¿Enfriará Macri las relaciones con China y Rusia?

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Inversiones energéticas en el marco de las relaciones exteriores del eventual gobierno de Mauricio Macri

¿Enfriará Macri las relaciones con China y Rusia?

 

A días del balotaje, Macri vuelve a advertir que podría vetar los contratos con China y Rusia. Dudas por las consecuencias del veto y sobre la posibilidad de planteos chinos ante el Ciadi por cancelación de contratos.

En marzo de 2015, el Gobierno promulgó las leyes que establecen el convenio marco de cooperación en materia económica y de inversiones con China y los acuerdos provienen de un plan de acción conjunta que ambos gobiernos suscribieron en julio de 2014 año pasado y que derivaron en la elevación del nivel de la relación bilateral.

Desde entonces,  los dos países mantienen -según la nomenclatura china- una asociación estratégica integral, que ya había sido firmada por Néstor Kirchner y Hu Jintao en 2004, pero ahora la Argentina está a sólo tres pasos de la más alta, que es exclusiva de Rusia, y comparte el mismo status que la UE, el Reino Unido, Brasil, Sudáfrica y la India, entre otros 15 países y bloques.

Esto significa que la Argentina elevó su nivel de relación con China, que pasó de la complementariedad de sus economías y su política exterior a sumar una asociación más amplia que alcanza el ámbito cultural, científico y tecnológico e incluso militar.

Las críticas a los acuerdos se centran justamente en sus términos: a cambio de financiamiento, China tendrá acceso privilegiado y gozará de beneficios especiales en todo tipo de emprendimientos energéticos, industriales y agropecuarios. El plan tendrá, al menos, cinco años de duración. China se garantiza contrataciones directas, ventajas impositivas y exclusividad de abastecimiento. Antes, este tipo de acuerdos estaban sólo reservados a los EE.UU. o a alguna otra potencia europea.

Ambos países ya habían avanzado en los proyectos de construcción de las represas Kirchner y Cepernic y de la central nuclear Atucha III y la modernización del Belgrano Cargas que reduciría sustancialmente el costo del flete de la soja.

En marzo de 2015,  una delegación del PC Chino encabezada por el vicecanciller, se entrevistó en Buenos Aires con dirigentes cercanos a Sergio Massa y Mauricio Macri para explorar el futuro, confirmaron fuentes de las campañas de los dos candidatos. Poco después, mientras los acuerdos eran votados y convertidos en ley en el Congreso, Macri le envió una carta al embajador Yang Wanming con algunas precisiones.

En su texto, Macri le transmitió su “preocupación” ante “este tipo de convenios, que dijo comprometen al Estado argentino hacia las próximas décadas (y) requieren amplios consensos, así como una profusa información sobre los compromisos que en ellos se establecen y una clara fundamentación de su conveniencia y alcances. Lamentablemente ello no ha ocurrido”.

Aún siendo candidato a presidente, Macri justificó el rechazo de su bloque parlamentario a los acuerdos: “Consideramos que las actuales conductas del gobierno argentino podrían ser violatorias de la Constitución Nacional y contrarias al más elemental principio de transparencia en el manejo de la cosa pública”. Fulvio Pompeo, asesor de política exterior, y el diputado Federico Pinedo llevaron la carta en mano a la embajada.

Contradicciones

Es preciso recordar que Mauricio Macri, en julio de 2014 dijo que: “China es una tierra de oportunidades” y según Clarín, el entonces Jefe de Gobierno destacó  los acuerdos firmados entre los gobiernos argentino y chino mientras entregaba las llaves de la Ciudad al presidente de la República Popular China, Xi Jinping, a quien distinguió como Visitante Ilustre.

En sus declaraciones dijo que “Es un paso más en la construcción de una relación estratégica a largo plazo entre ambos países”. En la oportunidad Macri afirmó que los argentinos “tenemos un potencial enorme para desarrollar y mucho para construir en conjunto” y agregó “China es un ejemplo de lo que un país puede hacer cuando el Estado acompaña al talento de las personas y las estimula para que se desarrollen”.

Famiglia

No es posible soslayar que la relación de Franco Macri con el gobierno saliente, tiene mucho más de familiar que la que mantiene con su propio hijo. Macri padre ha sido un “facilitador” de las relaciones comerciales con China.  Franco fue uno de los primeros empresarios nacionales que advirtió el enorme potencial de China a fines de los años 70, cuando tras la muerte de Mao Tse-Tung el país asiático inició una era de acelerado crecimiento económico e inserción al mundo capitalista de la mano de Deng Xiaoping.  Más de tres décadas de hacer negocios con los chinos colocaron a Macri padre en una posición privilegiada a la hora de encarar la relación comercial con una de las principales potencias emergentes.  Franco Macri vive seis meses al año en China, específicamente en tierras pertenecientes al presidente Hu Jintao, es consejero senior para inversiones chinas en América Latina nombrado por la Asociación para la Promoción de la República de China en el Mundo (CAPID) y hasta ostenta el título de Ciudadano Ilustre de Xianxi.

Con la lupa en la mano

A una semana de las elecciones, reiterando los anuncios de abril de 2015, el macrismo alertó que en el caso de llegar a la Presidencia revisará y, eventualmente, rechazará de plano los recientes contratos millonarios que selló el gobierno de Cristina Kirchner con China y Rusia para avanzar con proyectos de energía nuclear y la construcción de represas hidroeléctricas en la Argentina.

Según publicó el matutino de la familia Saguier, Mauricio Macri se mostró preocupado y advirtió a sus allegados que si ganara las elecciones presidenciales del domingo, su gobierno revisará los contratos con China y Rusia en el marco de la cumbre de presidentes del G-20 que se realizó en Turquía.

En la práctica, el Poder Ejecutivo es el encargado de las relaciones exteriores, es decir aunque el tratado haya sido firmado y ratificado por el Congreso, puede no ser operativo por la sola falta de voluntad del Ejecutivo, ralentizando cualquier gestión sin llegar a una onerosa ruptura.

Por su parte, Fulvio Pompeo, secretario de Relaciones Internacionales de Pro confirmó al diario matutino la decisión de Macri de revisar los acuerdos millonarios con estos países. “Estamos muy preocupados porque en la cumbre del G-20 el Gobierno firmó contratos con China y Rusia [de los] que desconocemos sus detalles técnicos y comprometerán financieramente al país por los próximos 18 años”, dijo Pompeo, quien no descartó que una administración de Macri utilice los mecanismos constitucionales para dar marcha atrás con esos contratos. Esto podría darse por la vía del Congreso, el camino de las negociaciones diplomáticas o eventualmente por la Justicia.

Opinión experta

El ex secretario de energía, Emilio Apud expresó al diario fundado por Bartolomé Mitre que “resulta sospechoso el apuro del Gobierno por firmar contratos millonarios con China y Rusia a menos de un mes de irse del poder”. No sólo esto: el asesor en política energética de Macri detalló que no están claros los motivos por los que el Gobierno decidió firmar ahora los contratos con China, que exceden los 15.000 millones de dólares y comprometerán al país no sólo desde lo financiero sino desde lo técnico. Es que con China se acordó la ejecución de dos centrales nucleares, una de ellas con tecnología Candu (uranio natural) y la otra con uranio enriquecido.

Si bien desde el año pasado existían acuerdos macro con China y Rusia para avanzar en proyectos de energía nuclear y represas hidroeléctricas, durante la cumbre del G-20 realizada en Antalya Kicillof y De Vido avanzaron en la firma de contratos que comprometerán al futuro gobierno. Es más, algunos analistas internacionales señalan que si la Argentina no cumple a futuro con esos acuerdos el país contratante podría recurrir a tribunales internacionales como el Ciadi para plantear allí los reclamos monetarios correspondientes por cancelación de contratos.

El malestar de Macri por este tema no sólo es con Cristina Kirchner, sino también con las diplomacias rusa y china. Como lo hiciera en abril pasado, el líder de Pro había comprometido a los embajadores de China y de Rusia en Buenos Aires a no avanzar en las negociaciones con la Argentina hasta que haya un cambio de gobierno, el 10 de diciembre.

Sin embargo, Kicillof y De Vido firmaron en Turquía un contrato con el presidente de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de la República Popular China, Xu Shaoshi, para avanzar en los aspectos técnicos que permitirán llevar adelante un “plan nuclear argentino”. Esto implicará la construcción de la cuarta y quinta central nuclear. El financiamiento chino para estas obras tiene un plazo de 18 años por un 85% del total del proyecto, a un costo financiero total del 6,5% anual. El valor previsto para la cuarta central nuclear es de US$ 5.994 millones y tendrá un 62% de componentes de origen argentino y 38% de origen chino. La quinta central nuclear tendría un costo de unos US$ 9.000 millones, bajo la técnica de uranio enriquecido.

Sobre las declaraciones de Macri, desde el oficialismo sólo hubo silencio. Pero fuentes de la Secretaría de Energía manifestaron que “la tasa, el proyecto y la financiación son excelentes, nos da autonomía ya que ya tenemos tecnología alemán y canadiense y ahora china y rusa” la fuente agregó  “el problema es que no participa el FMI, si fuésemos a buscar financiamiento en EE.UU. o Europa para centrales nucleares o hidráulicas no sólo no lo obtendríamos, sino que nos harían firmar un compromiso de no desarrollo nuclear, iríamos por lana y saldríamos trasquilados”.

Los acuerdos fueron rubricados por el presidente de Nucleoeléctrica Argentina (NASA), José Luis Antunez; y el titular de la firma nuclear china CNNC, Quian Zhimin. “Acabamos de firmar acuerdos que tienen una importancia histórica. Estamos hablando de financiamiento para obras por una cifra cercana a los 15.000 millones de dólares”, dijo un sonriente Kicillof al finalizar el encuentro bilateral en Turquíaa con los funcionarios chinos.

Por otra parte, en la misma cumbre del G-20, De Vido se reunió con el ministro de Energía de Rusia, Alexander Novaky, para avanzar con el proyecto para la construcción de la hidroeléctrica Chihuido I, que se levantará en Neuquén.

Según informó el Ministerio de Planificación, el consorcio adjudicatario de la construcción de la presa y central hidroeléctrica está conformado por empresas argentinas, la española Isolux Ingeniería y la rusa Inter Rao, que tendrá a su cargo la financiación del proyecto, a través del Banco de Desarrollo y Comercio Exterior de Rusia (Vnesheconombank), que financia el 85% del costo total del proyecto.

“Es probable que en el caso de China el Gobierno haya apurado los contratos por el salvataje financiero con swaps que recibió de Pekín en los últimos meses y los salvó de los agujeros fiscales. Pero en el caso de los acuerdos con Rusia se entiende mucho menos el apuro del Gobierno”, dijo Apud.

En tanto, Pompeo expresó que “en un escenario de segunda vuelta como el que existe ahora el Gobierno debería haber frenado todos los proyectos y contratos que condicionarán a futuro a la Argentina para que sea el nuevo presidente quien tenga la posibilidad de decidir si son viables o no”.

 

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