PETRÓLEO & GAS

Subsidiar la exportación o dejar caer la actividad?

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Chubut y Santa Cruz, en menor medida, enfrentan el problema de exportar petróleo del tipo Escalante a precios del devaluado mercado internacional

 

La caída del precio del crudo jaquea la producción del Golfo San Jorge

A partir de un costo de producción estimado en US$ 35 por barril, las empresas reclaman el aporte estatal para el crudo que exportan y así poder sostener la producción y el empleo

 

 

El origen del conflicto petrolero en las provincias de Chubut y Santa Cruz, en menor medida, es la caída del precio internacional del crudo y el valor que las petroleras obtienen en el mercado interno, que es de 54 dólares por barril de crudo Escalante, que es el que se produce en la Cuenca del Golfo San Jorge.

Con una exportación de hasta un 40% de la producción de la provincia, las empresas que operan en Chubut reciben el subsidio del Estado nacional por el petróleo que comercializan en el país, es decir que hoy significaría casi unos 25 dólares por barril adicionales al precio externo.

Pero en el caso del crudo que se exporta, que casi exclusivamente recae en las empresas Pan American Energy (PAE) y Tecpetrol, el precio que obtienen es el que reconoce el mercado internacional y que viene en una pronunciada declinación desde mediados de 2014 cuando alcanzó los 115 dólares el barril.

A partir de un costo de producción estimado en unos 35 dólares por barril, las empresas reclaman el aporte estatal para el crudo que exportan y así poder sostener la producción y los puestos de trabajo que de ellos dependen de manera directa, y que en conjunto se estima en unos 5.000 operarios.

Durante 2015, las petroleras contaron con un valor de 77 dólares el barril para la variedad Medanito que se produce en la Cuenca Neuquina, y unos 63 dólares por el tipo Escalante de la Cuenca del Golfo San Jorge que comparten las provincias de Chubut y de Santa Cruz.

Esos valores desde principios de enero pasaron a 63,50 y 54,90 dólares para el Medanito y el Escalante, respectivamente, y este último por ser un tipo de crudo más pesado tiene menor demanda por parte de las refinerías del mercado local y obliga a las empresas a exportar parte de la producción.

Con el precio sostén del mercado local, el Estado busca mantener el incentivo a la actividad de las petroleras en exploración y en producción y, al mismo tiempo, garantizar las regalías que reciben las provincias.

Pero ahora el gobierno nacional se encuentra en el dilema de subsidiar la exportación de crudo o dejar caer la actividad en la principal zona petrolera del país con la consecuente pérdida de empleo.

 

El contexto internacional

 

Más allá de las especulaciones, lo concreto es que a mediados del 2014 el precio internacional del crudo comenzó a bajar por un enorme exceso de oferta, tras la entrada del shale oil de Estados Unidos que aumentó en casi cinco millones de barriles su producción y generó un exceso de oferta sobre una demanda que estaba disminuyendo por la desaceleración de China y de la economía global.

Además, ese mismo año Estados Unidos había anunciado que dejaría de ser un país importador de crudo y que para este año levantarían la prohibición de exportar crudo, vigente desde principios de los 70.

Frente a este escenario, los mercados esperaban que la OPEP recorte su producción, como lo hace habitualmente cada vez que la organización precisa sostener el precio del crudo.

Sin embargo, el barril lleva un año y medio en caída y el cártel petrolero liderado por Arabia Saudita sigue debatiendo internamente la conveniencia de recortar la producción.

A fines del 2014 hubo una famosa reunión de los ministros de la OPEP en Viena donde por primera vez se decide no ajustar por cantidad sino por precio; dejando el exceso de oferta en el mercado y haciendo caer el precio del barril.

Arabia Saudita y sus aliados del Golfo Pérsico, que controlan la OPEP,  no querían recortar la producción para no perder mercado frente al crudo no convencional de Estados Unidos.

El reino saudita creía que bajando los precios iban a eliminar toda esa oferta adicional de shale estadounidense con lo cual se iba a restablecer el equilibrio, cosa que no sucedió, porque la tecnología de reducción de costos avanzó aún más rápido que la caída de precios.

Pero las intenciones sauditas no sólo eran golpear la economía estadounidense complicándoles el camino hacia el autoabastecimiento. Arabia Saudita también perseguía con la baja del petróleo dañar a su enemigo interno Irán y sus aliados en la OPEP, Venezuela y Nigeria. Estas economías quedaron muy afectadas porque no pueden aguantar un precio por debajo de los 50 dólares.

 

Causas de la caída del crudo

 

Entender las causas de la caída del petróleo no es una tarea sencilla porque no existe un consenso sobre los verdaderos  motivos que empujaron a la baja, entre otras cosas, porque las partes involucradas en general defienden sus propios intereses y porque hay otros factores  que se desconocen.

Las tensiones políticas y bélicas que hace más de diez años  provocaban el empinamiento  brusco del precio, hoy, en un contexto similar o peor,  lo empujan a la baja.

Los datos objetivos dan cuenta que la mayor explotación del petróleo por parte de los EE.UU, la mayor oferta de los países que integran la OPEP, la desaceleración de los mercados de Europa y Asia, y la – por ahora incipiente- suba de las tasas de interés en EE.UU favorecieron la caída en picada del crudo que alcanzó su nivel más bajo en enero pasado.  Tampoco  las leyes de la oferta y la demanda  son suficientes para explicar los niveles deprimidos del crudo. La especulación, la toma de ganancias y el debilitamiento de  las economías de los países productores no alineados con los EE.UU también son variables de gran incidencia. Por todo esto es muy difícil, a pesar del  repunte de la semana pasada, estimar cuándo se revertirá y mantendrá  la actual tendencia teniendo en cuenta que hasta el  CEO de BP llegó a pronosticar un barril de US$ 10 para 2016.

Mientras Qatar, Emiratos Arabes Unidos y Kuwait tienen espalda como para aguantar el derrumbe del precio del petróleo por varios años, los  productores con economías más sensibles no pueden soportar por mucho tiempo más el derrumbe de  sus monedas con las consecuentes crisis internas.

Las estimaciones negativas que abundaron en los últimos meses cambiaron a partir de que funcionarios de la OPEP y de Rusia intensificaron las reuniones para encaminar posibles acciones conjuntas para solucionar el exceso de suministro. La idea es subirlo de manera gradual hasta llevar el precio del barril a U$S 50 a partir de la mitad de este año.

Un reciente informe el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) pronostica de 30.3 dólares por barril para este año en el precio promedio del Brent.

El documento “Perspectivas del precio del petróleo” dado a conocer por el BBVA, refiere que para la segunda mitad del año habrá una moderada recuperación del petróleo; además, destacó que para el 2017 y el 2018 el precio promedio del petróleo tipo Brent podrá llegar a 45.7 dólares y 55.7 dólares por barril.

Por otra parte, Goldman Sachs fijó  sus previsiones en la cotización del crudo Brent para  2016, 2017 y 2018 a 45, 62 y 63 dólares por barril, desde una estimación previa de 50, 65 y 65 dólares, respectivamente.

En este contexto y pese a la caída de la demanda externa, China ha ahorrado 460.000 millones de dólares al beneficiarse con la baja de  los precios de las materias primas

mundiales, aseguró Kenneth Courtis, ex vicepresidente de Goldman Sachs.

Según el analista, ese ahorro surge de la caída de los precios del crudo, de los metales, del carbón, materias primas agrícolas y otras energías.

“China es un gran ganador con la caída de los precios de las materias primas. Una parte importante de esa ganancia se está transfiriendo a la población nacional”. Y explicó que los beneficios empujarán hacia abajo los precios en el país, desde la calefacción y combustibles hasta el costo de las materias primas en las fábricas. Arriesgó a decir que “impulsarán los esfuerzo de China para reorientar su modelo de crecimiento económico de una dependencia de la industria pesada y la inversión hacia el consumo y los servicios”.

La caída de los precios de las materias primas propició que el saldo del balance comercial del gigante asiático en 2015 aumentara a 594.500 millones de dólares, lo que ayuda a mitigar las salidas de capital que han presionado al yuan.

 

Temor a una recesión global

 

La continua y pronunciada caída del precio del petróleo genera una crisis financiera que repercute en los mercados y algunos analistas ya advierten una posible recesión global. Otros especialistas, sin embargo, consideran que la cuestión petrolera está sobredimensionada y que la economía mundial, aunque con una relativa desaceleración, seguirá creciendo.

Para el economista Federico Semeniuk, de la consultora Ecolatina, la baja inusual del precio del petróleo, que en el último año y medio descendió de 110 dólares a 27 dólares el barril, con un descenso del 75 por ciento, “no es algo esperado por el mercado, es un verdadero shock”, reconoció.

“Por lo general las bajas en los precios del crudo favorecen al crecimiento mundial. Cuando la retracción es acotada, por ejemplo de un 10 por ciento, lleva a una suba del PIB del 0,1 por ciento, pero esta baja es inesperada”, dijo el especialista.

“Cuando el petróleo baja normalmente los consumidores ahorran el excedente y los productores recortan su inversión. Pero ahora el ahorro aumentó”, describió.

Además, mencionó que durante el 2015 hubo una muy fuerte emisión de deuda corporativa de las compañías petroleras para financiar proyectos de explotación y muchos de ellos, especialmente los de exploración, están suspendidos.

“La deuda corporativa entonces tiene más riesgo, y ese riesgo hace aumentar los rendimientos de los bonos que emitieron las petroleras”, explicó.

A criterio del economista, la suba del precio del crudo no origina un efecto único o generalizado sino que conforma un nuevo mundo con ganadores y perdedores: a los países que son importadores netos les bajó el costo; China e India se benefician con un costo barato del crudo, y los perdedores son los países productores, como Rusia y Venezuela.

Además de los problemas de producción, hay razones geopolíticas que afectan el tema como el caso de Irán, que salió al mercado luego de que se le levantaron las sanciones que recaían sobre ese país por la cuestión nuclear.

En tanto, el economista Alieto Guadagni dijo que “lo de la recesión global es una sobreactuación, no hay recesión global”, y agregó que los pronósticos de crecimiento de países como China son del seis por ciento y de India del siete por ciento, mientras que la economía mundial crecerá tres por ciento.

“Lo preocupante es la recesión en algunos países como en Brasil, lo que origina preocupación a la Argentina, porque es nuestro principal social comercial”, indicó.

Para el ex secretario de Energía, el problema del petróleo “no es una cuestión de demanda o consumo, sino de producción. Hay sobreoferta y los EEUU ha incorporado tecnología en la extracción, todo lo cual determina que haya muchas reservas de crudo”.

Por su parte, el consultor Daniel Gerold sostiene que “la recesión ya estaba de antes. Lo que pasa es que la caída brutal del precio del petróleo lleva a que las empresas del sector tengan serios problemas financieros, al mismo tiempo que los bancos que les prestan a esas compañías tienen graves inconvenientes, al igual que los accionistas de empresas del sector”.

“El petróleo es el producto más transaccionado del mundo y las subas y bajas de su precio impactan globalmente en las finanzas. Igual hablar de recesión es una sobreactuación, algo exagerado”, afirmó.

Sobre el papel de la Argentina en esta cuestión, dijo que el país se “beneficia” en su rol de importador con una baja del valor del crudo. En cambio, el descenso del precio afecta a las inversiones en activos petroleros locales, que disminuirán y originarán una caída en la producción.

Consultado sobre el yacimiento de Vaca Muerta, opinó que con la baja del precio del petróleo ese proyecto se redireccionará y se reorientará a la producción de gas.

Para Nicolás Gadano, la caída de los precios del petróleo “origina una transferencia desde los países productores a los países consumidores, que abaratan su cuenta de combustibles. Esto debería provocar un efecto positivo, pero la caída de los precios es tan grande, superior a un tercio, que los efectos financieros son bruscos y originan un verdadero shock”.

“Para un país como la Argentina, que es importador de gas, la baja de los precios es una buena noticia porque el abaratamiento mejora los términos de intercambio”, explicó.

No obstante, sostuvo que ese descenso del precio afecta a provincias hidrocarburíferas como Chubut, Santa Cruz, Neuquén y Mendoza.

Gadano coincidió con los demás especialistas que el temor por una recesión global está sobredimensionado porque la cuestión no se explica en la menor demanda sino en la abundancia de la oferta.

Para el economista Mariano Lamothe, de la consultora Abeceb, “el precio del petróleo está sujeto a variables y se maneja con volatilidad. Los fundamentals (fundamentos) dicen que el mundo crece menos porque crece menos la demanda. No obstante, el stock de reservas de crudo es holgado, especialmente con la incorporación de Irán a la oferta, luego del levantamiento de las restricciones. Esta sobreoferta pone en duda muchos proyectos. Esto hace repensar la estrategias de políticas petroleras de muchos países”, reflexionó.

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