“Pasamos de la emergencia a la normalización”

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Mauricio Roitman, Subsecretario de Escenarios Energéticos y Evaluación de Proyectos en un reportaje con E&N dijo que “Estamos llevando adelante una transformación en energía”. Desde el área trabajan en la normalización del sector en el que ya se están viendo resultados. También se refirió a la integración regional y a los desafíos que plantea la política exterior de los EE.UU.

¿Dónde estábamos parados y hacia dónde vamos?

Veníamos de un problema institucional grave, fundamentalmente en lo que hace a la organización del sector energético.

Las instituciones estaban desvirtuadas y había un brutal desmanejo en materia de energía cuando arribamos en diciembre de 2015.

Los roles del Ministerio de Planificación y de los entes reguladores estaban absolutamente tergiversados. Lo institucional lo estamos encaminado, en un proceso de recomposición para encauzar las facultades propias de cada área y para que los entes retomen la autarquía que les es propia y que fijan los marcos regulatorios y puedan tomar decisiones basadas en criterios técnicos y jurídicos.

Eso desde lo jurisdiccional ¿Y técnicamente?

Bueno, eso nos está llevando un poco más de tiempo. Se declaró la emergencia energética, y a partir de allí se encaró un plan de normalización.

Teníamos déficit de generación y distribución eléctrica –particularmente en el área metropolitana– y tenemos problemas, diría escasez, de gas natural y por lo que aproximadamente un tercio de nuestras necesidades debemos importarlas, tanto de Bolivia como GNL.

Y en materia de generación eléctrica comenzamos incorporando fuentes renovables a la matriz –cumpliendo con la ley–   a través de los planes Renovar 1 y 1.5.

Se sancionó la Resolución 21, por medio de la cual se convocó a  interesados en ofertar nueva capacidad de generación térmica y de producción de energía eléctrica asociada. Recibimos ofertas por algo más de 3.000 MW,  que ya están en proceso de ejecución. A esto deben sumarse las revisiones tarifarias integrales de gas y electricidad, que van a permitir fijarles objetivos claros a las empresas a efectos de que realicen las inversiones requeridas para brindar una mejora gradual del servicio y de este modo alcancen una calidad adecuada.

Pasamos de ser exportadores de gas natural a dependientes de las importaciones…

Sí, efectivamente. En materia de gas, es preciso tener presente que más del 50% de nuestra matriz se compone de gas natural.

En este punto estamos trabajando para incentivar el upstream hidrocarburífero para poner en valor principalmente nuestros recursos no convencionales. En este punto señalamos como muy relevante el acuerdo celebrado entre productores, Nación, Provincia y Sindicatos para impulsar el proceso de inversiones necesario para aumentar la producción y recomponer las reservas.

Vaca Muerta ¿para cuándo?

Ese proceso de restablecimiento de la institucionalidad es para todas las áreas de la economía. En el caso particular de Vaca Muerta, el acuerdo celebrado resultaba ser condición necesaria para poner en valor esos recursos. Por otra parte, se dio una certidumbre a la industria con el Programa de Estímulo a las Inversiones en Gas Natural No Convencional, el cual establece un sendero de precios mínimos entre 2018 y 2012 destinado a incentivar las inversiones para la producción de gas natural proveniente de reservorios no convencionales en la Cuenca Neuquina. De esa manera, reducimos la incertidumbre de precios para definir inversiones y hacemos un puente hacia un mercado más desregulado.

En materia de producción, ¿dónde estamos parados?

El año pasado la producción de gas creció casi un 5% en términos interanuales, y queremos sostener esa tasa de crecimiento. Si logramos sostener esta tasa de crecimiento en los próximos 10 años –como lo manifestara el ministro Aranguren en algunos medios– podremos lograr intercambios energéticos con los países de la región, lo que nos permitirá poner en valor nuestros recursos no convencionales, sustituir importaciones de gas y combustibles líquidos y mejorar nuestra seguridad energética, contribuyendo a mitigar el cambio climático.

Se habla poco del petróleo y gas convencional

Si bien es cierto que las mayores expectativas están puestas en los hidrocarburos no convencionales, hay cuencas que tienen un alto potencial en materia del recurso convencional. En este punto debemos señalar a los yacimientos off-shore. La cuenca Austral sigue dando buenas noticias. La Secretaría de recursos Hidrocarburíferos está trabajando muy fuerte en ese aspecto.

Se avanza, y hay inversiones importantes por parte de los concesionarios y también se están realizando estudios técnicos a efectos de impulsar la exploración costa afuera para brindar la mayor cantidad de datos a los potenciales inversores. La promesa en convencionales sin dudas es el offshore, pero a mediano/largo plazo. Y es donde los inversores tienen también mayor interés.

El trabajo de la Subsecretaría de Escenarios y Evaluación de Proyectos ¿En qué consiste?

Los escenarios energéticos son un componente del planeamiento energético, la mirada conjunta y consistente de los componentes de oferta y demanda de energía, de la inversión pública y privada en infraestructura energética no era algo que se venía haciendo explícitamente ni en los ‘90 ni en la década pasada. Lo que estamos haciendo es dar una visión cuantitativa consistente de hacia cual escenario vamos si tomamos o dejamos de tomar determinadas decisiones de política energética.

¿Qué escenarios prevén?

Planteamos cuatro escenarios posibles, de los cuales tenemos uno en particular que creemos es el más deseable para el país y es el que nos planteamos como escenario “objetivo” de nuestras políticas a 2025. En ese escenario objetivo, es donde se destaca un gran esfuerzo en términos de ganancias esperadas de productividad para poner en valor nuestros recursos hidrocarburíferos, fundamentalmente gas no convencional.

En ese escenario objetivo que planteamos, proyectamos los resultados de la aplicación de las políticas contemplando el aumento de la generación nuclear con al menos una nueva central, varios proyectos hidroeléctricos,  un aumento de la generación térmica, y por supuesto, en renovables apuntando al cumplimiento de la Ley. Por el lado de la demanda, el escenario deseable tiene un gran impacto de políticas de eficiencia energética que estamos implementando.

Este año estamos revisando los Escenarios al 2025 que elaboramos el año pasado y vamos a lanzar los Escenarios 2030 con la misma metodología.

¿Los ajustes tarifarios en dónde encajan?

Son fundamentales. No solo apuntan a restablecer una adecuada calidad de los servicios públicos energéticos sino que representan un muy importante aporte en términos del manejo de la demanda. Precios y tarifas adecuadas que cubran los costos económicos de la provisión de energía permiten en forma conjunta llevar adelante políticas de eficiencia energética de gran impacto.

Los precios no estaban alineados con los costos, por lo que se requerían ingentes recursos para subsidiar la demanda lo que nos generó un enorme agujero fiscal. Hoy vamos hacia tarifas adecuadas que requieren cierto esfuerzo de los usuarios pero ello repercutirá en un cada vez mejor servicio. Asimismo, casi un tercio de los hogares argentinos, los más vulnerables, poseen algún mecanismo de tarifa social en electricidad o gas.

¿Cuál es el resultado esperado?

Esperamos estar en un breve lapso en un nuevo escenario con equilibrio en términos de balanza comercial energética a partir del 2022/23, con mercados más desregulados pero con activa participación del Estado en sectores que requieren inversiones intensivas como el nuclear y el hidroeléctrico. Nuestra prioridad de política energética es asegurar la energía para un país en crecimiento mitigando el impacto sobre el ambiente.

¿Cuáles son los porcentajes de crecimiento previstos?

MR 2El crecimiento de la demanda lo proyectamos sobre la base de un crecimiento del PBI de 2,9 % anual acumulado para los próximos 10 años. Ese dato lo estimamos sobre la base de información del Ministerio de Hacienda, muchos de ellas plasmados en el presupuesto plurianual de la Nación. En lo que nosotros denominamos Escenario Tendencial, el consumo final de energía estimado –en el hipotético caso de que no hiciésemos nada–  tendría un crecimiento de consumo energético que acompañaría aproximadamente el crecimiento de PBI y lo estimamos en un 2,6%. Pero en nuestro escenario Objetivo –que denominamos eficiente–  con un crecimiento del PIB similar, el crecimiento de la demanda de energía sería del 2%. Fundamentalmente por el impacto de la aplicación de las políticas de eficiencia que venimos trabajando.

¿La demanda eléctrica en ese escenario en cuanto la estiman?

La demanda eléctrica en el escenario tendencial seria un 3,8%. Pero las políticas de eficiencia tendrían un gran impacto en la incorporación de potencia con ahorros significativos. Como le dije, en el Escenario Tendencial sin medidas de eficiencia la potencia adicional requerida hacia 2025 se ubicaría en torno a los 24,2 GW, mientras que a igual crecimiento del PIB con aplicación de políticas de eficiencia la cifra se reduciría a 17,2 GW. Además, para cumplir con la ley 27.191 se requerirán entre 9,4 (Escenario Eficiente) y 11,3 GW (Escenario Tendencial) de potencia a partir de fuentes renovables.

El presidente de los EE.UU., Donald Trump, se ha manifestado refractario a las políticas de mitigación de impacto de cambio climático. ¿Cómo puede influir en nuestras políticas?

Desde nuestra área no vemos contradicción entre los compromisos de mitigación de emisiones para reducir la contribución al cambio climático asumidos por la Argentina y nuestra política energética. Más bien diría que están perfectamente alineadas y la mitigación del cambio climático es uno de nuestros objetivos principales.

En el contexto internacional, la Argentina es un activo participante del G20 y la diversificación de nuestras fuentes nos proporciona una gran flexibilidad para nuestros planteos.

Nuestra participación es muy activa en el Foro. De forma previa y de cara a nuestra próxima presidencia del grupo –que asumiremos en 2018–  estamos muy activos en plantear una transición energética hacia fuentes cada vez más limpia de generación de energía y en destacar también la importancia de la eficiencia energética en ese camino. Al mismo tiempo, estamos atentos a la búsqueda de consensos para plantear la agenda del grupo de energía para 2018 durante nuestra presidencia en un contexto internacional más complejo.

Pero hay disenso…

En el Grupo de Sustentabilidad, del que participamos, se está gestando un documento impulsado fuertemente por Alemania que seguramente dará lugar a alguna discusión vinculada a la temática de las políticas contra el cambio climático en vistas de la revisión de Estados Unidos de su enfoque sobre el tema. Nuestra intención es colaborar en la búsqueda de consensos mínimos y creo que en esa tarea podemos tener como país un rol muy destacado. La asunción de la presidencia por parte de la Argentina no sólo implica fijar una posición sobre  los distintos temas como lo hacemos en este tipo de reuniones sino que tendremos la responsabilidad de lograr esos consensos, y para ello hay que desplegar todas las herramientas de  la negociación y la diplomacia para englobar todas las posiciones sin que nadie se sienta desoído.

¿Qué sucede con los intercambios energéticos regionales?

Es un tema cardinal. Es un asunto que también tiene aspectos institucionales que debemos atender y es la recomposición de las relaciones con nuestros vecinos. El año pasado y este hubo reuniones a nivel de ministros y de los equipos de trabajo con Chile y hemos avanzado muchísimo. Como ya se sabe comenzamos a optimizar los gasoductos de interconexión con las importaciones de gas desde el Norte de Chile, logrando desplazar gasoil importado –mucho más caro– un aspecto al que no se le dio la relevancia que merece. Venimos de una relación dañada, con un alto costo para ambos países.  Hemos relanzado una agenda con muchos proyectos tanto de intercambio eléctrico como gasífero optimizando la estructura. Lo mismo estamos haciendo con Uruguay, con quien tenemos una agenda de trabajo. Con Brasil sucede lo mismo. También estamos en conversaciones con Paraguay. Asumimos este año la presidencia del Mercosur y desde Energía vamos a nuevamente reunir al Grupo 9 después de muchos años para relanzar una agenda de trabajo en los temas de integración energética. Es decir, trabajamos en el plano institucional pero también en el técnico buscando resolver problemas concretos y crear oportunidades de mutuo beneficio.

¿En el corto plazo cuáles serán los cambios visibles?

Ya se están empezando a ver los cambios. El presidente Macri ha firmado el Acuerdo Federal Energético, que formaliza un nuevo entendimiento a nivel institucional en lo que respecta a la energía. Vamos mejorando el servicio eléctrico, tanto en la reducción de los cortes como en su duración. Por otra parte, tanto en hidrocarburos como en las  fuentes de energía renovable en muy poco tiempo vamos a ocupar un puesto de privilegio en la región. El sector energético está viviendo importantes cambios.

Pasamos de la emergencia a la normalización, y ya estamos llevando adelante una transformación del sector energético de la Argentina.

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