“Es necesario el apoyo de todos para dar continuidad al marco regulatorio”

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Hace apenas un par de años, el desarrollo de la industria eólica en la Argentina no era posible debido a las condiciones regulatorias del sector y macroeconómicas del país. Sin embargo, esto cambió a raíz de una serie de factores entre ellos la promulgación de la ley 27.191 a fines del 2015, la dependencia de importación de  los combustibles fósiles como insumos para la generación eléctrica, el compromiso de reducir el cambio climático conforme a los acuerdos de COP 21  y una fuerte apuesta del gobierno para diversificar la matriz energética dieron paso al rápido desarrollo de una industria que está en pleno auge en todo el mundo.

Por Andres Gismondi (*) 

El proceso de expansión de las renovables, en concreto de la eólica, es imparable, y las razones son obvias: es una fuente de energía limpia, autóctona, sustentable y competitiva que contribuye, además, a la generación de empleos y economías regionales, así como a reducir la importación de combustibles fósiles para generación.

El objetivo de la ley de cubrir la demanda eléctrica en al menos un 20%  a través de fuentes renovables para el año 2025 es ambicioso, dado que requiere instalar, aproximadamente, 10.000 MW renovables en tan sólo ocho años, pero es también factible si se logra mantener el ritmo actual de inversión y contrataciones de nuevos proyectos renovables.

Ahora bien, es fundamental promover las condiciones adecuadas para que durante las primeras fases de desarrollo del sector se consoliden las bases de una industria madura, eficiente y sustentable en el largo plazo.

Para acompañar el crecimiento de la demanda eléctrica a costos competitivos es necesario invertir también en la infraestructura de redes eléctricas que permitan inyectar la energía al sistema,  garantizando así  la viabilidad de los proyectos y la puesta en marcha de los mismos a tiempo. Por último, el país debe continuar con la modernización de las capacidades logísticas para mejorar la competitividad en beneficio de toda la sociedad y su economía, al igual que los demás actores que forman parte de la cadena de valor de las renovables.

En definitiva, para consolidar las bases de una industria eólica sólida en el país, es necesario el apoyo de todos los sectores para dar continuidad al marco regulatorio vigente que facilite el financiamiento de los proyectos y el desarrollo de la infraestructura complementaria que promueva la inversión.

En este sentido, el programa RenovAr fue un éxito por parte del gobierno, ya que en tan sólo un año, se adjudicaron alrededor de 1,5 GW eólicos, más del 50% de toda la capacidad renovable adjudicada. En las Rondas 1 y 1.5 del programa RenovAr celebradas el año pasado, el precio promedio para los últimos proyectos eólicos se situó por debajo de los 54 USD/MWh; esto supuso una baja histórica al costo de la energía histórico

Con este escenario, si tenemos en cuenta que el precio de la energía disminuye a medida que aumentamos las nuevas instalaciones de parques eólicos (como otros países en el que el desarrollo de la eólica ya se encuentra consolidado), Argentina podría incluso superar los 10.000 MW que aspira a instalar hacia el 2025. La Ronda 2 que está previsto que se adjudique a fines de noviembre tiene como objetivo aumentar 1.200 MW de energía renovable, y de éstos, se espera que aproximadamente la mitad sean eólicos (550 MW).

Como se ha visto en los últimos años, en varios países del mundo, la competitividad de la energía eólica queda probada a través de las subastas: el mecanismo hasta ahora más eficiente para reducir el costo de la energía.

A día de hoy, los sistemas de subastas marcan el camino a seguir y nos exigen un enfoque mucho más complejo en el que muchos variables entran en juego.

Seleccionar la tecnología más eficiente y optimizar al máximo cada aspecto del proyecto para garantizar su rentabilidad, sin poner en riesgo la posibilidad de ganar la subasta, cobra una importancia vital en este contexto.

Los vientos de cambio soplan a favor de un país más próspero, limpio y sustentable gracias al desarrollo del sector de las energías renovables.

(*) Gerente General de Vestas Argentina

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