Opinión

Operadoras buscan mejorar su productividad

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Continúa la extracción de hidrocarburos shale

 

 cardenas

* Por Emilio Cárdenas

/ El petróleo no convencional es responsable de haber aumentado la producción norteamericana de crudo nada menos que un 80% en los últimos siete años.

Pese a la abrupta caída del precio internacional del crudo, las llamadas “explotaciones no convencionales” continúan su marcha. Adaptándose por cierto a las nuevas circunstancias. Pese a lo que algunos creen existe una “declaración de guerra” contra ellas por parte de la OPEC.

Están casi todas inmersas en un esfuerzo por mejorar fuertemente su productividad. Pese a que hay una rentabilidad que ciertamente declina, menos empleo en el sector, un flujo de inversión que ha caído, y un 46% menos plataformas operando, comparando lo que sucede hoy con octubre del año pasado.

Pero el sector ciertamente no se ha detenido. Sigue adelante. Ocurre que es responsable de haber aumentado la producción norteamericana de crudo nada menos que un 80% en los últimos siete años.

En algunos yacimientos de “shale” -según informa Ed Crooks desde las columnas del Financial Times- como los de Bakken, en Dakota del Norte, y Eagle Ford, en Texas, la producción ha caído, aunque por el momento tan sólo marginalmente. Pero también hay otros, como el de Permian, también en Texas, cuya producción ha crecido. En líneas generales, la producción agregada de crudo desde este particular sector de la industria norteamericana se mantiene. No cae. Pero tampoco crece.

Todos están naturalmente empeñados en tratar de bajar costos. Por todas partes. Para poder seguir en carrera. Algunos, como Hess, están cortando sus inversiones, pero no la producción, que esperan siga creciendo.

En el caso particular del gas, cuya producción ha vuelto a ganar favor, hay muchos menos plataformas en actividad. De las 1.606 que operaban en el 2008, quedan apenas unas 270. Pero la producción de gas no cae, sino que sube.

Ocurre que las empresas productoras están poniendo presión sobre todos sus contratistas. Desde aquellos que les proveen las plataformas, hasta los que fracturan o les prestan otros servicios. La “apretada” es mayúscula. Brutal. Pero tiene éxito.

Se habla de una reducción promedio de costos, por esta vía, del orden del 25%. Y la tecnología sigue mejorando y acompañando el esfuerzo. El año pasado la producción de crudo por plataforma aumentó entre el 24% y el 30%, dependiendo del yacimiento.

A su vez, los costos promedio por barril de crudo extraído del “shale” se estimaron, el año pasado, en unos 57 dólares el barril. Y este año presumiblemente ellos continuarán bajando. Aumentar la eficiencia es la urgencia.

Pese a todo lo antedicho, no todas son buenas noticias. Chevron, por ejemplo, ha dejado de trabajar en el “shale” polaco, que es de baja productividad y bastante difícil de fracturar. Como antes lo hicieran Exxon Mobil, y la italiana Eni. Y tampoco explotará el “shale” lituano. Pero Chevron no ha salido de Ucrania. Ni de Rumania. Por el momento, las explotaciones no-convencionales dan batalla. No se rinden. Pero saben que todo es cuesta arriba. Por ahora, al menos.

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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