por su labor en ese país.

Cuba actuó, queda visto, cual desvergonzado poder colonial, en tiempos pasados. Los Castro, es obvio, se aprovecharon pícaramente de Hugo Chávez y del pueblo venezolano, que resignó nivel de vida para mantener a Cuba medianamente “a flote”. Parece increíble, pero así fue.

Pero los dictadores cubanos no contaron con la increíble incapacidad e ineficacia de Nicolás Maduro, que ha destruido lo que todavía quedaba del poderío de su país. Con un modelo colectivista, no podía esperarse otra cosa y Cuba (que sabe esto por experiencia propia) vio venir el cercano temporal y comenzó a cambiar de rumbo, acercándose a los EEUU y al resto del mundo. Muy lentamente, por supuesto. Y sin admitir en modo alguno la verdad de lo sucedido.

El presidente Raúl Castro acaba de admitir que Venezuela le envía ya mucho menos petróleo que antes. Habló de una “contracción” de las entregas sin definir su volumen. Para Reuters es del orden del 40% de las entregas originales. Y llamó a adoptar conductas austeras y a cortar el gasto. Porque el país, que el año pasado decía crecer al 4% anual de su PBI, ahora sólo crece al 1% de su PBI. Nada.

Para peor, el precio internacional del níquel (que Cuba exporta) ha caído sensiblemente y el del azúcar también, a lo que se suma que -como suele suceder en Cuba, donde todos trampean descaradamente al Estado- la cosecha de azúcar fue, una vez más, un fracaso.

En su discurso, Raúl Castro llamó a los cubanos a ahorrar energía. Y advirtió que los apagones de los 90 (cuando la caída de la Unión Soviética, a la que también Cuba explotara) podrían estar, otra vez, a la vuelta de la esquina. Esta vez, si los anuncios de Castro se vuelven realidad, las protestas sociales en una Cuba muy distinta pueden ser inmediatas.

Los empleados públicos sólo pueden ahora encender el aire acondicionado por espacio de dos horas diarias. Nada más. Y los pocos autos oficiales recibirán la mitad de la nafta que hasta ahora consumían. Las autoridades hablan de recortar el consumo total de nafta un 28% durante el segundo semestre de este año. Por el momento al menos, los recortes dispuestos no afectarán al sector del turismo, ni a los consumos residenciales; tan sólo impactarán al comercio y a la industria, así como a la actividad del propio Estado. Duro, pero inevitable.

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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